
Cuando el presidente Rodrigo Chaves entregue el poder el próximo 8 de mayo, tendrá a su lado un equipo muy distinto al que presentó al inicio de su mandato, cuatro años atrás. Las constantes rotaciones entre su personal de confianza se convirtieron en uno de los sellos más visibles de la administración saliente, caracterizada por la inestabilidad del gabinete.
El patrón es claro. De las 23 carteras ministeriales, apenas seis mantuvieron a la misma persona al frente durante todo el periodo: Arnoldo André, en Relaciones Exteriores; Gerald Campos, en Justicia y Paz; Franz Tattenbach, en Ambiente y Energía; Manuel Tovar, en Comercio Exterior; Yorleny León, en Desarrollo Humano e Inclusión Social; y William Rodríguez, en Turismo.
Esto implica que el 74% de los ministerios (17) tuvo al menos un cambio de jerarca durante el cuatrienio. Además, el promedio general fue superior a un ministro por cartera.
En total, se contabilizan más de 40 nombramientos ministeriales en estos cuatro años, lo que refleja una dinámica de sustituciones recurrentes.
El fenómeno se repitió en las presidencias ejecutivas. En este ámbito, también solo cinco de 20 se mantuvieron inamovibles: Róger Madrigal, en el Banco Central (BCCR); Marco Acuña, en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE); Alejandro Picado, en la Comisión Nacional de Emergencias (CNE); Harold Montero, en Correos de Costa Rica; y Sussy Wing, en la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).
Un gabinete que nunca se estabilizó
Si bien el cambio fue la norma y no la excepción, existen casos extremos que evidencian una rotación sostenida. El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), el Consejo Nacional de Producción (CNP), el Instituto de Desarrollo Rural (Inder) y el Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) tuvieron cuatro jerarcas cada uno.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) registró tres jerarcas, mientras que otras instituciones también acumularon tres cambios o dos.
La rotación no solo se expresó en salidas y sustituciones, sino también en un patrón de reacomodos internos. Varios jerarcas pasaron de un puesto a otro dentro del propio gobierno, ocupando distintas carteras o liderando instituciones en momentos diferentes del cuatrienio. Este movimiento constante consolidó un núcleo reducido de figuras de confianza que se mantuvo vigente.
Los mismos nombres, distintos cargos
Uno de los casos más visibles fue el de Laura Fernández. La futura presidenta de la República inició el gobierno al frente del Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplán) y luego asumió el Ministerio de la Presidencia, llegando incluso a desempeñar ambos cargos de manera simultánea.
Una dinámica similar se observó con Marta Esquivel, quien pasó del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a la presidencia ejecutiva de la CCSS. Posteriormente, asumió el Mideplán tras una medida cautelar dictada por un juzgado que la separó de su cargo en la Caja, en medio de las investigaciones por el caso Barrenador.
No obstante, su designación generó cuestionamientos desde la oposición, que acusó al Poder Ejecutivo de buscar conferirle inmunidad con el fin de dilatar el proceso judicial en su contra.
El patrón también se replicó en otras áreas. Mary Munive, segunda vicepresidenta de la República, estuvo al frente del Ministerio de Deporte antes de asumir la cartera de Salud, mientras que Jorge Rodríguez Vives transitó entre la Casa Presidencial —como jefe de despacho y ministro de Comunicación— y el Ministerio de Cultura.
En el sector descentralizado, Juan Manuel Quesada encabezó tanto la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) como el AyA en distintos momentos del mandato.
Del gabinete a la campaña… y de vuelta
Si bien la presidenta electa, Laura Fernández, se presentó a las elecciones nacionales de febrero pasado bajo un partido distinto al que llevó al poder a Rodrigo Chaves, su campaña estuvo centrada en la continuidad de la actual administración.
Como parte de ese discurso, la futura mandataria ofreció a Chaves el cargo de ministro de la Presidencia una vez que se concrete el traspaso de la banda presidencial, ofrecimiento que el gobernante no ha rechazado.
Esta línea de continuidad también se refleja en la conformación del nuevo Poder Ejecutivo. Junto a Fernández estará Francisco Gamboa, exministro de Economía, Industria y Comercio (MEIC), quien asumirá la primera vicepresidencia.
Las fichas del chavismo se reacomodan
En la Asamblea Legislativa se replicará una dinámica similar. Nueve de los 31 integrantes de la fracción del Partido Pueblo Soberano (PPSO) son exjerarcas del gobierno saliente.
—Stephan Brunner, ex primer vicepresidente de la República
—Nogui Acosta, exministro de Hacienda
—Marta Esquivel, expresidenta ejecutiva de la CCSS
—Anna Katharina Müller, exministra de Educación
—Esmeralda Britton, expresidenta ejecutiva de la Junta de Protección Social (JPS)
—Nayuribe Guadamuz, exministra de Cultura
—Royner Mora, exministro de Deporte
—Osvaldo Artavia, expresidente ejecutivo del Inder
—Juan Manuel Quesada, expresidente ejecutivo del AyA y Recope
Salidas controversiales
Si bien estos exfuncionarios tuvieron que renunciar a sus cargos para participar en la contienda electoral, no todos salieron en las mismas condiciones. Por ejemplo, Guadamuz fue destituida por Chaves tras gestionar una declaratoria de interés cultural para la marcha del orgullo LGTBI+ sin la autorización del mandatario.
Otros ceses o renuncias también estuvieron rodeados de polémica y consecuencias legales, ya sea como detonantes o como resultado de las decisiones.
Ese fue el caso de Luis Amador, exministro de Obras Públicas y Transportes; Álvaro Ramos, expresidente ejecutivo de la CCSS; Braulio Venegas, expresidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop); y Juan Ignacio Rodríguez, expresidente ejecutivo del Inder.
