Editorial

Editorial: La tragicomedia de las rotondas que nunca debieron construirse

Tardíamente, el mandatario admitió que las rotondas construidas por su gobierno en la ruta 32 son un fiasco. Lo más grave es que esta administración desoyó las alertas de los ingenieros civiles del Lanamme, quienes por ley se encargan de fiscalizar la red vial del país

Rotonda de la Unión en ruta 32.
La rotonda de La Unión antes de llegar a Guápiles en forma de óvalo es una de las que ha dado más de qué hablar. Reiner Mon
Rotonda de la Unión en ruta 32.
La rotonda en forma de óvalo situada en La Unión, antes de llegar a Guápiles, es una de las que más críticas ha recibido. (Reiner Mon/Reiner Montero)

“¿Para qué engañarlos? Ese es un problema serio”. Al fin, aunque tardíamente, el presidente Rodrigo Chaves admitió en Limón que las rotondas construidas por su gobierno en la ruta 32 son un fiasco. Desde un principio, se advirtió de que esa apresurada solución para sustituir pasos elevados ralentizaría el tránsito y provocaría riesgos de seguridad vial, sobre todo con camiones pesados. Así lo dijeron los alcaldes de Siquirres y Matina, lo denunciaron los transportistas y lo anticiparon vecinos que incluso recibieron amenazas por protestar.

Lo más grave es que el gobierno desoyó las alertas de los ingenieros civiles del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), de la Universidad de Costa Rica (UCR), quienes, por ley, se encargan de fiscalizar la red vial del país. Sus informes fueron contundentes en que dos giros a desnivel y siete rotondas, una incluso en forma de óvalo, eran técnicamente inviables. Aun así, la decisión se impuso, primero con el ministro Luis Amador, y después, con su sustituto, Mauricio Batalla, en todo momento respaldados por el presidente de la República.

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