La inteligencia artificial está reconfigurando el empleo en Costa Rica, y lo hace en un momento delicado. Mientras las grandes tecnológicas automatizan procesos y reducen equipos de trabajo, la inteligencia artificial (IA) comienza a sustituir funciones humanas en un mercado laboral que ya excluye a miles de jóvenes, un sistema educativo con rezagos profundos y una desconexión creciente entre formación y empleo. Y como si no eso no fuera poco, los costos del país se convierten en un lastre a la hora de competir con otras naciones.
Los recientes despidos en la sede de Amazon-Costa Rica son una alerta temprana de cómo la IA y la reorganización global están redefiniendo qué tipo de empleo se sostiene y cuál desaparece. La multinacional no se va del país, pero ahora necesita muchos menos trabajadores para sostener su operación, ante lo que el gobierno le autorizó, mediante un decreto firmado el 5 de enero, reducir de 16.450 a 8.225 personas el nivel mínimo de puestos de trabajo en el país dentro del Régimen de Zonas Francas.
Días después, el 28 de enero, la compañía anunció una ronda de recortes que impactará casi 16.000 puestos en sus sedes en el mundo. En el caso costarricense, donde al 2024 tenía una planilla de 15.000 trabajadores, no precisó el número de despidos. La empresa cuidó las formas al explicar su decisión, pero el mensaje de fondo es que el entorno global ya no justifica grandes planillas ni puestos operativos de alto volumen porque la automatización y la inteligencia artificial permiten hacer más con menos personas y exigen perfiles cada vez más especializados.
En octubre anterior, cuando la compañía anunció el recorte de otras 14.000 plazas a nivel mundial, Beth Galetti, vicepresidenta de Recursos Humanos y Tecnología, dijo que “algunos podrían preguntarse por qué reducimos puestos de trabajo cuando la empresa tiene un buen rendimiento (...). Lo que debemos recordar es que el mundo cambia rápidamente. Esta generación de IA es la tecnología más transformadora que hemos visto desde Internet”.
Esta transformación implicó, por ejemplo, que las posiciones de servicio al cliente, que años antes habían sido un equipo de gran volumen, llegaran a representar en Costa Rica menos del 25% del total de plazas. Tal viraje deja ver que los trabajos automatizables están en retroceso, y quienes no logren adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas y de conocimiento enfrentarán un mercado laboral más estrecho, competitivo y excluyente.
Es más, desde 2024, el Banco Mundial advirtió de que Costa Rica es el país de América Latina donde hay más empleos expuestos a automatización o transformación radical por efectos de la IA: un 38%. Le siguen Uruguay, Brasil y República Dominicana, con 37%, mientras que el promedio en la región es 32%. El problema, señala el Banco Mundial, es especialmente grave entre los jóvenes, que concentran una mayor presencia en ocupaciones susceptibles de ser automatizadas o redefinidas.
Frente a este escenario, el país requiere con urgencia un plan de corto y largo plazo que reduzca el costo humano de la transformación tecnológica. Ello supone acelerar programas de capacitación en habilidades digitales y analíticas, fortalecer la educación técnica y el dominio del inglés, y preparar a los trabajadores –en especial a los jóvenes– para un mercado cada vez más exigente y cambiante.
Esa realidad la reconoce el propio gobierno en la justificación del decreto relacionado con Amazon, al admitir que las empresas beneficiarias del régimen de zonas francas –o sus casas matrices– pueden verse enfrentadas a presiones macroeconómicas y cambios abruptos que las obligan a modificar de inmediato sus políticas y estructuras operativas. En otras palabras, asume que los ajustes laborales serán rápidos.
El desafío se vuelve más urgente al observar el deterioro del empleo juvenil. Entre mayo y julio de 2025, el 20,4 % de los jóvenes de entre 15 y 24 años que integran la fuerza laboral del país se encontraba buscando empleo, una cifra que triplica la tasa de desempleo nacional, ubicada en un 6,6% para ese mismo periodo, según la Encuesta Continua de Empleo del INEC. Dicha brecha confirma la existencia de un mercado laboral que ofrece cada vez menos oportunidades de inserción para las nuevas generaciones y que penaliza con mayor severidad la falta de experiencia y de formación especializada.
Con la automatización y la inteligencia artificial reduciendo los puestos de entrada y elevando aceleradamente las exigencias, corresponde al gobierno de Rodrigo Chaves y al que inaugurará en mayo la presidenta electa, Laura Fernández, definir y ejecutar decisiones que permitan alinear la velocidad del cambio tecnológico con políticas de reconversión, capacitación y acceso al empleo. De lo contrario, el país correrá el riesgo de que la transformación digital excluya a cientos o miles de trabajadores.
