
En los últimos dos meses de este 2026 el mundo ha sufrido fuertes sacudidas: terremotos de magnitud superior a 7 ocurrieron en Venezuela, México, Colombia e Indonesia, y este 20 de agosto un movimiento de 6,7 se registró en Perú.
Aunque usted esté a salvo y a miles de kilómetros del epicentro, ver repetidamente imágenes de edificios afectados, personas evacuando o escenas de angustia puede activar la respuesta de alarma del cerebro.
Ese es uno de los efectos que puede tener la ansiedad por terremotos. La incertidumbre sobre cuándo y dónde ocurrirá un sismo puede hacer que el cerebro perciba una amenaza aunque, en ese momento, usted se encuentre completamente seguro.
Lo que debe saber:
- La ansiedad puede provocar palpitaciones, tensión muscular, falta de aire e incluso hacerle sentir que está temblando.
- Buscar noticias una y otra vez para sentirse tranquilo puede terminar alimentando la ansiedad.
- Prepararse para una emergencia ayuda a enfrentar la incertidumbre, pero vivir con miedo esperando que ocurra un terremoto no es prevención.
¿Por qué un terremoto ocurrido en otro país puede generar ansiedad?
Tatiana Rodríguez, psicóloga de la clínica Renace, parte de la red médica MediSmart, explica que el temor es una emoción natural que tiene una función: advertirnos de un peligro y prepararnos para responder.
El problema aparece cuando esa respuesta se vuelve excesiva o surge ante una amenaza que no está presente.
“La ansiedad no necesariamente necesita que exista un peligro presente para aparecer. Basta que nuestro cerebro perciba la posibilidad de amenaza para ya empezar a generar malestar o sufrimiento realmente significativo”, explica Rodríguez.
En los terremotos, además, la incertidumbre puede aumentar esa respuesta. No sabemos cuándo ni dónde ocurrirá un movimiento sísmico, por lo que el cerebro puede permanecer pendiente de esa posibilidad.
A esto se suma la exposición constante a imágenes y videos sobre lo sucedido. Edificios colapsados, personas evacuando, familias buscando a sus seres queridos y escenas de desesperación circulan durante horas en redes sociales.
Rodríguez explica que observar estas imágenes activa los sistemas de alarma del cerebro. Esto puede provocar:
- Palpitaciones.
- Sudoración.
- Presión en el pecho.
- Tensión muscular.
- Respiración rápida o sensación de falta de aire.
Aunque usted sepa que el terremoto ocurrió en otro país, el cerebro puede interpretar esas sensaciones como una señal de que ocurre algo alrededor, como si hubiera un movimiento sísmico.
“Las sensaciones que sentimos y experimentamos de ansiedad son reales. Lo que de pronto no es real es la interpretación que estamos haciendo de esas sensaciones”, agregó la psicóloga.
¿Cuándo informarse deja de ayudar?
Informarse sobre un terremoto no es el problema. La diferencia está en para qué busca información y qué efecto tiene en usted.
“Para mí, informarse es ir específicamente a fuentes confiables para comprender lo que ocurrió y saber qué está pasando en términos generales”, explica la psicóloga.
La situación cambia cuando una persona empieza a revisar noticias constantemente para obtener la certeza de que no ocurrirá un terremoto:
- Revisar las redes sociales una y otra vez.
- Buscar señales de que podría ocurrir otro terremoto.
- Sentir alivio y poco después volver a preocuparse.
“El problema es que esta certeza no va a existir”, advierte Rodríguez.
Ese ciclo de ansiedad, comprobación y alivio temporal puede terminar manteniendo la preocupación en lugar de reducirla.
Por eso, recomienda limitar la cantidad de información, el tiempo de exposición y verificar la calidad de las fuentes.

¿Qué hacer cuando una noticia le dispara el miedo? Siga estos pasos
Ante una noticia sobre un terremoto que le genere ansiedad, Rodríguez recomienda reconocer lo que siente y qué la activó.
Después, recomienda volver al presente y hacerse una pregunta: ¿Estoy realmente en peligro en este momento o mi mente está reaccionando ante una posibilidad?
A partir de ahí, hay dos técnicas para disminuir la respuesta física de alarma:
- Respire más lento.
Rodríguez propone inhalar en cuatro segundos y exhalar entre seis y ocho. La respiración debe ser diafragmática: al inhalar, el abdomen se expande más que el pecho.
- Lleve su atención a los sentidos.
La técnica 5-4-3-2-1 consiste en concentrarse, uno por uno, en elementos que tiene a su alrededor:
- 5 cosas que puede ver, observándolas con detalle.
- 4 cosas que puede tocar, concentrándose en la textura y la temperatura.
- 3 sonidos que puede escuchar.
- 2 cosas que puede oler.
- 1 cosa que puede saborear.
Ambas prácticas buscan que la atención deje de centrarse en lo que podría ocurrir y vuelva a lo que está pasando en ese momento.
Prepararse sí, preocuparse todos los días no
Una preparación adecuada incluye:
- Elaborar un plan familiar o laboral de emergencia.
- Identificar zonas seguras.
- Conocer las rutas de evacuación.
- Participar en simulacros.
- Contar con un kit de emergencia.
Una vez que usted tiene un plan y recursos básicos, debe poder continuar con su vida.
Revisar constantemente el kit, cambiar las rutas o pensar de manera permanente en cuándo ocurrirá un terremoto puede indicar que la preparación se está convirtiendo en una forma de responder a la ansiedad.
¿Cuándo es momento de buscar ayuda?
La señal de alerta aparece cuando el miedo empieza a tomar decisiones por usted, tales como:
- Evitar lugares o cambiar dónde duerme o se sienta por temor a un terremoto.
- Modificar actividades cotidianas por miedo a un sismo.
- Sentir que la preocupación interfiere con su día a día.
“Prepararnos es importante. Sin embargo, vivir esperando que ocurra un terremoto no es la forma de prepararnos, porque no podemos controlar cuándo ocurrirá. Lo importante es que sí podemos controlar cómo nos informamos, cómo nos preparamos y cómo vamos a responder emocionalmente para eso”, concluyó Rodríguez.
