
Llenar el tanque de gasolina es más caro que hace un mes y los tiquetes de avión ya superan el presupuesto de muchos viajeros. Este encarecimiento no puede atribuirse a un solo factor, pero el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de gas y petróleo a nivel mundial, es uno de los principales. Y si la situación persiste, expertos estiman que el mercado petrolero entrará en un mes en uno de sus puntos más críticos.
Desde que Estados Unidos e Israel bombardearon a Irán el 28 de febrero, ataque en que murió el líder supremo Ali Khamenei, los precios del crudo se dispararon, pues Teherán respondió con restringuir el paso en Ormuz. Parte de las consecuencias es que las reservas mundiales del petróleo estén por debajo de niveles críticos y amenazan con agotarse.
No hay seguridad en que una solución esté cercana de llegar, ya que el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que el bloqueo podría “continuar por meses”. ¿Qué implica eso para Medio Oriente, Europa y, pese a que estamos del otro lado del mundo, para Costa Rica?
Planifique mejor sus viajes
Según el Financial Times, aunque los precios del Brent (uno de los principales referentes del crudo a nivel mundial) están sujetos a fluctuaciones, es probable que el valor de cada barril de petróleo aumente entre $150 y $200 a finales de mayo.
El jueves 30 de abril alcanzó su punto más alto, al cotizarse en $126 por barril, el valor más elevado en cuatro años. Desde entonces ha descendido de forma considerable y ahora ronda los $100.
Los países más afectados son aquellos que dependían del petróleo transportado a través de Ormuz antes del conflicto, en especial varias naciones europeas. Y entre los sectores más golpeados, sobresalen las aerolíneas.
La BBC reportó que, antes de los primeros bombardeos sobre Irán, el combustible para aviones se cotizaba en Europa a $831 por tonelada. A finales de abril alcanzó un pico de $1.838, lo cual representó un incremento superior al 120%.

Para compensar el gasto en combustible, varias aerolíneas europeas han anunciado recortes de vuelos y traslados de los costos a los pasajeros: aumento en las tarifas aéreas, el precio del equipaje y recargos adicionales.
La alemana Lufhtansa, por ejemplo, ya canceló 20.000 vuelos en Europa programados para el verano de 2026. Estas suspensiones equivalen a 120 trayectos diarios.
Turkish Airlines también suspendió 18 rutas y confirmó una reducción inmediata de frecuencias en toda su red durante mayo y junio.
Estas medidas son drásticas, ya que el combustible representa, por lo general, entre el 25% y 30% de los costos operativos de las aerolíneas, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Además, J.P. Morgan advirtió que el suministro de combustible para las aerolíneas europeas está asegurado hasta mediados o finales de mayo, panorama que podría derivar en nuevos recortes a partir de junio. Reino Unido enfrenta uno de los escenarios más delicados, debido a su dependencia de las importaciones de crudo provenientes de Medio Oriente.
De este lado del continente también hay repercusiones, sobre todo en las aerolíneas estadounidenses. Una de ellas, Spirit Airlines, no logró solventar su crisis financiera agravada por el “incremento significativo en los precios del petróleo”. La semana pasada anunció el cierre definitivo de sus operaciones.
Aunque los vuelos internos en Europa concentran las principales afectaciones, los recortes y sobreprecios podrían extenderse a las rutas transatlánticas. Quienes planeen viajar al Viejo Continente deberán prepararse para una volatilidad comparable a la registrada durante la pandemia de la Covid-19.

¿Y si reabre el estrecho de Ormuz?
Frederic Lasserre, jefe de investigación de Gunvor –una de las mayores comercializadoras de petróleo del mundo– advirtió al Financial Times que, incluso si se reanudan los flujos de energía a través del Estrecho de Ormuz, pasarán meses “antes de que se pueda esperar que el impulso económico vuelva a ser positivo” en las industrias en recesión.
El periódico británico añadió que el aumento en los precios de la energía debilitó la deuda pública de varios países europeos y asiáticos. Al cierre de abril, Alemania registró los costos de endeudamiento más altos desde 2011, mientras que Japón alcanzó niveles no vistos desde 1997.
Si el precio del crudo logra estabilizarse, J.P. Morgan considera que la inflación en Latinoamérica podría desacelerarse con mayor rapidez y los bancos centrales tendrían margen para flexibilizar nuevamente su política monetaria, pues cuatro países de la región son exportadores netos de petróleo y varios de los importadores cuentan con importantes reservas minerales.
En paralelo, la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA), de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) prevé que Costa Rica enfrentará ajustes en el precio de los combustibles y un encarecimiento de bienes básicos.
Las cinco áreas con mayor impacto serían los precios de los combustibles, la inflación y el costo de vida, el comercio exterior, la política monetaria y el turismo.
La ECA señaló que los ajustes a la gasolina y el diésel se trasladarán al transporte público, tarifas privadas y boletos aéreos; la canasta básica se verá presionada por incrementos en insumos agrícolas y bienes importados; el encarecimiento de fletes reducirá la competetividad ante socios comerciales; el tipo de cambio apreciado limitaría la capacidad de respuesta ante el desempleo y el bajo crecimiento; y el aumento en el costo de visitación de un turista a Costa Rica podría reducir la demanda internacional.

Guerra encrudecida
Ubicado entre Omán y Emiratos Árabes Unidos al sur e Irán al norte, el estrecho de Ormuz es la única salida marítima para los países exportadores de petróleo del golfo Pérsico, incluidos Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
En cuanto a países importadores, Asia es la región más vulnerable. El centro de investigación Zero Carbon Analytics estima que más del 80% del crudo y una proporción similar del GNL que transita por el estrecho tiene como destino mercados en China, India, Japón y Corea del Sur.
Antes de la guerra, en el canal de navegación de Ormuz -de unos 50 kilómetros de ancho en sus extremos y cerca de 33 kilómetros en su punto más estrecho- transitaba una quinta parte de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado.
En 2022, unos 21 millones de barriles de crudo circularon cada día por esa ruta, según la Administración de Información Energética estadounidense (EIA). Esto representaba alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo.
También se trata de una de las rutas marítimas más marcadas por el conflicto. La tensión se intensificó a partir de 2018, cuando Estados Unidos abandonó el acuerdo internacional para frenar el programa nuclear iraní.
De acuerdo con la agencia británica de seguridad marítima UKMTO, este año se han registrado 45 incidentes de seguridad que afectaron embarcaciones que operaban en el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán.
Para la primera semana de marzo, la empresa de inteligencia, datos y noticias especializada en transporte marítimo Lloyd’s List estimó que más de 200 buques, incluidos petroleros y gaseros, quedaron fondeados o atrapados en el Golfo.

