
Cada 25 de julio, al celebrar la Anexión del Partido de Nicoya, vuelve a nuestra mente una de las maravillas de esta provincia: ¿cuál es el secreto detrás de la longevidad en Guanacaste? Aunque hoy asociamos la salud con dietas de moda (o muy costosas), la realidad de nuestros ancestros es mucho más simple, curiosa y está al alcance de sus manos.
Lo que debe saber:
- Los cinco cantones de la península (Nicoya, Santa Cruz, Carrillo, Hojancha y Nandayure) representan la zona azul de longevidad en Guanacaste.
- El mayor secreto de esta población antes de 1930 no fueron los “superalimentos” que hoy se consumen.
- Usted puede replicar este bienestar en su hogar con unos sencillos ajustes en su alimentación y rutina.
El mito del superalimento y la realidad de la tierra
Cuando se habla de las zonas azules, esos lugares del mundo donde hay una concentración de personas que viven más años, Nicoya suele aparecer entre los ejemplos conocidos. Allí no solo es frecuente encontrar personas de 80, 90 o más años, sino que muchas de ellas mantienen una vida activa, independiente y con buena salud.
¿Y qué hacían distinto estas personas respecto a su nutrición (especialmente las nacidas antes de 1930)? Muchas veces se busca un alimento “mágico” detrás de la longevidad, pero la explicación está en algo más cotidiano: la forma en que estas comunidades comían.
Johanna Quesada, nutricionista de la clínica Hikma, parte de la red médica Medismart, explica el papel de la alimentación en la longevidad.
“Ellos no comían alimentos como “superalimentos” (procesados) o algo como muy específico, pero sí las características en la mayoría es que eran alimentos reales, frescos, de la tierra, que ellos mismos cosechaban y producían, sin muchos químicos”, explicó.
Los protagonistas de la dieta centenaria
Dentro de esa dieta tradicional hay alimentos que están presentes prácticamente todos los días:
- Las leguminosas: Los frijoles, garbanzos y lentejas son los principales.
- El maíz no procesado: Es la base de tortillas, chorreadas y tamales. Aportan fibra y minerales valiosos, alejados de los químicos de la industria actual.
- Frutas y verduras (como ayote, pejibaye y yuca).
Estos alimentos aportan fibra, proteína vegetal, hierro, magnesio, potasio y folatos. Además, ayudan a generar saciedad y mantener la energía durante el día, algo importante para poblaciones que tienen una vida físicamente más activa.
Quesada explica que, en el caso de las frutas, antes comían frutas reales, es decir, con cáscara y llenas de antioxidantes, no las manzanas o fresas gigantes que hoy se venden y “se ven atractivas”, pero que han sido modificadas.

¿Qué cambió con el paso de los años?
Hoy, la vida acelerada le pasa factura a la salud de muchos costarricenses. El estrés y los trabajos sedentarios han cambiado el panorama, afectando incluso las buenas costumbres en la propia zona azul.
“Entonces, ahí es donde entran los alimentos más procesados, listos para su consumo, con pérdida de minerales, de vitaminas, por los preservantes y aditivos que le ponen”, explica la nutricionista, quien añade que la llegada de estos alimentos más prácticos, los cambios laborales y la falta de tiempo para cocinar han modificado la forma de comer.
Pero la longevidad de estas comunidades tampoco depende únicamente de la comida. A esto se suma la pérdida de conexión humana.
“Nosotros somos seres integrales”, recordó Quesada al explicar que también influyen factores como la actividad física, las relaciones familiares, la convivencia comunitaria y la manera de manejar el estrés.
Cómo aplicarlo en casa: tres consejos prácticos
Para recuperar algunas de esas prácticas nutricionales y mejorar su salud, la especialista recomienda:
- Visite la feria y haga una mini huerta: Trate de buscar alimentos más orgánicos y naturales. Si no tiene un patio grande, unas pequeñas macetas en la ventana con lechuga, tomates cherry, espinaca o culantro son suficientes para empezar. Además, se aconseja reducir el consumo de productos procesados y cocinar más en casa.
- Muévase todos los días: Si no le gusta el gimnasio o no tiene equipo, salir a caminar ya marca una gran diferencia en su cuerpo. Lo importante es no quedarse acostado sin hacer nada.
- Conecte con los suyos: Trate de relacionarse más de cerca con su familia, no solo con sus hijos, sino con sus tíos, padres y abuelos, así como sus amistades y seres queridos.
Ahora, ¿qué pasa si usted no tiene tiempo para cocinar a diario? Una estrategia es preparar alimentos durante el fin de semana para facilitar tener opciones saludables listas en la refrigeradora para la semana.
Sin embargo, una duda frecuente es si cocinar y almacenar comida hace que pierda sus propiedades. Quesada explica que depende del alimento y de la técnica utilizada. Algunos productos pueden congelarse sin perder sus beneficios nutricionales.
“Por ejemplo, la zanahoria uno la puede perfectamente picar y mantener congelada sin necesitar de de cocinarla. Ella por estar guardadita, congelada, no va a perder ninguna propiedad nutricional”, afirma la nutricionista.
Lo mismo ocurre con los frijoles si usa una olla de cocimiento lento, pueden cocinarse y almacenarse para consumirlos después. La clave está en hacerlo correctamente: utilizar recipientes adecuados y reducir el espacio de aire entre el alimento y la tapa.
La enseñanza de Nicoya, según la especialista, no está en buscar un único alimento que explique la longevidad, sino en recuperar una relación más cercana con la comida, la actividad y las personas alrededor.
