
Costa Rica atrajo 55 nuevas empresas que iniciaron operaciones desde cero (greenfield) en 2025, con proyectos de inversión extranjera directa (IED) más sofisticada y concentrados en manufactura, servicios y agroindustria, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
Al cierre del año pasado, la entrada de capital nuevo sumó $891 millones, un 18% menos que los $1.094 millones registrados en 2024, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR) bajo el enfoque de la balanza de pagos.
Laura López, gerenta general de Procomer, atribuyó la baja a las consecuencias de la política arancelaria establecida por Estados Unidos, la cual afectó la IED a nivel global.
La información del BCCR muestra que, el año pasado, la manufactura lideró la distribución de inversiones con el 31% de los proyectos, impulsada principalmente por la industria de dispositivos médicos, seguida por servicios (27%) y agroindustria (18%). También se registraron iniciativas en comercio, distribución e infraestructura turística.
La inversión extranjera mostró además una mayor diversificación en su origen. Aunque Estados Unidos se mantiene como principal socio, más de la mitad de los nuevos proyectos provino de otros mercados.
Dicho comportamiento refleja un giro en la estrategia de atracción de inversión hacia sectores de mayor valor agregado y una menor dependencia de un solo país como fuente de capital.
En total, el flujo de IED durante el 2025 alcanzó los $5.586,7 millones. De ese monto, el 77,5% —equivalente a $4.328 millones— correspondió a reinversión de utilidades.
Con estos resultados, Costa Rica se mantuvo como líder en Centroamérica en captación de flujos de IED en 2025, de acuerdo con cifras de los bancos centrales de la región.
La IED ‘greenfield’
Durante el 2025 se instalaron 55 nuevas empresas bajo la modalidad greenfield (desde cero). Se trata del tercer dato más alto de la última década, solo por detrás de las 61 registradas en 2024 y las 59 del 2023, según Procomer.
Además, 2025 marcó el mayor número de nuevas empresas instaladas fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM) desde 2018, con un total de 23.
Por su parte, la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) reportó 19 nuevos proyectos, de los cuales cuatro se ubicaron fuera de la GAM.
Laura López, gerenta general de Procomer, señaló que 2025 fue un año retador para la IED, en medio de un entorno internacional marcado por la incertidumbre y la volatilidad, especialmente por cambios en la política arancelaria de Estados Unidos. Según explicó, este contexto llevó a las empresas a tomar decisiones con mayor cautela.
“Aun así, los flujos de IED crecieron y se mantuvo el ritmo de atracción de empresas nuevas. Sin embargo, para sostener esa tendencia y lograr que más compañías se instalen en Costa Rica, hay retos de competitividad que deben atenderse para dinamizar aún más el capital fresco”, afirmó.
De cara al 2026, Procomer ya tiene confirmados siete nuevos proyectos en sectores como agroindustria, servicios y manufactura avanzada. Por acuerdos de confidencialidad, estas inversiones aún no se han anunciado públicamente.
En los primeros meses de este año se han oficializado los proyectos de Insulet y Switchback Medical, además de las reinversiones de Accudyn, y la biofarmacéutica MSD, entre otros.
¿De dónde viene la nueva IED?
Estados Unidos sigue siendo el principal origen de la inversión, aunque en 2025 el flujo proveniente de ese país disminuyó. Las entidades encargadas de atraer IED identifican al menos 11 países como fuentes de inversión durante el año pasado.
Cinde destaca que el 48% de los proyectos que atrajo proviene de países distintos a Estados Unidos, lo que evidencia una mayor diversificación. Entre ellos figuran Alemania, Bulgaria, Reino Unido, Canadá, Tailandia e India.
En la misma línea, Procomer reporta que el 53% de las nuevas inversiones tiene origen fuera de Estados Unidos, incluyendo Suiza, España, México, Colombia, Reino Unido y Países Bajos, entre otros.
¿Hacia dónde va la inversión?
La economista Gloriana Ivankovich, directora ejecutiva de la Academia de Centroamérica, señala que la IED se está moviendo hacia actividades más sofisticadas e intensivas en conocimiento.
“Se observan cambios relevantes (con respecto hace 20 años), tanto en la composición sectorial como en la complejidad de las actividades”, indicó Ivankovich. Además, destacó que estas inversiones demandan talento calificado, bilingüe y especializado.
También se mantiene el predominio del modelo greenfield, que genera impactos directos en empleo y encadenamientos productivos.
Laura López explicó que, mientras en 2015 y 2020 la inversión se concentraba principalmente en servicios, manufactura y dispositivos médicos, en 2025 se observa una mayor diversificación tanto en sectores como en tipos de proyectos.
Según Procomer, el 31% de los proyectos se dirigió al sector manufacturero: 20% a dispositivos médicos, 9% a manufactura liviana y 2% a manufactura avanzada. El sector servicios representó el 27%; la agroindustria, el 18%; otros sectores (retail, distribución y comercialización), el 15%; y la infraestructura turística, el 9%.
López también destacó un cambio en la naturaleza de las inversiones. En los últimos años, el país ha atraído proyectos de gran escala y complejidad, incluyendo iniciativas de empresas como Insulet, Zimmer Biomet y Johnson & Johnson.
Estas inversiones incorporan procesos más sofisticados y líneas de alto valor agregado que antes no se desarrollaban en Costa Rica, lo que se traduce en nuevos empleos.
También mencionó el proyecto Solesis, que instaló la primera planta en el país para producir biomateriales para la industria de dispositivos médicos, así como la llegada de empresas vinculadas a tecnologías emergentes, como Applied Materials en el área de semiconductores.
Por su parte, los registros de Cinde indican que el sector servicios concentra el mayor número de proyectos (69%), impulsado por su rápida ejecución. Le sigue el sector de ciencias de la vida —que incluye dispositivos médicos—, donde aumentó la cantidad de iniciativas.
Entre los proyectos del 2025 destacados por Cinde figuran empresas como Acquia (servicios), Progress (software), Duracell (centro de servicios), Viventum (tecnología) y Power Design (ingeniería y construcción).
Sofisticación y talento
El economista Félix Delgado, exgerente general del Banco Central de Costa Rica (BCCR), consideró que este comportamiento es natural (más reinversiones que nuevos proyectos).
“No cabrían las empresas extranjeras si fueran todas nuevas. Lo que sucede es que a medida que se agrega nueva inversión el stock se vuelve más grande; es natural que las empresas a las que les está yendo bien reinviertan”, explicó Delgado.
Juan Alfaro, director de Impacto y Negocio de Norte Free Zone Park, en San Carlos, recordó que Costa Rica ha evolucionado en la atracción de IED: pasó de manufactura básica a liderar en dispositivos médicos y servicios digitales avanzados.
Alfaro recomendó fortalecer el desarrollo fuera de la GAM, donde ve potencial en investigación agropecuaria, logística y crecimiento del talento humano.
Por su parte, Juan Carlos Pérez Herra, politólogo y administrador, explicó que la estrategia de atracción de IED se alinea con el enfoque efficiency seeking + knowledge seeking (búsqueda de eficiencia y conocimiento).
Según detalló, las empresas eligen ubicaciones basadas en productividad, talento humano calificado y calidad operativa. “En otras palabras, el valor agregado es determinante y no los costos bajos”, subrayó.
Federico Quesada Chaves, director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la UNED, añadió que en los últimos cinco años la IED se ha concentrado en dispositivos médicos, aprovechando oportunidades dentro de las cadenas globales de valor.
El economista Francis Barrantes explicó que la IED en Costa Rica muchas veces no llega como nuevas plantas, sino como expansiones y sofisticación de empresas ya instaladas, principalmente bajo el régimen de zonas francas.
“Costa Rica compite por proyectos de mayor complejidad, no por volumen masivo de empleo de baja calificación”, concluyó Barrantes.
