
En deportistas, especialmente en corredores, un dolor frecuente en la rodilla no es solo una consecuencia de sumar kilómetros o aumentar la intensidad del entrenamiento. Detrás de esa molestia puede estar la bursitis deportiva, una inflamación de una pequeña bolsa con líquido que funciona como protección entre tendones, huesos y otras estructuras del cuerpo.
Aunque es una lesión frecuente en personas que practican actividad física, muchas veces pasa desapercibida porque el dolor puede aparecer poco a poco y confundirse con cansancio muscular o una sobrecarga normal del ejercicio.
Lo que debe saber:
- La bursitis deportiva es la inflamación de una bolsa que amortigua las articulaciones.
- En corredores, suele aparecer por el impacto repetitivo y una mala biomecánica.
- El fortalecimiento muscular es una de las mejores formas de prevenirla.
Una pequeña bolsa que protege sus articulaciones
Para entender qué ocurre, primero hay que conocer qué es una bursa.
Estas estructuras están presentes en diferentes partes del cuerpo y funcionan como una especie de almohadilla que permite que los tendones se muevan con menor fricción.
Gustavo Montero, especialista en medicina deportiva de Zenit, explica que el problema aparece cuando esa zona recibe un estrés mayor de lo habitual.
“Cuando esa bolsita de líquido sufre un estrés mayor al que está acostumbrado, se inflama, se llena de más líquido de la cuenta y entonces puede generar, además de dolor, cierta limitación funcional, es decir, no nos permite mover de la mejor manera porque estorba en el camino usual del tendón o de la estructura que está amortiguando”, explicó.
Las bursas pueden encontrarse en zonas como:
- Hombros.
- Codos.
- Caderas.
- Rodillas.
“En el momento en que se inflama, los tendones entonces cambian su posición y no trabajan igual”, agregó el especialista.
Principales síntomas
De acuerdo con Mayo Clinic, la bursitis puede provocar distintos síntomas, dependiendo de la articulación afectada. Los más frecuentes son:
- Dolor en la articulación.
- Sensación de rigidez.
- Molestia que aumenta al mover la articulación o al presionarla.
- Hinchazón.
- Enrojecimiento en la zona afectada.
Además, los expertos recomiendan buscar atención médica si presenta dolor intenso que le impide realizar sus actividades, incapacidad repentina para mover una articulación, hinchazón excesiva, enrojecimiento, moretones o una erupción en la zona, dolor fuerte o punzante (especialmente durante el ejercicio o al hacer esfuerzo físico) o fiebre.
¿Por qué la bursitis deportiva afecta tanto a corredores?
En corredores, una de las zonas donde más aparece este problema es la rodilla.
La razón está relacionada con la repetición del movimiento. Cada entrenamiento implica cientos o miles de apoyos y si existe algún problema en la forma en que el cuerpo absorbe ese impacto, una estructura como la bursa puede terminar sobrecargándose.
Según Montero, puede ocurrir por:
- Una mala biomecánica al correr o caminar.
- Movimientos repetitivos que generan roce constante.
- Un gesto deportivo que aumenta la presión sobre una zona específica.
“A nivel de corredores tenemos usualmente bursitis a nivel de las rodillas donde, por el gesto deportivo que en algunas ocasiones tiende a ser vicioso, es decir, no tenemos una buena biomecánica de la marcha, puede generar que el tendón rotuliano principalmente roce con la estructura y esto haga que se vaya inflamando”, explicó.
Ese roce repetido puede generar bursitis prepatelar o retropatelar, lesiones que suelen causar dolor en la parte anterior de la rodilla.
No solo los corredores están en riesgo
Aunque los corredores suelen consultar por molestias en la rodilla, la bursitis también puede afectar a personas que practican otros deportes.

Los movimientos repetitivos, los golpes o las caídas constantes pueden irritar estas pequeñas bolsas protectoras.
Algunos ejemplos son:
- Natación, voleibol y béisbol: pueden favorecer problemas en el hombro por la repetición constante de movimientos con el brazo.
- Tenis y pádel: los golpes repetitivos pueden generar molestias en la zona del hombro.
- Fútbol (porteros): los porteros pueden desarrollar bursitis en la cadera por las caídas frecuentes durante entrenamientos y partidos.
- Deportes con golpes directos: pueden provocar inflamación en zonas como el codo.
¿Cómo prevenir la bursitis deportiva?
Una de las principales recomendaciones para disminuir el riesgo es fortalecer la musculatura que rodea la articulación.
Esto ayuda a que los músculos absorban mejor la carga y que los tendones trabajen de una forma más adecuada, reduciendo la presión sobre la bursa.
En corredores, por ejemplo, es importante trabajar:
- Los músculos de la parte anterior del muslo.
- Los músculos de la parte posterior del muslo.
- La fuerza general de las piernas.
“Si nosotros logramos generar mayor fortalecimiento en el paquete muscular que está envuelto en esa articulación nos va a dar mucha protección en la articulación y va a generar menos trauma en la bursa”, explicó el especialista.
Además del fortalecimiento, es importante revisar la técnica deportiva, evitar aumentar las cargas de entrenamiento demasiado rápido y atender molestias que se mantienen en el tiempo.
