David Vargas. 24 septiembre
Foto: Shutterstock
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En la actualidad, el solo hecho de cumplir las actividades cotidianas de nuestras vidas genera cantidades industriales de datos: si vamos a un supermercado y pagamos con una tarjeta bancaria, dejamos registrado la fecha, hora y lugar donde hicimos la compra y qué artículos nos llevamos. Si usamos una app para pagar el derecho a estacionar en las calles en San José, dejamos rastros de cuánto tiempo estuvimos estacionados, qué tipo de carro manejamos y si soy buena paga o abuso del derecho de estacionar en la calle.

Todas las actividades digitales donde, de una u otra forma, dejamos un rastro equivalen a aproximadamente 2.5 trillones de terabytes de datos no estructurados por día (fotos, videos, ilustraciones, textos, mensajes, metadatos). Esta es una cantidad de información que ningún grupo de seres humanos podrían explorar (por más capaces que sean).

La computación cognitiva viene a modificar esta realidad. Por medio de programas y algoritmos, es capaz de procesar esta información no estructurada para encontrar patrones, relaciones y hasta aprender de ellos para hacer predicciones o recomendaciones.

Las técnicas y recursos utilizados en la computación cognitiva, una rama de la inteligencia artificial, permiten por ejemplo que los sistemas de cómputo aprendan el lenguaje que usan los humanos y comprendan instrucciones usando nuestro mismo idioma. Ya no tenemos que generar un código especial y rígido para girarle instrucciones a una computadora como en la mitad del siglo XX; hoy puedo pedírselo como le pido un favor a un amigo.

“La computación cognitiva está cambiando la forma como se interactúa con las aplicaciones”, escribe Luis Javier Chavarría, coordinador del Área Académica de Administración de Tecnologías de Información del Tecnológico de Costa Rica (TEC) en un artículo sobre el tema. “Actualmente, si se desea acceder a un servicio ofrecido por una aplicación, por ejemplo consultar el saldo de la cuenta bancaria, conocer el tipo de cambio de venta del dólar, o bien, conocer la temperatura actual, se puede simplemente preguntar: ¿Cuál es la temperatura actual? El sistema cognitivo tiene la capacidad de escuchar el lenguaje natural (el que usted habla), entender e interpretar la consulta y proveer una o más respuestas potenciales”, indica en un artículo de la publicación Investiga TEC.

Según International Data Corporation (IDC), una empresa global que provee servicios de inteligencia de mercado a compañías en el sector de telecomunicaciones y tecnologías de información, la inversión a nivel mundial en recursos de computación cognitiva e inteligencia artificial en el 2018 alcanzó los $19.100 millones, un 54,2% más que la inversión realizada en el 2017. El sector de comercio al por menor (conocido como retail) es el que más invirtió en este año en computación cognitiva, seguido del sector bancario y el de manufactura. De acuerdo con el reporte de IDC, la automatización de procesos de servicio al cliente, la detección automatizada de riesgos de fraude en banca, servicios públicos y telecomunicaciones, así como el diagnostico y mantenimiento automatizado de equipos son los principales usos que se le dio a la aplicación de computación cognitiva en el 2018.

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Uno de los investigadores en el tema de IDC, David Schubmehl, apuntó en el reporte que el interés en este tema está a punto de ebullición. “Cada organización y cada industria debería estar analizando qué puede aportar la computación cognitiva a mejorar las prácticas de negocio y hacer más eficientes los procesos para llegar al mercado”, detalló.

IDC predice que para el próximo año el 40% de las iniciativas de transformación digital en empresas usarán alguna forma de inteligencia artificial. Para el 2021, 75% de las compañías en el mundo usarán esta tecnología para la automatización inteligente de procesos, automatización de métodos de servicio al cliente y para realizar predicciones y consejería en estrategia de negocios.

En coincidencia con el auge del uso de estos usos y métodos de inteligencia artificial, el TEC abrió este año un programa de maestría en computación cognitiva dirigido a profesionales del área de informática, gestión tecnológica y tecnologías de información. El programa tiene dos énfasis: uno en computación cognitiva aplicada, y otro en gestión y gobernabilidad de estas tecnologías. Se imparte en en el campus central en Cartago y en la sede académica en San José.

Si está interesado en información adicional de este programa de maestría, puede solicitarla a maestria.computacion@tec.ac.cr