Manuel Tovar dejará el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) para asumir la Cancillería, en un movimiento que marca su transición de la diplomacia comercial —centrada en atraer inversión y negociar acuerdos— hacia un rol de política exterior y relación con otros Estados, dentro del gabinete de Laura Fernández.
“Es un cambio natural, son dos portafolios vinculados a la acción externa, por lo tanto, no me es algo novedoso”, afirmó el jerarca este martes, ante una consulta de La Nación, luego de que Fernández anunciara el gabinete que le acompañará a partir del 8 de mayo.
Aseguró que en su lista de tareas más inmediatas está la definición del equipo de trabajo, para así comenzar a revisar “qué es lo que vamos a fortalecer, cuáles son los ajustes que hay que hacer para tener el cuerpo de servicio exterior más digno, más capaz que podamos tener en Costa Rica y proyectándonos cada vez más en el mundo”.
Tovar llega en sustitución de Arnoldo André, uno de los principales hombres de confianza del presidente Rodrigo Chaves, incluso desde antes de su llegada al poder. Al igual que el canciller saliente, el titular de Comex formó parte del grupo de seis ministros que se mantuvieron en el cargo desde el inicio de la administración, en mayo de 2022.
Política exterior bajo la lupa
Tovar hereda una cartera que ha estado bajo la lupa a lo largo de estos cuatro años, en medio de cuestionamientos de sectores de la oposición que acusan al gobierno de Rodrigo Chaves de apartarse de los pilares históricos de la política internacional costarricense, tradicionalmente concebida como una política de Estado, sostenida más allá del partido del gobierno de turno.
Según estas críticas, la diplomacia del país ha experimentado un giro hacia una mayor alineación con intereses de Estados Unidos. Entre los episodios más recientes destacan la cercanía con la administración de Donald Trump, reflejada en la firma de acuerdos para que Costa Rica reciba migrantes deportados desde ese país, lo que ha generado señalamientos por posibles violaciones a los derechos humanos.
A esto se suma la presunta instrumentalización de la relación bilateral con Estados Unidos para sancionar a detractores del Poder Ejecutivo mediante la suspensión de visas, así como la percepción de una posible alineación con directrices estadounidenses orientadas a frenar la influencia de China en la región.
Migrantes y suspensión de visas
En cuanto a si el próximo gobierno dará continuidad al acuerdo con Estados Unidos para recibir migrantes deportados, Tovar declaró que debía “emprender un proceso de transición, para poder entender bien los compromisos adquiridos”.
Respecto a la suspensión de visas a quienes critican o cuestionan al gobierno, dijo que “es una potestad soberana de Estados Unidos, por lo tanto, yo no puedo entrar a opinar a quién un tercer país admite migratoriamente a su territorio”. Añadió que el tema “escapa al Gobierno de Costa Rica”.
Relación con China
Sobre la relación con China, negó que exista un conflicto o que esta sea inamistosa, pese a los reiterados roces registrados en los últimos cuatro años, durante los cuales la embajada del país asiático en Costa Rica ha expresado su malestar por acciones del Gobierno y declaraciones de jerarcas, incluido el propio Tovar.
En enero de 2025, el jerarca afirmó en una publicación la red social X que Costa Rica es una economía abierta, pero advirtió que las inversiones que busquen obtener beneficios mediante “tentaciones deshonestas” no serán bienvenidas en el país.
Cuando se le consultó si su mensaje estaba relacionado con China, evitó confirmarlo directamente. “Cada quien puede sacar sus propias conclusiones”, respondió en aquel momento, por medio de la oficina de prensa del ministerio.
Consultado sobre si moderaría sus manifestaciones respecto a China al asumir el Ministerio de Relaciones Exteriores, para evitar nuevos roces, defendió sus acciones pasadas. “Yo hablo en nombre del Gobierno de Costa Rica y mis declaraciones van a ser siempre en la defensa de los intereses nacionales, puedan nuestros socios coincidir o no”, declaró.
Alegó que con el gigante asiático existen “relaciones de respeto”, las cuales deben enmarcarse siempre “dentro de la línea del respeto a la soberanía nacional”.
“Solamente el Gobierno de Costa Rica tiene la capacidad para determinar cuál es el curso de acción que es mejor para los intereses de la población costarricense, no es ningún otro gobierno, sea cuál sea”, agregó.
Nombramiento de embajadores
En cuanto al nombramiento de futuros embajadores y ante la consulta de si priorizará diplomáticos de carrera para evitar que el servicio exterior se convierta en un pago de favores políticos mediante designaciones externas, sostuvo que “siempre en la historia de la diplomacia costarricense cohabitan embajadores con un perfil político con embajadores de carrera”.
No obstante, mencionó tener “el máximo de los aprecios y el respeto al cuerpo del servicio exterior de Costa Rica y vamos a procurar el mayor balance, por su puesto, en la representación de Costa Rica ante el mundo”.
El gobierno de Laura Fernández anunció este mismo martes su primera designación política de un embajador, al entregar la embajada en Washington a su segundo vicepresidente, Douglas Soto.
En cuanto a si este nombramiento le fue consultado, manifestó que “son decisiones que corresponden a la presidenta electa, así que es natural”.
Respecto a la relación diplomática con Nicaragua, expresó que es “algo que tengo que conversar con la señora presidenta”.
No obstante, destacó la cercanía con Nicaragua, no solo por la frontera común, sino también por su peso estratégico: entre el 18% y el 19% del comercio del país con el mundo transita por ese puesto fronterizo. A ello se suma la significativa presencia de población nicaragüense en Costa Rica, por lo que —según indicó— la relación con ese país es una de las más relevantes para la Cancillería.
Si habrá embajador en Managua, dijo que es algo que debe conversar con Fernández y ofreció la misma respuesta sobre una futura designación en Caracas, Venezuela.
Apoyo a candidatura de Grynspan
En cuanto a la candidatura de Rebeca Grynspan a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU), garantizó que la posición del gobierno de Laura Fernández es “seguir apoyando con mucho orgullo” a la costarricense, aunque reconoció que no es un proceso sencillo, debido a que hay otros tres contendientes “con credenciales muy fuertes”.
En la carrera por el máximo cargo de la ONU también participan la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi y el senegalés Macky Sall.
“Voy a trabajar con mucho esfuerzo para, ojalá, conseguir que doña Rebeca asuma esa posición, pero sabemos que es un proceso muy complicado, muy difícil y que, según las reglas del juego, pues hasta los últimos días puede surgir un candidato sorpresa”, expresó.
Señaló que la ONU necesita una “cirugía verdaderamente reconstructiva”, pero se mostró confiado en que Grynspan sea la persona capaz de conducir a la organización hacia una reforma “que la haga efectiva, para que cumpla su mandato, que es preservar la paz y la seguridad internacional”.

