Revista Dominical

Giro a la derecha: cómo el mundo se está rehaciendo ante nuestros ojos (incluida Costa Rica)

Hace poco el orden internacional parecía inamovible y la democracia liberal, asegurada. De pronto, la política global dio un brusco desvío a la derecha, incluso en la ‘centrista’ Costa Rica. Aquí las claves para entenderlo.

Imagen difundida por la oficina de prensa de la Presidencia de El Salvador que muestra al Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (izq.), reunido con el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en su residencia en el Lago Coatepeque, municipio de El Congo, El Salvador, el 3 de febrero de 2025.
Imagen difundida por la oficina de prensa de la Presidencia de El Salvador que muestra al Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio (izq.), reunido con el Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en su residencia en el Lago Coatepeque, municipio de El Congo, El Salvador, el 3 de febrero de 2025. HANDOUT, AFP

Una escena para recordar en un par de años, cuando todo haya cambiado: Donald Trump, presidente de nuevo, firma la creación de un fondo soberano estadounidense y anuncia que servirá para comprar TikTok, la red social más influyente del mundo, mientras el magnate de los medios Rupert Murdoch, en saco y tenis, sonríe al lado, en una silla en la Oficina Oval. De Fox News a Washington.

De unos años para acá, algunas certezas se diluyeron; nada es estable, pero la sorpresa fue la rapidez del cambio. A lo largo del 2024, cerca del 49% de la humanidad vivía en países donde se celebraban elecciones. Se esperaba lo peor en Venezuela y sucedió: el poder no pasó al candidato ganador. Se temía un retorno de Trump y no solo volvió, sino que el remolino de decisiones que ha tomado alteró mercados, mentes y planes.

Líderes afines exudan triunfalismo; la retórica es de victoria, erradicación de la “izquierda” (en sentido amplio) y de una especie de renacer. A veces hay algo mesiánico de fondo, pero no siempre. Algunos gobernantes gozan de popularidad irrebatible, mientras que otros ganan por la mínima —aunque les basta para arrinconar a los demás partidos—.

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