
Una de las razones por las que el cáncer de cabeza y cuello suele diagnosticarse tarde es que sus primeras manifestaciones se parecen a problemas muy comunes. Una ronquera persistente, una lesión en la boca que no cicatriza o dificultad para tragar rara vez hacen pensar, de entrada, en un tumor.
Pero aunque la mayoría de las veces estos síntomas tienen otras causas, cuando no desaparecen es importante consultar para conocer su origen.
Lo que debe saber:
- Una molestia que dura varias semanas merece una revisión médica, aunque no cause mucho dolor.
- Consultar a tiempo permite descartar enfermedades de mayor complejidad o iniciar tratamiento antes.
- El tabaco, el alcohol y algunos tipos del VPH son factores de riesgo importantes que sí pueden prevenirse o reducirse.
En muchas ocasiones, estas molestias se atribuyen a un resfriado, una infección de garganta, un problema dental o una irritación pasajera. Esa interpretación hace que algunas personas retrasen la consulta médica, aun cuando el síntoma continúa o incluso empeora con el paso de los días.
“Uno de los principales retos de esta enfermedad es que algunas señales iniciales pueden parecer molestias menores o relacionarse con otras condiciones. Un síntoma persistente no necesariamente significa que exista cáncer, pero sí debe ser valorado para identificar su causa y descartar oportunamente una enfermedad de mayor complejidad”, explicó Dionisio Flores, oncólogo del Hospital Metropolitano.
¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?
Este nombre agrupa varios tipos de tumores que pueden aparecer en diferentes estructuras de la cabeza y el cuello, entre ellas:
- Boca.
- Lengua.
- Garganta.
- Amígdalas.
- Laringe.
- Glándulas salivales.
- Cavidad nasal.
- Senos paranasales.
Precisamente porque puede desarrollarse en distintas zonas, los síntomas cambian de una persona a otra y pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades.
Las señales que no debería ignorar
Aunque los síntomas dependen del sitio donde se origine el tumor, existen algunas manifestaciones que justifican una consulta médica si persisten.
Entre ellas destacan:
- Llagas o lesiones en la boca o la garganta que no cicatrizan.
- Manchas blancas o rojas en la lengua, las encías o el interior de la boca.
- Ronquera o cambios persistentes en la voz.
- Dolor de garganta que no desaparece.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Un bulto o inflamación en el cuello.
- Sangrado o dolor inusual en la boca.
- Dolor persistente de oído.
- Zumbidos o cambios en la audición sin una causa clara.
Estos síntomas también pueden deberse a otras condiciones menos graves. La diferencia está en su duración: si aumentan, no desaparecen, o comienzan a afectar las actividades diarias, es recomendable buscar atención médica.

Más frecuente en hombres
Los datos muestran que este tipo de cáncer afecta con mayor frecuencia a los hombres.
Según el Registro Nacional de Tumores, durante el 2022 se diagnosticaron 309 casos de cáncer de cabeza y cuello en Costa Rica. De ellos, 198 correspondieron a hombres y 111 a mujeres, lo que refleja una mayor incidencia entre los hombres.
A nivel mundial, un estudio publicado en 2025 con datos del Global Cancer Observatory reportó 947.211 nuevos casos y 482.428 fallecimientos durante 2022.
La investigación ubica al cáncer de cabeza y cuello como el sétimo tipo de cáncer más frecuente en el mundo y confirma que su impacto continúa siendo mayor en hombres y personas de mayor edad.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar estos tumores y varios de ellos pueden modificarse.
Los principales son:
- Consumo de tabaco.
- Consumo de bebidas alcohólicas.
- La combinación de tabaco y alcohol, que incrementa aún más el riesgo.
- Infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), especialmente el tipo 16, relacionado con algunos cánceres de la orofaringe, como los que afectan las amígdalas y la base de la lengua.
- Algunas exposiciones laborales y, en determinados casos, la infección por el virus de Epstein-Barr.
¿Cómo prevenirlo?
Aunque no todos los casos pueden evitarse, sí existen medidas que ayudan a disminuir el riesgo y favorecen un diagnóstico temprano.
Según el especialista, la prevención comienza con decisiones como estas:
- Suspender el consumo de tabaco.
- Limitar el alcohol.
- Mantener controles médicos y odontológicos periódicos.
- Consultar ante cualquier cambio persistente.
“También es importante conversar con los profesionales de salud sobre la prevención del VPH, ya que este virus está relacionado con algunos tumores de la orofaringe“, agregó Flores.
