Editorial

Editorial: Elecciones 2026: el alto riesgo de la infiltración del narco

Es evidente que el narcotráfico apunta a infiltrarse en el Estado para incidir en decisiones que protejan sus redes ilícitas. El TSE debe redirigir recursos hacia una fiscalización más eficaz, con herramientas tecnológicas que detecten movimientos financieros irregulares

Penetración del narcotráfico en las elecciones; votos, votación, urnas
Penetración del narcotráfico en las elecciones; votos, votación, urnas Shutterstock

Con miras a las elecciones del 1.° de febrero de 2026, en las que designaremos presidente de la República y a 57 diputados, es imprescindible que los partidos y sus dirigentes ejerzan una vigilancia responsable en la selección de candidaturas, especialmente para la Asamblea Legislativa, y también en las fuentes de financiamiento.

Hacemos este llamado con respeto pero con profundo sentido patriótico, porque cada vez es más evidente que el narcotráfico no se conforma con controlar rutas marítimas, puntos de acceso por costas, puertos o territorios vulnerables, sino que apunta a infiltrarse en el Estado para incidir en decisiones que protejan sus redes ilícitas.

Más que una medida preventiva, este esfuerzo es una condición de supervivencia política. No se trata solo de excluir a personas o capitales dudosos, sino de preservar la credibilidad de los partidos como pilares de la democracia. Aquellos que bajen la guardia, que acepten perfiles cuestionables, no solo pondrán en riesgo la institucionalidad, sino que perderán irremediablemente la confianza del electorado. En una democracia que se fortalece desde las urnas, eso equivale a cavar su propia tumba.

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