
Dormir ocho, nueve o incluso 10 horas y levantarse como si no hubiera descansado, o sentir dolor en el cuello, espalda, rodillas o caderas sin haber hecho un esfuerzo mayor. Para muchas personas, especialmente mujeres, esa historia termina teniendo un nombre: fibromialgia.
Se trata de una condición crónica que provoca dolor persistente y puede afectar el sueño, el estado de ánimo y la calidad de vida.
Lo que debe saber:
- La fibromialgia también afecta el descanso.
- El dolor puede sentirse como presión, ardor, hormigueo o punzadas, y cambiar según la zona del cuerpo afectada.
- El tratamiento va mucho más allá de los medicamentos y hay dos remedios que puede aplicar mientras acude a consulta médica.
‘Duermen, pero no descansan’
José Moya, médico general de la Clínica Hikma, parte de la red médica MediSmart, explica que uno de los signos que más llama la atención de la fibromialgia no es únicamente el dolor, sino la sensación de agotamiento permanente.
“Tienen tanta inflamación en su cuerpo que no descansan. Duermen, pero no descansan. Es típico que el paciente se levanta y nos dice, ‘bueno, es que yo dormí hoy 10 horas, pero siento que las 10 horas me pasó un camión por encima’“, así fue como Moya describió a los pacientes que sufren esta condición.
Esa falta de descanso termina afectando otros aspectos de la vida diaria. Por ejemplo, es frecuente que las personas desarrollen problemas de concentración, irritabilidad, ansiedad o depresión como consecuencia de convivir con dolor constante.
¿Por qué duele tanto?
Aunque se desconoce su causa, hoy se entiende mejor cómo afecta al sistema nervioso.
Según Mayo Clinic, los investigadores creen que la fibromialgia amplifica las sensaciones de dolor porque afecta la forma en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor y de no dolor.
Moya lo explica con una analogía sencilla:
“Va a haber como un radar que va a estar exponencial, que va a captar todas las sensaciones dolorosas como si fueran a máximo volumen”.
Por eso, estímulos que normalmente pasarían desapercibidos pueden sentirse mucho más intensos en quienes viven con esta condición.
Muchas mujeres conviven con los síntomas durante años
Aunque la fibromialgia suele diagnosticarse después de los 30 o 40 años, eso no significa que empiece en esa etapa de la vida. Según el médico, muchas mujeres recuerdan haber tenido molestias desde la adolescencia.
"Mujeres que tienen menstruaciones súper dolorosas, que tienen constantemente dolor de espalda, dolor en cuello, dolor en caderas, que lo relacionan probablemente a una contractura muscular, a un dolor por algún mal movimiento, a mucho estrés, mucho trabajo. Pero realmente están enmascarando un síntoma que más adelante puede ser diagnosticado como la fibromialgia”, precisó.

Además, los expertos consideran que existe un componente hormonal que podría explicar por qué la enfermedad es más frecuente en mujeres.
Así puede sentirse el dolor
El dolor suele presentarse en el cuello, los hombros, la cadera y la parte interna de las rodillas, aunque puede extenderse a otras zonas.
Las manifestaciones más frecuentes son:
- Dolor opresivo, como si los músculos estuvieran demasiado tensos.
- Ardor o sensación de quemazón (como un líquido caliente que baja).
- Hormigueo o adormecimiento.
- Sensación de frío que causa dolor.
- Punzadas o pequeños “corrientazos”.
Cuando la inflamación irrita un nervio, los síntomas pueden cambiar incluso durante el mismo día.
“Los pacientes se imaginan como un cable de cobre pelado, que está haciendo como chispazos a cada rato y que uno no sabe cómo se va a comportar”, agregó Moya.


Factores que pueden influir
Aunque no son una causa directa, algunos factores pueden favorecer su aparición en personas predispuestas:
- Infecciones virales o bacterianas.
- El sedentarismo.
- Realizar ejercicio físico de intensidad muy elevada.
Tres pilares para controlar la fibromialgia
El tratamiento no se basa únicamente en medicamentos. Según el especialista, existen tres pilares fundamentales:
- Ejercicio de bajo impacto: caminar, nadar o realizar actividades que no golpeen las articulaciones ayuda a mantener la movilidad y disminuir la inflamación. El ejercicio debe ser constante, pero no intenso.
- Acompañamiento psicológico: muchos desarrollan ansiedad o depresión como consecuencia del dolor crónico, por lo que la atención en salud mental es parte del tratamiento.
- Manejo médico: incluye analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos que ayudan a modular la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor.
El objetivo, añade el médico, es que conforme la persona mejore con el ejercicio y la terapia, necesite cada vez menos medicamentos.
¿Qué puede hacer para aliviar el dolor mientras consulta?
Si el dolor persiste o se vuelve constante, Moya recomienda acudir al médico y evitar la automedicación prolongada, ya que el uso frecuente de antiinflamatorios puede provocar gastritis, problemas renales o daño hepático.
Mientras consulta, puede aliviar temporalmente los síntomas con:
- Compresas frías: cuando predomina la inflamación o la sensación de hinchazón.
- Compresas tibias o calientes: cuando el problema principal es la contractura o la tensión muscular, ya que favorecen la relajación del músculo.
- Parches analgésicos o antiinflamatorios: pueden aliviar el dolor de forma temporal mientras la persona consulta con un profesional de salud.
Estas medidas no sustituyen el tratamiento médico, pero sí pueden brindar alivio mientras se establece el diagnóstico y se inicia el manejo adecuado.
