
El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que existe poco margen para aumentar las cuotas que aportan trabajadores y patronos con el fin de sostener el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) y el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM).
No obstante, el organismo multilateral sostiene que sí hay espacio para que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aplique reformas paramétricas en el IVM orientadas a contener el gasto del régimen.
En el caso del fondo de pensiones, cuyo principal desembolso corresponde al pago mensual de pensiones, este tipo de ajustes podrían traducirse en cambios a los beneficios que reciben los jubilados, incluida una eventual reducción de la tasa de reemplazo, es decir, del porcentaje del salario que se reconoce como pensión. Esta reforma ya está siendo contemplada por la CCSS.
La valoración del FMI sobre los posibles escenarios forma parte del Informe del personal técnico para la consulta del Artículo IV de 2026 y revisión de la Línea de Crédito Flexible para Costa Rica (Informe país n.° 26), publicado el pasado 31 de mayo.
“Sin reformas adicionales, las reservas del sistema de pensiones del IVM podrían agotarse hacia mediados de la década de 2030 y se espera que las reservas del sistema de salud se agoten antes de 2030″, advierte el informe.
“Se requiere una combinación de reformas paramétricas del lado del gasto (hay poco margen para aumentar las ya elevadas tasas de contribuciones sociales y de impuestos sobre la nómina)”, agrega.
Cada mes, el trabajador cotiza a la CCSS el equivalente al 9,83% de su salario para el régimen de pensiones básico y para la atención médica en la Caja. Mientras que los patronos aportan el 14,83%.
Impacto fiscal
El FMI advierte de que, sin reformas al IVM y al SEM, el Estado tendría que asumir el faltante de recursos. En el caso del seguro de salud, se estima que las reservas se agotarían en el 2029 y, en el caso del fondo de pensiones, se prevé que lo mismo ocurra en el 2037.
En un escenario dado por el organismo multilateral, el Poder Ejecutivo tendría que aportar en el 2050 el equilvalente al 5% del producto interno bruto (PIB) para cubrir los faltantes en ambos sistemas, es decir, unos ¢2.637.839 millones.
Descarta más contribución, pero impulsa recorte en el gasto
Aunque el FMI considera que existe poco margen para elevar las contribuciones obrero-patronales, al estimar que ya se encuentran en niveles altos, sí plantea ejecutar una combinación de reformas paramétricas orientadas a contener el gasto en el IVM.
Los principales egresos del régimen corresponden al pago de jubilaciones y a la cobertura del Seguro de Salud para los pensionados. Es decir, eventuales ajustes podrían incluir una reducción en el porcentaje de la pensión recibida y una mayor participación de los beneficiarios en el financiamiento de su atención médica.
En mayo pasado, la Gerencia de Pensiones presentó a la Junta Directiva de la CCSS un paquete de 20 reformas para fortalecer la sostenibilidad del IVM, luego de que en diciembre pasado recurriera, por primera vez, al uso de reservas para cubrir el pago mensual de las pensiones, un escenario que se adelantó 16 años en las proyecciones.
Entre las iniciativas, la institución autónoma propone una reducción de la tasa de reemplazo, que pasaría de un rango de entre 43% y 52,5% a uno de entre 40% y 43% del salario de referencia. Además, se plantea que los jubilados asuman un 5% del costo del Seguro de Salud.
En el caso de este último seguro, las reformas para contener el gasto podrían traducirse, según la nueva política de sostenibilidad de la CCSS presentada en marzo pasado, en una mayor inversión en atención primaria, el fortalecimiento de los servicios preventivos y la adopción de medidas para incrementar los ingresos del sistema.
Tanto el gerente Financiero, Gustavo Picado, como el gerente de Pensiones, Jaime Barrantes, confirmaron a La Nación, en declaraciones brindadas durante marzo y mayo, respectivamente, que la institución tampoco contempla aumentar las cotizaciones para financiar los regímenes de pensiones y salud.
