
Desde el sábado y hasta las primeras horas del lunes, el país contabilizó 12 homicidios, un fin de semana “particularmente violento”, según aseveró Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ)
Hubo víctimas por armas de fuego, heridas de arma blanca, algunos casos de golpes y asfixias y dos de los casos fueron dobles homicidios, uno en el centro de Cartago y otro en San Vito de Coto Brus.
El primero de ellos ocurrió frente al templo de los padres Capuchinos, en el cantón central de Cartago, donde murieron dos hombres de apellidos Camacho y Aguilar de 21 y 22 años respectivamente y que “podría tener que ver con ajuste de cuentas, disputas territoriales”, según declaró Soto a La Nación.
El segundo caso se registró en San Vito de Coto Brus, donde localizaron dentro de un apartamento a dos hombres apellidados Mora (59 años) y Méndez (68), fallecidos dentro de unos apartamentos. “Podríamos presumir que se trata de un robo, estamos en ese proceso”, agregó el jefe policial.
Además, se reportó un caso de violencia intrafamiliar en Tárcoles de Garabito, Puntarenas, específicamente en Quebrada de Ganado, donde un hombre asesinó a suegra y luego se suicidó. También se registraron riñas en Paquera, Alajuelita y Tibás.
“Tener dos homicidios dobles en un fin de semana llama la atención, además de un homicidio - suicidio, también llama la atención”, señaló Soto, quien reconoció que aunque han existido fines de semana más violentos, “la habitualidad es que no sean tantos homicidios”.
El país suma, hasta este lunes 12 de enero 26 homicidios, cuatro más con respecto al mismo periodo del año pasado, que cerró con 873 crímenes de este tipo, el tercer año más violento desde que se llevan registros.
El director interino advirtió que estos hechos demuestran que “Costa Rica tiene un problema de seguridad y de violencia, muchos de estos casos tienen que ver con ajustes de cuentas, con víctimas inocentes que fallecen producto de un robo y eso siempre es triste y lamentable”.
Violencia en Cartago
Soto agregó que Cartago ha sido tradicionalmente una provincia con indicadores de criminalidad manejables, pero que tiene un inicio de año especialmente difícil, con siete víctimas de homicidio en apenas 12 días.
La provincia acumula un doble homicidio en Tucurrique de Jiménez donde dos hermanos fueron enterrados en fosas en una finca a la orilla del río Pejibaye; el doble homicidio del fin de semana en el cantón central y un triple homicidio ocurrido el primer día del año en Lindavista de La Unión.
“Tener para una provincia dos homicidios dobles y uno triple, son siete casos que podrían tener que ver algunos con disputas de territorio, con crimen organizado, y que ciertamente son bastante violentos los tres eventos”, detalló el jefe policial.
Soto expresó preocupación por la forma en que operan los grupos criminales, quienes no miden las consecuencias de atacar a sus objetivos en lugares públicos y transitados, “disparan indiscriminada y torpemente, hiriendo o quitándole la vida a personas que no tienen nada que ver con los hechos”, advirtió.
El doble homicidio ocurrido en el cantón central este fin de semana es un ejemplo de ese riesgo, “es un lugar transitado donde caminan personas, niños, adolescentes, podríamos tener una víctima colateral, no ha ocurrido eso de momento, pero es una variable que podríamos ver en cualquier momento”, señaló.
Consultado sobre las acciones del OIJ para mitigar estos incidentes, Soto reconoció las limitaciones de recursos, pero aseguró que trabajan con técnica y ciencia para identificar a los sospechosos de los crímenes. “Estamos haciendo todo lo que podemos con los recursos que tenemos, que son muy limitados, tratando de manejar las escenas de los crímenes con técnica, con ciencia”, explicó.
