Editorial

Editorial: Cuando más necesaria se hace la ONU, más debilitada está

Al cumplir 80 años de labor, la organización se ha convertido en un archipiélago difícil de gestionar, con una abultada y onerosa burocracia. Mientras los conflictos y retos proliferan, la capacidad de abordarlos se ha debilitado severamente

Edificio sede de ONU Naciones Unidas en Nueva York
El martes, en Nueva York, comenzó el debate de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la presencia de decenas de jefes de Estado y de Gobierno, ministros y otros altos dignatarios. Shutterstock
Edificio sede de ONU Naciones Unidas en Nueva York
El martes, en Nueva York, comenzó el debate de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la presencia de decenas de jefes de Estado y de Gobierno, ministros y otros altos dignatarios. (Shutterstock/Foto)

Las Naciones Unidas, la más universal de las organizaciones en la historia de la humanidad, ha llegado a sus 80 años de labor en medio de enormes desafíos externos e internos. Los conflictos y demandas, siempre presentes, se han agudizado y proliferado; mientras, su capacidad de afrontarlos se ha reducido. Su salud financiera se debilita cada vez más y exacerba con crudeza el peso de sus falencias organizacionales.

Es imposible una lista exhaustiva de lo que afrontan la ONU y el mundo, pero algunos ejemplos sobresalen. La guerra de Rusia contra Ucrania lleva más de tres años; es la primera vez, desde el establecimiento de la organización en 1945, que un miembro permanente de su Consejo de Seguridad viola abiertamente la integridad territorial de otro país y, de este modo, la Carta constitutiva. El conflicto en Gaza se ha acentuado y ha dado paso al genocidio de Israel contra el pueblo palestino. Una guerra civil ha convertido a Sudán en el epicentro de la mayor tragedia humanitaria conocida en décadas, y no cesa.

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