Costa Rica eligió a Laura Fernández como presidenta este domingo 1.° de febrero, pero la de nuestro país fue apenas la primera votación que abre el ciclo electoral en América Latina. El próximo 2 de abril Perú escogerá a su presidente y legisladores, y dps meses después, el 31 de marzo, será el turno de Colombia. Sin embargo, la “madre de todas las elecciones” será en Brasil en octubre próximo.
Para analizar la jornada electoral del año 2026, La Nación habló con el politólogo y analista internacional Daniel Zovatto, quien habló de la injerencia de Estados Unidos en las votaciones de Latinoamérica y destacó la importancia de estos comicios en el contexto de la guerra comercial de Washington con China.
Le ofrecemos un extracto de la entrevista, así como la conversación completa en formato videopódcast. Para encontrar las ediciones más recientes de La entrevista del domingo visite nacion.com, el canal de Spotify o el canal de Youtube de La Nación.
— Este año habrán cuatro elecciones en países democráticos de América Latina: Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. ¿Nos puede contextualizar por qué son tan importantes?
— A inicios de los 2000 América Latina tuvo un gran superciclo electoral que se llamó la ‘ola rosa’. Fue la llegada gradual de presidentes que tenían diferencias entre ellos, pero todos podían ser calificados como progresistas o de izquierda.
“Algunos más duros y con rasgos más autoritarios como Hugo Chávez, otros más de socialdemócratas, como Ricardo Lagos, otros como Lula, los Kirchner en Argentina, la izquierda uruguaya con Tabaré Vásquez y Pepe Mujica, pero todos se englobaban en la ola rosa que llegó hasta 2013-2014 en América Latina (...).
“En el 2014-2015 con la caída de los precios de las materias primas, un nuevo ciclo económico, comenzamos a ver un giro hacia la derecha. Ahí comenzaron los gobiernos de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, Piñera en Chile, Uribe en Colombia, Macri en Argentina, incluso Bolsonaro en Brasil.
“En ese momento se pensó que así como tuvimos un ciclo de izquierda de 14 años, este ciclo de derecha iba a ser igualmente largo. Pero a partir del 2019 comenzamos a ver con sorpresa que lo que estaba prevaleciendo, más que lo de ideológico, era el voto de castigo a los oficialismos.
“Dicho voto de castigo a los oficialismo fue derrumbando a todos esos presidentes y volvimos a tener un nuevo ciclo de izquierda, pero no tan contundente como la primera ola rosa. Por eso nos estamos encontrando con la sorpresa de este nuevo ciclo de castigo a los oficialismos, que no es en el 100% de los casos, hay algunos continuismos.
“En rasgos generales estamos volviendo a ver este voto de castigo que va determinando alternancia. Como la mayoría de los gobiernos que teníamos eran de izquierda, ahora estamos viendo que la región está girando hacia la derecha: en 2024 ganó Mulino en Panamá, Abinader en República Dominicana, Bukele en una reelección inconstitucional en El Salvador, Rodrigo Paz en Bolivia, Nasri Asfura en Honduras, Novoa repitió en Ecuador, Kast en Chile.

“¿Estamos yendo a una reconfiguración política latinoamericana hacia la derecha? El 2026 será un año decisivo para ver si este giro a la derecha se termina de consumar o si, al contrario, la región seguirá heterogénea. Y la madre de todas las elecciones será en Brasil en octubre, esa va a determinar si de verdad la región gira o no a la derecha.
“Si lo vemos desde el punto de vista del tamaño de las economías y la cantidad de población, hoy la región está todavía pivotando sobre la izquierda, porque tienes a Claudia Sheinbaum en México y a Lula en Brasil, las dos principales economías. También tienes a Petro en Colombia. Pero a diferencia del año 2020-2021, donde las seis principales economías de América Latina estaban en manos de gobiernos de izquierda, ahora comenzamos a ver una mayor fragmentación.
“Si Brasil se queda en la izquierda y Colombia se queda en la izquierda, hay que recordar que Sheinbaum tiene mandato hasta 2030, América Latina no sería una región que esté cambiando claramente a la derecha”.

— Usted habla de elecciones por castigo de la población que no se siente satisfecha con los oficialismos. ¿Ese castigo implica que el voto es por un tema más emocional que racional?
— Claramente las elecciones se han ido volviendo cada vez más emocionales. En muchos casos un porcentaje muy importante del electorado define su voto en los últimos días, o incluso en el mismo día, frente a la urna. En buena medida por el impacto de la redes sociales y la polarización tóxica.
“Por otro lado, estamos viendo una fragmentación brutal. En Perú hay más de 35 candidatos para las elecciones del 2 de abril, de esos, solo dos tienen una intención de voto por encima del 10%. 25 de esos candidatos están por debajo del 1% de intención de voto (...).
“Más allá de la fragmentación y de la emocionalidad que tienen estas elecciones, el voto de castigo en gran medida viene porque el electorado siente que le han hecho un montón de promesas y que no han cumplido.
“Aquí los jóvenes juegan un papel muy importante, porque están muy activos, conectados a redes, y demandan un combate frontal contra la corrupción, denuncian la crisis de representación. A inicios de los 2000 la gran demanda era igualdad, inclusión, protección del ambiente, género; hoy la demanda es mucho más dura, más pragmática, es ‘dame seguridad, dame orden, lucha contra el crimen y la violencia, mejorame la economía, mejorame el empleo’.
“Esto es lo que en Estados Unidos llaman affordability, que es la asequibilidad, plataforma sobre la cual ganó Mamdani en Nueva York y también otros demócratas.
“Eso se refleja en lo que el Latinobarómetro ha anunciado y que yo llamo ‘eficracia’, que es la demanda de resultados. El 54% de la gente dice ‘no me importaría que el gobierno que llega no sea democrático con tal de que resuelva mis problemas’. Ahí tenemos un problema muy muy serio”.
“El voto de castigo viene porque el electorado siente que le han hecho un montón de promesas y no le han cumplido”
— Daniel Zovatto

— Durante los últimos años hemos visto a Estados Unidos influir directa o indirectamente en elecciones, incluso el presidente Trump se pronunció a favor de Asfura en Honduras, por ejemplo. ¿Qué papel podría jugara Washington en las votaciones de este año?
— El año pasado Estados Unidos jugó en dos elecciones muy fuertes. Jugó en la elección de medio periodo en Argentina, donde salió al rescate del presidente Milei, uno de los mandatarios más cercanos a Trump. Ahí jugó no solamente con un respaldo político, sino también con un respaldo financiero, porque a través de su secretario del Tesoro ofreció $20 mil millones para ayudar a Milei a ganar esa elección.
“La segunda elección, donde jugó aún más fuerte que en Argentina, fue en Honduras con el triunfo de Asfura. También jugó en Ecuador, pero no de una manera tan contundente.
“En estas elecciones, particularmente en Colombia, Brasil y quizás Perú, vamos a ver diferentes tipos de intervenciones. Donald Trump aprendió que no siempre que él se mete a favor de alguien, ese alguien termina ganando, y no siempre que critica a alguien, ese alguien termina perdiendo. Por ejemplo, los liberales con Carney en Canadá se beneficieron de la crítica permanente de Trump a Trudeau.

“Trump aprendió que cuando embistió fuerte a Lula por la condena de Bolsonaro, en lugar de bajarle las acciones a Lula —que buscará la reelección en octubre—, más bien comenzó a subir. Hemos visto como Trump hizo un reacomodo en la confrontación.
“Donald Trump va a tener que ser muy sensible para ver hasta qué punto atacar a un candidato de izquierda no termina despertando un sentimiento nacionalista que juegue en contra de la derecha.
“El factor Trump en materia electoral e injerencia indebida en campañas electorales estará presente, se está conformando lo que yo llamo ‘MALGA’, Make America Latina Great Again (en referencia al MAGA de Trump), un conjunto de presidentes más o menos devotos a Trump. Ahí tienes a Milei, Bukele, Novoa, Peña en Paraguay, Rodrigo Paz en Bolivia, Abinader, Mulino, Rodrigo Chaves y su candidata Laura Fernández, incluso a Bernardo Arévalo en Guatemala y José Antonio Kast en Chile".

