
Las bandas kinesiológicas —esas tiras adhesivas de colores llamativos que suelen verse en hombros, rodillas, tobillos y espaldas— son cada vez más comunes en farmacias y tiendas deportivas. Sin embargo, no funcionan igual en todos los casos.
Según explica Carolina Mora, fisioterapeuta de Zenit, estas cintas pueden ser útiles en situaciones específicas, pero si se colocan de forma incorrecta pueden ser ineficaces o incluso provocar problemas en la piel. En esta notale explicamos cómo actúan, cuándo pueden ayudar y en qué casos están contraindicadas.
Lo que debe saber:
- Estas bandas no curan lesiones ni sustituyen la fisioterapia.
- Funcionan como complemento y solo si se colocan con la técnica correcta.
- Existen casos específicos en los que no deben usarse.
¿Qué son y cómo funcionan las bandas kinesiológicas?
Son un tipo de vendaje neuromuscular diseñado para interactuar con la piel y el sistema nervioso. Su mecanismo de acción no es inmovilizar, sino estimular la zona afectada.
“Su forma de trabajar es que levanta ligeramente la piel ayudando a alterar la estimulación cutánea y permite una entrada sensorial”, explica Mora. Esto puede ayudar, en algunos casos, a:
- Disminuir el dolor.
- Mejorar la estabilidad articular.
- Aumentar la propiocepción (la percepción del cuerpo en el espacio).
- Favorecer la reducción de inflamación o edema.
En personas con inflamación marcada en una articulación, ciertas técnicas permiten facilitar el drenaje y aliviar la sensación de presión.
¿En qué lesiones son efectivas?
De acuerdo con la especialista, las bandas han mostrado mejores resultados en:
- Tendinopatías (lesiones de tendón).
- Lesiones musculoesqueléticas.
- Procesos posoperatorios, para controlar la inflamación.
- Edemas articulares.
“Por ejemplo, un paciente posoperatorio generalmente llega con su articulación muy inflamada; entonces se aplica la técnica de pulpo, que ayuda mucho a bajar la inflamación”, señala Mora.
También son útiles como apoyo propioceptivo, especialmente cuando la persona ya se encuentra en un proceso de rehabilitación.
Cuando las bandas no funcionan
Uno de los errores más comunes es colocar las cintas por cuenta propia. El vendaje neuromuscular requiere:
- Una técnica específica, según la lesión.
- El nivel de tensión adecuado.
- Aplicación por un profesional capacitado.
Además, no deben utilizarse como sustituto del ejercicio terapéutico ni de la fisioterapia.
“A veces la gente cree que funciona para aliviar, o sea, como para curar una lesión queriéndose saltar la parte de fisioterapia o algo así entonces nada más se ponen algún vendaje y realmente de esa manera no es como funciona”, advierte Mora.

Contraindicaciones: ¿cuándo evitarlas?
Existen situaciones puntuales en las que los fisioterapeutas descartan el uso de estas cintas:
- Heridas abiertas.
- Cirugías recientes con puntos, suturas o grapas.
- Lesiones cutáneas o piel sensible.
- Alergia al adhesivo.
“Lo que trae la cinta por detrás es como un tipo de adhesivo y me puedo traer la piel y al final puedo provocar una herida más grande”, advierte la experta.
Recomendaciones de uso y tiempo
Si no hay reacción alérgica, el vendaje puede mantenerse entre tres y cuatro días. No obstante, si en las primeras tres horas aparece picazón o molestia, debe retirarse de inmediato.
Ante una lesión reciente en casa, como un esguince de tobillo, la prioridad no es la cinta. Mora recomienda:
- Aplicar hielo cada dos horas
- Elevar la extremidad
- Reducir la inflamación inicial
El vendaje se coloca posteriormente en terapia para devolver estabilidad a la articulación mientras se recupera el ligamento.
En el caso de las contracturas musculares, aunque la evidencia científica es dividida, en la práctica clínica se observan beneficios en zonas como el trapecio para disminuir el tono muscular.
El efecto placebo
El uso de estas cintas es frecuente en deportistas antes de competencias para brindar un soporte temporal y sensación de seguridad. Sin embargo, Mora enfatiza que esto no corrige la causa de fondo.
“Podría ser como un apoyo momentáneamente para evitar que si ya tengo mi rodilla inestable, yo voy corriendo y se me vaya a doblar más”, enfatizó.
Parte de este beneficio se asocia al efecto placebo.
“Hay estudios que indican que el vendaje neuromuscular está muy relacionado a la parte psicológica. El paciente siente el tobillo más estable y corre con más confianza; sin la cinta, no se siente igual”, explica la especialista.
Las bandas kinesiológicas son una herramienta valiosa, pero no una solución rápida ni universal. Usarlas sin asesoría profesional puede generar falsas expectativas y retrasar la recuperación.
“Lo mejor y para que se tenga el efecto deseado es que ojalá siempre busquen a algún profesional que se los pueda colocar o los pueda asesorar”, concluye Mora.
