
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó la necesidad de construir el polémico salón de baile en la Casa Blanca, cuyo futuro se dirime en los tribunales, tras el tiroteo ocurrido la noche de este sábado durante la cena entre corresponsales y autoridades del gobierno.
Los disparos ocurrieron cuando agentes del Servicio Secreto detuvieron al hombre armado que intentó irrumpir en la cena anual de la prensa en el hotel Washington Hilton, a la que asistían el mandatario, la primera dama, altos funcionarios del gobierno y cientos de periodistas.
“Revisamos todas las condiciones que se dieron esta noche y diré que no es un edificio particularmente seguro, y no quería decir esto, pero por eso es que tenemos que contar con todos los elementos de lo que estamos planeando en la Casa Blanca”, señaló Trump en una conferencia de prensa tras el incidente.
“En realidad es un salón más grande y mucho más seguro. Es a prueba de drones, tiene vidrio a prueba de balas. Necesitamos el salón de baile, por eso el Servicio Secreto y los militares lo están exigiendo. Han querido el salón de baile durante 150 años por muchas razones distintas, pero hoy es un poco diferente, porque hoy necesitamos niveles de seguridad que probablemente nadie haya visto antes”, agregó.
Desde su regreso al poder, Trump ha insistido en impulsar un proyecto valorado en $400 millones para construir un salón de baile destinado a recepciones oficiales en la Casa Blanca, con capacidad para 650 personas y diseñado para resistir ataques con drones y armas de fuego.
No obstante, dicha iniciativa se encuentra paralizada, desde marzo, por una orden judicial.

Polémico proyecto desató críticas del Congreso
A mediados de 2025, el mandatario republicano anunció que las obras comenzarían en setiembre y que deberían concluir “bastante antes” del final de su segundo mandato, el 20 de enero de 2029, según precisó la portavoz Karoline Leavitt.
Un mes después de lo previsto, en octubre, la icónica ala este de la Casa Blanca fue demolida en su totalidad por orden de Trump, quien confirmó que en su lugar se construiría el nuevo salón de baile.
La demolición se llevó a cabo durante dos días, y el costo del proyecto, así como la falta de transparencia, desataron polémica en medio de la parálisis presupuestaria que afectaba al gobierno. Diversos medios, entre ellos Reuters, reportaron que se les impidió fotografiar los trabajos.
Trump afirmó que, tras consultarlo “con los mejores arquitectos del mundo”, había decidido demoler completamente el ala este en lugar de hacerlo de forma parcial.
“Será uno de los salones de baile más grandes del mundo”, dijo en ese momento, mientras las imágenes de los muros destruidos del edificio histórico generaban fuertes críticas entre sus opositores.

Sectores demócratas han acusado al republicano de no respetar la residencia presidencial con la demolición del área donde tradicionalmente se ubican las oficinas de la primera dama. El presidente trabaja en el ala oeste y reside en la mansión con la primera dama, Melania Trump.
Proyecto fue suspendido por orden judicial
En marzo del 2026, un juez federal de Estados Unidos ordenó paralizar la construcción del salón de baile, tras el inicio de obras vinculadas al desmantelamiento del ala Este de la Casa Blanca.
De acuerdo con la resolución judicial, Trump actúa como administrador de la Casa Blanca, pero no como propietario, por lo que cualquier remodelación requiere la aprobación del Congreso. En caso contrario, se considera una intervención ilegal.
“Ningún estatuto otorga ni de lejos al presidente la autoridad que afirma tener” en este caso, sostuvo el juez Richard Leon en ese momento.
Además, en abril pasado el juez amplió la suspensión de las obras.
Una comparación engañosa
En una publicación en su red social Truth Social, Donald Trump aseguró que el incidente podría haberse evitado si contara con su salón de baile.
“Este incidente nunca habría ocurrido con el salón de baile ultrasecreto militarmente que está actualmente en construcción en la Casa Blanca”, escribió Trump en su plataforma.
No obstante, la comparación realizada por el presidente de Estados Unidos es engañosa, ya que la gala del sábado no corresponde a un evento oficial, sino privado.
La cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca se realizaba a pocas calles al norte de la Casa Blanca, en el Washington Hilton, sede habitual del evento desde hace décadas.
Trump ya había mencionado el salón de baile durante una conferencia de prensa la noche del sábado tras el tiroteo, mientras varios de sus aliados políticos manifestaron respaldo a su construcción.

