Esteban Oviedo, Sofía Chinchilla C.. 27 agosto
La reducción de los programas sociales, según la funcionaria, sería una medida inevitable si no se logra “el mayor balance posible” en la reforma. Foto: Rafael Pacheco.
La reducción de los programas sociales, según la funcionaria, sería una medida inevitable si no se logra “el mayor balance posible” en la reforma. Foto: Rafael Pacheco.

Rocío Aguilar, ministra de Hacienda, advierte de que el pronóstico sobre las finanzas del Estado podría ser incluso peor que el actual, si los diputados se atreven a quitarle más músculo a la reforma tributaria.

La jerarca recordó que los miembros de la comisión especial que tramita el proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas aún deben conocer las mociones que buscan modificar dos títulos del expediente: los relacionados con salarios públicos y las normas de responsabilidad fiscal.

En palabras de Aguilar, si esos apartados también se “erosionan”, como ocurrió cuando los congresistas decidieron exonerar la canasta básica y la educación privada del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el país pronto tendrá que enfrentar ajustes “abruptos y con dolor”.

“Si después de esta erosión, además erosionamos algo de los dos capítulos siguientes, esta reforma, que era una distribución de sacrificios entre todos los sectores, se convierte en una distribución de dolor”, aseguró la ministra en entrevista con La Nación.

La decisión de los diputados de eliminar el gravamen a la canasta básica y la educación privada implica que Hacienda deberá restarle ¢91.000 millones a los ¢562.000 que esperaba recoger con la reforma fiscal.

De acuerdo con Aguilar, si los diputados siguen bajando la recaudación estimada en el plan, los primeros afectados serán los sectores más pobres.

“Yo puedo salir victorioso porque la canasta quedó en cero, pero con una población a la que seis meses después le voy a tener que decir: ‘sabe qué, estos programas sociales que a usted le estaban ayudando, ya no los va a tener’. Entonces, es un triunfo de muy corto plazo, que no necesariamente se va a convertir en un mejor futuro para los ciudadanos”, enfatizó la jerarca.

“Esto es como renunciar a la solución de largo plazo por una victoria de muy corto plazo, que no soluciona el problema de manera integral para toda la sociedad. Y para esta gente es decirle: ‘tiene una canasta (básica) en cero, pero como no va a tener empleo, tampoco puede ir a adquirir los productos aunque el impuesto sea cero’, o bien: ‘mire, tiene una canasta en cero, pero resulta que los programas de becas, los programas con que el Estado está coadyuvando, no los va a tener’. Esa es la fotografía que yo veo”, añadió Aguilar.

La reducción de los programas sociales, según la funcionaria, sería una medida necesaria en caso de no lograr “el mayor balance posible” en la reforma, para evitar que la deuda siga creciendo de forma exponencial.

“No se nos debe olvidar que urge, fundamentalmente, la trayectoria a la deuda. Los que invierten en un título de Hacienda, más allá del déficit, en lo que se fijan es en qué está pasando con la deuda. Costa Rica ya rompió con el límite natural de la deuda, eso es lo que está sucediendo al terminar este año, al cerrar 2018”, apuntó.

Cuando asumió este Gobierno, en mayo pasado, el Ejecutivo calculó que con las medidas para subir los ingresos, bajar los gastos, ordenar el empleo público y poner topes al presupuesto nacional, podría reducir el déficit fiscal en cuatro puntos porcentuales del PIB para el 2022. No obstante, con cada recorte al plan tributario esa expectativa decrece, y el déficit llega ya a 6,2%.

Solo la exención de la canasta básica hizo que el proyecto de ley que se tramita en la Asamblea Legislativa bajara su expectativa de recaudación de 1,42% a 1,20% del PIB.

Aguilar recordó que la reforma fiscal es fundamental para recuperar la confianza de los organismos internacionales que financian al país, por lo que el camino que ha seguido el proceso en el Congreso es desalentador.

“Una reforma nos permitía recuperar la confianza y además financiarnos a tasas más razonables con el perfil del país que lo que hoy día estamos haciendo; nos permitía una reforma inmediata, obtener los préstamos de apoyo presupuestario de los organismos; nos abría un camino de esperanza, pero, por lo contrario, si esto sigue como va, la ruta que se ve es compleja, que implicará un alto costo para el país y para la sociedad en general”, lamentó la ministra.

La funcionaria pidió a los diputados revertir ese golpe, lo cual podría ocurrir si se aprueban las mociones que aún tiene vivas el Ejecutivo para traer de vuelta los gravámenes a la canasta básica y a la educación privada.

“En el Congreso necesitamos evitar terminar con una reforma que, ahora sí, va a ser tan insuficiente que pierde los equilibrios que originalmente nos habíamos planteado, y va a significar que, para poder contener (...) vamos a tener, ahora sí, que (...) hacerlo con lo que yo llamo un ajuste abrupto y con dolor”, advirtió Aguilar.

Por su parte, la jerarca de Hacienda se comprometió a mantener ajustados los gastos del Gobierno, y a que tales medidas se vean reflejadas en el presupuesto de la República para el 2019.