
La hepatitis es una inflamación del hígado que suele asociarse con los virus que llevan ese mismo nombre, pero hay mucho más detrás de esta enfermedad.
Un especialista explica qué ocurre en el organismo, cómo se contagian los distintos virus de la hepatitis, qué síntomas deben llamar la atención y qué relación tiene todo esto con los casos detectados recientemente en Aserrí y Desamparados.
Lo que debe saber:
- No todas las hepatitis se contagian ni tienen el mismo origen.
- El propio sistema de defensa del organismo tiene un papel clave en el daño que provoca una hepatitis viral.
- Hay señales que pueden notarse en los ojos, la orina y las heces.
¿Qué significa ‘hepatitis’ y cuáles son sus causas?
“Es como todo ‘itis’, el prefijo ‘itis’ significa inflamación. Entonces si tenemos una gastritis tenemos una inflamación del estómago, si tenemos una colitis es una inflamación del colon. En este caso, una hepatitis nos habla de la inflamación del hígado, que puede estar causada por diferentes cosas”, precisó José Moya, médico general de la clínica Hikma, parte de la red médica MediSmart.
Dentro de las distintas causas de la hepatitis que no son virales están:
- Consumo frecuente de alcohol.
- Drogas.
- Alimentos grasosos.
- Hongos, en particular los del género Amanita, que contienen toxinas capaces de provocar una intoxicación grave del hígado.
- Hepatitis autoinmune. En este caso, el sistema inmunitario reconoce por error al propio hígado como una amenaza y empieza a atacarlo, provocando inflamación en sus células.
“Y recordemos que el hígado es el filtro, es el que lleva el proceso de filtración de todo lo que nos metamos al cuerpo”, detalló.
Después están las hepatitis virales, causadas por los virus A, B, C, D y E. Como explica Moya, tener hepatitis y tener un virus de hepatitis no son exactamente lo mismo: la primera describe la inflamación del hígado y el segundo es una de sus posibles causas.
¿Qué pasa cuando sí hay un virus?
El virus llega a una célula del hígado, llamada hepatocito, y comienza a multiplicarse dentro de ella. El organismo detecta que esa célula está infectada y activa sus mecanismos de defensa. Es entonces cuando aparece la inflamación.
“Pero ojo ahí, no es el virus el que causó el problema. El que causó el problema fue la respuesta inflamatoria de nuestro cuerpo defendiéndonos contra el virus”, señaló Moya.
Esa inflamación hace que las células del hígado se dañen y liberen sustancias que pueden detectarse en los análisis de sangre. A medida que el proceso avanza, pueden aparecer algunos de los síntomas característicos de la hepatitis.

Los virus de la hepatitis no se transmiten de la misma manera
Los virus de la hepatitis A y E se transmiten principalmente por vía digestiva, al consumir agua o alimentos contaminados. Esta forma de transmisión explica la alerta emitida por el Ministerio de Salud ante los casos de hepatitis A identificados en Aserrí y San Juan de Dios de Desamparados.
Al 7 de agosto, Salud había confirmado 14 casos. La investigación encontró deficiencias en la desinfección del Sistema Lourdes del Acueducto Municipal de Aserrí, incluidos niveles de cloro inferiores a los recomendados, presencia de sedimentos y contaminación con coliformes fecales en muestras de agua.
“Ya atendieron las disposiciones y se verificó que el agua está apta para el consumo”, confirmó Salud.
Los virus de la hepatitis B, C y D, en cambio, se relacionan principalmente con la exposición a sangre infectada. Por eso existe un riesgo particular para los trabajadores de la salud que tienen contacto con sangre y para personas que atienden accidentes sin contar con la protección adecuada.
Señales a las que debe prestar atención
La hepatitis puede producir síntomas generales, pero algunas señales llaman especialmente la atención:
- Ojos y piel amarillentos: es la ictericia y suele comenzar a notarse en la parte blanca de los ojos.
- Dolor debajo de las costillas derechas: puede aparecer en la parte alta derecha del abdomen, donde se encuentra el hígado.
- Cansancio intenso: sentirse agotado incluso después de dormir lo suficiente.
- Diarrea y otros problemas digestivos.
- Orina muy oscura: la bilirrubina, al no poder salir por el intestino, viaja a los riñones. En algunos casos puede adquirir una tonalidad parecida a la de una bebida gaseosa oscura.
- Heces muy claras: por la falta de bilirrubina en el intestino. En casos graves, las heces pierden su color habitual y se ven muy claras.
Estos síntomas no permiten determinar por sí solos qué tipo de hepatitis tiene una persona. Para identificar el virus específico se necesitan exámenes de sangre.
¿La hepatitis se cura?
Muchas hepatitis virales son agudas y pueden resolverse en días o semanas. Algunas personas pueden tardar dos o tres meses en recuperarse completamente, dependiendo de la afectación.
No todos los pacientes necesitan medicamentos específicos; algunos requieren principalmente reposo, hidratación y seguimiento médico.
El problema aparece cuando la inflamación se vuelve crónica. El hígado puede desarrollar tejido cicatricial y perder progresivamente su función, lo que puede llevar a cirrosis y aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
¿Qué puede hacer para prevenirla?
Las medidas dependen del tipo de hepatitis, pero estas son las principales recomendaciones del especialista:
- Consuma agua segura: si existe una alerta sanitaria por contaminación, siga las indicaciones de las autoridades y evite consumir agua cuya seguridad no esté confirmada.
- Lave adecuadamente los alimentos: además, esté atento a las alertas sobre productos o lotes que hayan sido identificados como contaminados y evite consumirlos.
- Protéjase ante el contacto con sangre: si encuentra a una persona con un sangrado activo, evite tocar directamente la sangre si no cuenta con guantes u otro equipo de protección.
- Consulte si aparecen varias señales.
- No se automedique: tampoco recurra directamente a tratamientos naturales. Si ya toma medicamentos o recibe algún tratamiento, consulte antes de agregar otro producto por las posibles interacciones.
