Editorial

Editorial: Trump eleva al máximo su guerra comercial

El jueves se inició la etapa más destructiva en décadas de la ofensiva proteccionista estadounidense. Su carácter unilateral, impositivo y errático traerá graves consecuencias dentro y fuera del país

Donald Trump, aranceles, tarifas, guerra comercial. gobierno de Estados Unidos
Donald Trump, aranceles, tarifas, guerra comercial. gobierno de Estados Unidos Shutterstock

El unilateralismo impositivo, errático y depredador que ha caracterizado la guerra comercial lanzada por Donald Trump semanas después de llegar a la Casa Blanca, alcanzó ayer su máximo nivel, pero no se puede descartar que aún ocurra algo peor, o quizá –muy improbable– algo mejor. Por el momento, el presidente está ganando, al utilizar la enorme fortaleza económica de Estados Unidos para imponer sus reglas e infundadas ideas. Sin embargo, su país y, sobre todo, el resto del mundo, ya estamos perdiendo.

Ayer, al cumplirse la segunda extensión de su plazo para que decenas de países negociaran los llamados “aranceles recíprocos” que anunció el 2 de abril, Trump emitió un decreto con las nuevas tarifas. En algunos casos son mayores; en muchos otros, menores que las iniciales. Sin embargo, en promedio han alcanzado su mayor nivel desde la década de 1930. Más aún, representan un enorme retroceso en las reglas que han prevalecido en el comercio internacional y, por ello, asestarán un golpe particularmente severo a países pequeños y con economías abiertas, como Costa Rica.

Por razones que aún no han sido explicadas, en nuestro caso el arancel subió del 10% al 15%, algo que ningún otro país centroamericano experimentó, y que en América Latina solo afecta a Bolivia y Ecuador.

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