Editorial

Editorial: Rotondas en la ruta 32: lo barato sale caro

En una vía por la que circulan a diario 2.000 furgones, la decisión de reemplazar pasos elevados por rotondas compromete la fluidez del tránsito y la seguridad humana. Se sacrificó calidad a cambio de avanzar. Se crucificó la seguridad a cambio de cumplir cronogramas. Y se entregará –posiblemente a finales de mayo– una obra incompleta

rotondas ruta 32
rotondas ruta 32 Canva

“La de Guápiles es terrible; la otra que está allá es terrible, es un caos, un peligro”. Con esa precisión, el transportista Jairo Quirós describió en La Nación el peligro de las nuevas rotondas en la ruta 32. Marvin Araya, otro experimentado conductor de vehículos de carga, tiene la misma opinión: “En el caso del camión, (hay) que agarrarla con cuidado, porque está muy cerrada. Eso está hecho para carros, usted tiene que usar los dos carriles y, con el camión ya adentro de la rotonda, debe tener mucho cuidado si hay otro carro”.

Lamentablemente, estaba más que advertido. La solución barata y cómoda de construir siete rotondas en vez de pasos a desnivel en la ampliación de la ruta 32 hacia Limón saldrá cara y, además, peligrosa para peatones y conductores.

En una carretera por la que circulan a diario casi 2.000 furgones, la decisión de reemplazar pasos elevados por rotondas –o hasta por óvalos– compromete no solo la fluidez del tránsito, sino la seguridad humana. Los hechos y los informes técnicos confirman que estas vías presentan riesgos operativos que afectan sobre todo a los vehículos pesados. Los cuestionamientos llovieron desde que La Nación reveló, el 30 de setiembre de 2023, el plan de cambiar pasos a desnivel por rotondas. Incluso, desde diciembre pasado, el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) confirmó que los diseños permiten el ingreso a alta velocidad, no ofrecen radios de giro adecuados y propician invasiones de carril.

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