Etiquetas Consumismo

Vivimos rodeados de estímulos que nos prometen felicidad en cajas envueltas: ‘Si comprás, pertenecés’. Pero la abundancia humana no funciona así. La abundancia real no se envuelve. No se paga. No se exhibe. Se vive


Mientras tengamos dinero para poner alarmas de seguridad en nuestras casas, un seguro médico y un colegio privado para los hijos, ¿qué importa lo que ocurra al otro lado de la calle? Se nos secó la idea de comunidad