Conflictos

Cinco claves para entender el acuerdo sobre el programa nuclear iraní

Conozca de qué se trata el acuerdo, el papel de Donald Trump en su ruptura y lo que ha dejado la nueva ronda de conversaciones para intentar salvar el tratado

El acuerdo sobre el programa nuclear de Irán volvió a acaparar el interés de la agenda internacional con el retorno de una nueva ronda de negociaciones el pasado 4 de agosto, en Viena, para intentar salvar el tratado, tras cuatro meses en punto muerto y unas infructuosas conversaciones en Catar.

Fue la primera vez desde marzo anterior que todas las naciones involucradas en el pacto (Irán, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania) se reunieron, incluso con la participación indirecta de Estados Unidos, que rompió el acuerdo de forma unilateral en el 2018.

En ese año, la salida de Washington del tratado y el restablecimiento de sus sanciones sobre Irán, propició que Teherán se desligara progresivamente de sus obligaciones de su programa nuclear. No fue hasta que Donald Trump abandonó la Casa Blanca que se reactivaron los acercamientos entre ambos países para recuperar el acuerdo.

Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente Joe Biden ha manifestado su intención de reincorporar a Estados Unidos en el acuerdo, que tiene como objetivo garantizar el carácter civil del programa nuclear iraní, pero los intentos no han sido del todo exitosos. El lunes, la Unión Europea a Unión Europea (UE) presentó una propuesta final para salvar el trato y está a la espera de que ambos gobiernos tomen una decisión.

A continuación, cinco preguntas básicas para entender mejor el acuerdo sobre el programa nuclear iraní:

Empecemos por lo básico. El acuerdo sobre el programa nuclear iraní fue firmado en el 2015 entre Irán, cinco países del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (China, Rusia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos) y Alemania.

El propósito del acuerdo es garantizar que el programa desarrollado por Teherán sea para fines civiles y no militares, ya que a Irán se le acusa de querer hacerse con armas nucleares, aunque ellos han desmentido que esas sean sus intenciones en varias ocasiones.

Además, el tratado establece un levantamiento progresivo de las sanciones económicas contra el país, siempre y cuando cumpla con el plan de acción para reducir su capacidad de enriquecimiento del uranio y producción de plutonio. También establece un reforzamiento de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ente de la ONU que se encarga de velar por el uso de las tecnologías nucleares con fines pacíficos y seguros.

En el 2018, el presidente Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear suscrito con Irán y el restablecimiento inmediato de sanciones económicas contra Teherán. La decisión fue condenada enérgicamente por ese país y lamentada por los aliados de Washington.

En aquel entonces, Trump argumentó que el tratado le otorgaba una oportunidad a Irán de reafirmarse como potencia mundial y ser una mayor amenaza para Estados Unidos, ya que consideraba que las prohibiciones no eran suficientes para impedir que Teherán fabricara armas nucleares.

Tras la decisión del expresidente estadounidense, Teherán se desligó progresivamente de sus obligaciones. En el 2021 superó la tasa de enriquecimiento de uranio del 3,67% fijada por el acuerdo, al pasar al 20% a principios de ese año. Posteriormente, superó el umbral sin precedentes del 60%, acercándose así al 90% necesario para fabricar una bomba.

Rafael Grossi, director general del OIEA, advirtió recientemente que el programa avanza muy rápido y ha crecido “en ambición y capacidad”. Grossi también denunció, en junio anterior, que Irán desconectó 27 cámaras de vigilancia en instalaciones nucleares.

Los países occidentales, entre ellos Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea (UE), así como otras naciones de Medio Oriente ven con recelo que Irán posea armas nucleares. El pacto firmado en 2015 vino a aliviar las tensiones en el ámbito internacional.

Al suscribir el acuerdo, Teherán aceptó una mayor apertura comercial a cambio de no producir armas nucleares. Además, permitió la presencia en su territorio de la OIEA a largo plazo, con el fin de que fiscalizaran el cumplimiento del tratado en sus instalaciones.

La medida también estableció el inicio de “una nueva era” entre Irán y Estados Unidos, tras una hostilidad constante que se mantuvo por 35 años. De momento, la impaciencia crece entre las potencias occidentales ante la República Islámica, que se aparta cada vez más de sus compromisos nucleares.

Irán puso algunas exigencias en la mesa para retornar al acuerdo nuclear. Entre ellas, garantías en caso de que el sucesor de Joe Biden falte a la palabra comprometida, así como el cierre de una investigación del OIEA sobre sitios nucleares no declarados, donde se encontraron trazas de uranio enriquecido.

La República Islámica también pide el levantamiento de las sanciones contra los Guardianes de la Revolución, el Ejército ideológico de Irán. Sin embargo, John Kirby, vocero de la Casa Blanca para asuntos estratégicos, reiteró la negativa del presidente estadounidense a retirarlos de la lista de organizaciones terroristas “en el marco de estas conversaciones”.

Los diplomáticos de Irán, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania, y Estados Unidos de forma indirecta, volvieron a Viena el pasado jueves para un ciclo de conversaciones con el objetivo de intentar retomar el acuerdo. Recientemente, la UE presentó un “texto final” para las negociaciones, aunque sin el aval de Teherán.

El gobierno iraní aseguró que está examinando el texto, que tiene 25 páginas. “Todo lo que podría negociarse se incluyó en la versión final del texto y ahora corresponde a los países firmantes tomar decisiones políticas”, aseguró Peter Stano, vocero de Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea.

De momento, la UE espera que los gobiernos de Irán y Estados Unidos tomen “rápidamente” una decisión tras la presentación de esta propuesta final para salvar el tratado, que desde el 2018 está en un punto muerto, tras los infructuosos intentos de negociación.

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