Durante meses nos vendieron la “economía jaguar”. Nos dijeron que era vigorosa, admirada fuera de nuestras fronteras, que producía empleo y que la plata del Gobierno alcanzaba porque ya nadie se la robaba. Muchos quisimos creerlo y muchos lo creyeron cuando votaron por Laura Fernández para la presidencia.
Una vez asumido el mandato, la historia es otra. Ahora ella y Rodrigo Chaves, hoy ministro de Hacienda, nos dicen que el dinero no alcanza, que es necesario recortar presupuestos y que llegó la hora de zocarse la faja –menos ellos–.
¡Suave un toque! Después de tanto rugido, ¿cómo que de un día para otro desapareció la “economía jaguar” de la que tanto alardearon?
Es más, si también nos garantizaban que “la plata alcanza cuando no se la roban” y que “el dinero alcanza cuando se administra bien”, ¿a cuál de esos factores hay que atribuir la falta de dinero? Porque lo único claro es que el jaguar dejó de enseñar los colmillos. La recaudación fiscal creció apenas un 0,6% en 2025 y, para este año, se esperan ¢228.000 millones menos, una caída del 3,5%.
La economía perderá impulso y, si no se toman medidas, la deuda pública podría llegar al 68,8% del PIB en 2031. Y los jóvenes no necesitan leer un informe para saber que el empleo está estancado, pues lo viven cada vez que envían un currículo y no reciben respuesta.
En ese triste escenario, por arte de magia apareció la necesidad de un nuevo plan fiscal. Incluye cambios en la facturación electrónica, sanciones contra la evasión, embargos administrativos sin protección judicial, regulación de exoneraciones y ajustes al impuesto sobre la renta. Incluso se analiza cobrar un IVA del 13% a la canasta básica.
El truco queda al descubierto. La “economía jaguar” fue un acto de ilusionismo político, con mucho rugido, luces y consignas. Caímos en la trampa.
Ahora nos toca aprender del verdadero instinto jaguar, cauteloso, observador y siempre alerta. No para vivir desconfiando de todo, sino para exigir pruebas, confrontar las palabras con los hechos y recordar que, en política, los milagros suelen venir acompañados de una factura. Y, señoras y señores, no olvidemos que la función no ha terminado. Los magos siguen en el escenario.
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Armando Mayorga es periodista.