
No hace ruido, no se ve en análisis clínicos simples y muchas veces se disfraza de rutina. Sin embargo, cada noche afecta a miles de personas que, al apagar la luz, se enfrentan a una misma frustración, esa de no poder dormir. El insomnio es uno de los trastornos más frecuentes de las personas, con consecuencias que van mucho más allá del cansancio.
Lilliana Estrada, médico subespecialista en medicina del sueño, directora de Sleep Med y quien forma parte de la red médica de MediSmart nos enseña los tipos de insomnio, las causas y consecuencias de no lograr un descanso diario.
Lo que debe de saber:
- El insomnio es cuando no se puede dormir bien.
- Algunas causas son por estrés, ansiedad o el uso prolongado de dispositivos electrónicos.
- Debe consultar al médico según los síntomas.
El insomnio se ha consolidado como uno de los trastornos del sueño más comunes en la población, afectando tanto a jóvenes como a adultos. Este problema se manifiesta como la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse antes de lo deseado, lo que impide un descanso reparador.
El insomnio puede clasificarse de diversas maneras. Según su duración, se divide en insomnio agudo e insomnio crónico.
Según su duración, se divide en:
- Insomnio agudo: dura menos de tres meses.
- Insomnio crónico: se prolonga en el tiempo y puede generar consecuencias más graves para la salud.
Además, el insomnio crónico suele estar asociado a estrés, ansiedad, enfermedades médicas y malos hábitos de sueño.
“El insomnio crónico se diagnostica cuando los problemas para dormir ocurren al menos tres veces por semana durante un período mínimo de tres meses. Este tipo requiere una evaluación más profunda, ya que puede estar vinculado a múltiples causas”, explicó Estrada.
Además, el insomnio puede ser primario cuando es el trastorno principal o secundario, cuando aparece como consecuencia de otra condición.
Entre las causas más frecuentes del insomnio secundario se encuentran trastornos como la depresión, la ansiedad, enfermedades médicas, el dolor crónico, problemas hormonales como el hipertiroidismo y otros trastornos del sueño, como la apnea o el síndrome de piernas inquietas.
Un síntoma que puede ocultar otras enfermedades
La especialista advierte que muchas personas creen tener insomnio cuando en realidad presentan otro trastorno subyacente.
“Por ejemplo, quienes padecen apnea del sueño pueden experimentar múltiples despertares durante la noche sin saber la causa real. Asimismo, factores como el uso de ciertos medicamentos también pueden alterar el sueño”, explicó la experta.
Para Estrada, el estilo de vida actual juega un papel clave debido a que la dinámica de cada trabajo necesita de mayor conexión e inmediatez constante.
“Vivimos en una sociedad que 24/7, donde las exigencias laborales, académicas y personales reducen el tiempo de descanso. A esto se suma la exposición constante a pantallas, cuya luz interfiere en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño”, aclara.
La experta asegura que todo esto es el resultado de una población cada vez más privada de descanso, lo que incrementa los niveles de estrés y dificulta aún más conciliar el sueño.

Consecuencias para la salud
Dormir menos de siete horas por noche tiene efectos importantes tanto en la salud física como mental. Entre los principales riesgos se encuentran:
- Mayor probabilidad de desarrollar ansiedad y depresión
- Incremento de peso y riesgo de obesidad
- Aparición de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión
- Alteraciones en el sistema inmunológico
- Problemas de concentración, irritabilidad y mayor riesgo de accidentes
“El estrés es una de las principales causas del insomnio en la población actual”, aclara la especialista en salud del sueño.
Además, existe una relación bidireccional entre el insomnio y los trastornos emocionales pues uno puede desencadenar o agravar al otro.
Aunque muchas personas recurren a fármacos para dormir, Estrada recomienda una evaluación integral antes de iniciar cualquier tratamiento. En muchos casos, el abordaje más efectivo combina medicación con terapia cognitivo-conductual para el insomnio, una intervención personalizada que busca modificar hábitos, pensamientos y conductas relacionadas con el sueño.
Esta terapia, que suele desarrollarse en varias sesiones, no es una fórmula universal, sino un proceso adaptado a cada paciente. Incluye desde educación sobre el sueño hasta estrategias para reducir la ansiedad nocturna y mejorar las rutinas diarias.
“Uno de los principales problemas es que muchos pacientes buscan ayuda después de años de automedicación, esto puede generar dependencia a los fármacos y dificultar el tratamiento”, explicó la especialista.
La importancia de acudir a un especialista ante los primeros síntomas, detectar la causa ya sea médica, emocional o conductual es clave para lograr un tratamiento efectivo.
