Editorial

Editorial: Severas turbulencias en Aviación Civil

Una secuencia de graves hechos agita la gobernanza de la seguridad aeroportuaria en el país. El desdén por los criterios técnicos y la manipulación político-administrativa son las principales amenazas

Pista aeropuerto de Liberia
Pista aeropuerto de Liberia
Pista aeropuerto de Liberia
El 23 de octubre pasado, las operaciones en los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber se paralizaron por siete horas debido a fallas en los radares que se pudieron evitar con mantenimiento preventivo. Aquí, la pista de la terminal de Liberia.

Desde hace meses, la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y las instancias y procesos que orbitan a su alrededor, se han introducido en una zona de severas turbulencias. Su impacto vulnera la gobernanza de una función pública determinante, no solo por sus implicaciones para la seguridad aeroportuaria, sino también porque se relaciona de manera directa con dos sectores vitales para nuestra economía: el turismo y la logística exportadora, sobre todo de microprocesadores, suministros médicos y productos perecederos. Para estos, el transporte aéreo es fundamental.

No puede afirmarse que la ruta seguida para llegar a esa zona sea deliberada. Suponemos que nadie se ha dedicado a elaborar un plan de vuelo intencional dedicado a su debilitamiento institucional. Pero sí ha sido un rumbo inducido, porque no responde a razones fortuitas o fuera de control, sino a un estilo de gobierno que desdeña los criterios técnicos, valora más la lealtad personal que la independencia de criterio, pretende quemar etapas en los procesos administrativos, y politiza una enorme cantidad de decisiones. El resultado no puede ser otro que un deterioro en las tareas del Estado, incluidas, por supuesto, las que nos ocupan.

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