El proyecto de 5,4 km de Circunvalación norte está cerca de ser entregado luego de acumular 3.254 días de atrasos por razones atribuidas al Estado y tras 10 años de haber recibido la orden de inicio para la etapa de diseño, señala el último informe elaborado por la Auditoría del Conavi. En principio, la última etapa estaría concluida el 11 de diciembre, pero este jueves se anunció que los trabajos se postergarán.
Esos retrasos, aparte de tiempo, cuestan dinero pues generan reclamos por parte del contratista, el consorcio H Solís-Estrella. Hasta ahora se ha aprobado una de tres exigencias, confirmó Carlos Jiménez González, encargado de la Unidad Ejecutora del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi). De estas, se acogió la primera por $2 millones. Las otras dos deben ser analizadas para determinar cuánto de lo que pretende la empresa es acreditable; el ingeniero civil prefirió no precisar montos.
En marzo, los miembros del Consejo de Administración del Conavi, recibieron otro reclamo de la constructora por $16 millones, correspondientes a sobrecostos por el atraso. En esa oportunidad, el consorcio alegó que el pago procede debido al “silencio positivo” del Conavi, es decir, la falta de acción de esa institución para refutar o validar los sobrecostos. Dicha pretensión tampoco ha sido resuelta.
Esta obra fue contratada al consorcio por un monto de $223 millones, financiados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Atrasos por etapas de Circunvalación norte
Los 3.254 días compensables se derivan de retrasos en cada una de las cinco etapas en las que se dividió Circunvalación norte.
La construcción del tramo de 5,4 km entre la Uruca y Calle Blancos recibió el banderazo para las labores previas al diseño el 19 de agosto del 2014, pero no fue sino hasta un año después que se retomó esa fase de diseño. En ese periodo se aprobaron los primeros 180 días por eventos compensables, es decir, atrasos causados por la Administración, señala el documento entregado a la Unidad Ejecutora del proyecto el 4 de noviembre.
Para avanzar con los trabajos, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) decidió dividir la obra vial en cuatro unidades funcionales. Lo hizo con el fin de poder girar órdenes de inicio en las secciones en las que se tenían disponibles los terrenos y otras condiciones necesarias para avanzar en la construcción. Posteriormente, por medio de una adenda, se incluyó la unidad funcional V, correspondiente al tramo entre la ruta 32 y Calle Blancos.
De esta forma, el 11 de setiembre del 2017 se iniciaron los trabajos en el trayecto entre la quebrada Rivera, en la ciudadela León XIII y las cercanías de la fábrica Metalco, en Colima, el cual se denominó la unidad funcional II-B. La promesa era que esa sección a nivel de 1,4 km se concluiría en 26 meses. Sin embargo, fue entregado el 27 de noviembre del 2021, es decir, pasó de dos años y dos meses a cuatro años y dos meses y acumuló un total de 234 días aprobados por atrasos atribuibles al Estado.
La siguiente sección en recibir orden de inicio fue el viaducto entre Colima y la ruta 32, uno de los tramos que enfrentó mayores demoras. Esa sección recibió orden de inicio en marzo del 2018 y fue entregada el 30 de junio del 2021, tras sumar 647 días de atrasos.
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En ese trayecto los principales problemas estuvieron asociados con la reubicación de la escuela de Colima, condiciones climáticas y la pandemia de covid 19. Además, implicó el traslado del asentamiento conocido como el Triángulo de Solidaridad, que se ubicaba a un lado de la ruta 32, el cual tomó 7 meses luego de que finalmente comenzara.
A esa unidad le siguió la unidad IV, que correspondía a la intersección de tres niveles en la ruta 32. Ahí la orden de inicio se giró en agosto del 2018 y fue entregada en junio del 2021, tras acumular 470 días por eventos compensables.
A pesar de que para ese momento ya se contaba con tres de cuatro secciones casi finalizadas, el proyecto enfrentaba en la primera etapa los mayores atrasos: expropiaciones.
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Dos terrenos cerca del puente sobre la quebrada Rivera hicieron que las unidades I y II-A fueran las últimas en entregarse (de esas primeras cuatro). En el caso de la intersección de la Uruca fue finalizada en noviembre del 2022, tras 570 días de atrasos, mientras que el puente se finalizó por completo el 24 de diciembre del 2022, tras sumar 425 días de más. Todo el recorrido fue puesto en servicio hasta junio del 2023.
La última unidad funcional, correspondió al tramo entre la ruta 32 y Calle Blancos, que se gestionó mediante una adenda al contrato.
Ese trayecto no quedó fuera de los traspiés, y también enfrentó importantes demoras: requirió, por ejemplo, de la aprobación de un proyecto de ley para que la Municipalidad de Goicoechea donara un terreno que se necesitaba.
La sección de 1,5 km que permitiría finalmente cerrar el anillo de Circunvalación recibió orden de inicio el 18 de agosto del 2021 y debía estar lista en febrero del 2023; no obstante, a la fecha no ha sido completada. En octubre anterior se puso en servicio el paso inferior correspondiente a la ruta 39 y quedaron pendientes rampas de acceso y la rotonda del intercambio donde finaliza esta obra.
‘Tenía que hacerse así', dice encargado de Circunvalación norte
El encargado de la Unidad Ejecutora del Conavi, Carlos Jiménez, aseguró que pese a los atrasos registrados, la decisión de haber dividido el proyecto en unidades funcionales para poder iniciar por secciones, aunque no se tuviera la totalidad del derecho de vía, fue la más acertada. De lo contrario, dijo, a la fecha no se tendría el proyecto en servicio.
“Si eso no hubiera sucedido, hoy no habría un metro cuadrado de asfalto, no habría absolutamente nada construido si hubiéramos tenido que esperar a que se generara la última expropiación. Era necesario empezar. ¿Cuánto se ha ahorrado la gente en tiempo? Y eso es calidad de vida, también en factura petrolera, entonces sí valió la pena haberlo hecho de esa manera, era la única opción de hacerlo”, aseveró.
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A criterio de Jiménez, los atrasos ocurridos a lo largo de esta década responden más bien a que se trataba de un proyecto complicado, con cientos de expropiaciones en plena ciudad, sumado a las particularidades citadas como el asentamiento, traslado de una escuela y hasta la necesidad de una ley para lograr la donación de un parque por parte de la Municipalidad de Goicoechea.
Pecado de la preingeniería en obras viales
El director de la Cámara Costarricense de la Construcción, Randall Murillo, resumió la problemática enfrentada con Circunvalación norte en un factor: la ausencia de preingeniería. Este ha sido señalado constantemente por esa organización como el principal pecado de las obras de infraestructura en el país.
La preingeniería se refiere a la etapa inicial de planificación y diseño de un proyecto antes de que se lleve a cabo la construcción. En esta fase, se realizan estudios técnicos, económicos y ambientales para prever problemas potenciales, minimizar riesgos y evitar retrasos o sobrecostos durante la ejecución.
A criterio de Murillo, haber dividido el proyecto en unidades funcionales no fue el problema, sino el haber dado orden de inicio sin contar con las expropiaciones y la totalidad del derecho de vía en cada uno de esos tramos, pues hizo que durante meses y hasta años se tuvieran pequeños “pedazos” del proyecto que no generaban ninguna conectividad.
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“Mientras tengamos esos obstáculos en el proceso, difícilmente el proyecto va a avanzar bien. Eso genera atrasos importantes al contratista y, en consecuencia, también aumentos considerables en el presupuesto, porque entonces tenemos un proceso que se ve truncado en forma natural”, declaró.