
Cada vez es más común escuchar frases como “creo que tengo TDAH”, “seguro tengo TOC” o “tengo ansiedad”, después de identificarse con lo que ve en redes sociales. Y es que, aunque este tipo de contenido ha ayudado a hacer más visible la importancia de la salud mental, también ha hecho que conductas cotidianas o emociones normales se confundan con trastornos o, en la mayoría de los casos, las personas se autodiagnostiquen.
El psiquiatra Luis Diego Herrera, del Hospital Metropolitano, explica que, antes de ponerse una etiqueta a sí mismo, vale la pena hacerse algunas preguntas que pueden ayudar a entender mejor lo que está pasando y saber cuándo realmente es momento de consultar con un especialista y, entonces sí, ser diagnosticado por un profesional.
Lo que debe saber:
- Reconocerse en un video o publicación sobre salud mental no significa automáticamente que usted tenga un trastorno.
- Antes de pensar en un diagnóstico, hágase las preguntas explicadas en esta nota.
- Si tiene dudas, utilice la información como un punto de partida para consultar fuentes confiables o buscar una valoración profesional, no como una confirmación.
Primera pregunta: ¿Realmente tengo los síntomas que describe esa publicación?
Herrera explica que los trastornos mentales no son un interruptor encendido o apagado: existen en un espectro.
“La ansiedad (por ejemplo) pasa desde ser una experiencia totalmente normal hasta ser una experiencia mortificante, patológica”, explicó.
Eso significa que sentir ansiedad, tristeza o preocupación no es, por sí solo, una señal de enfermedad. Lo importante es comprender la intensidad, la frecuencia y el contexto en el que aparecen esas emociones.
Según el especialista, cada vez es más frecuente que experiencias normales reciban etiquetas clínicas.
“Entonces tristeza es depresión. Preocupación normal es ansiedad. Ser prolijo, perfeccionista, exigente con su trabajo es trastorno obsesivo compulsivo. Dejar las llaves perdidas un día y al otro olvidar el teléfono es déficit de atención”, ejemplificó.
Así las cosas, cuando una persona piensa que podría tener ansiedad, TDAH o cualquier otra condición porque vio un video, el primer paso debería ser preguntarse si realmente experimenta los síntomas que ahí se describen y recordar que una publicación de pocos segundos nunca puede sustituir una valoración clínica.
Segunda pregunta: ¿Podría haber otra explicación para lo que siento?
Otro aspecto que suele pasarse por alto es que distintos problemas de salud pueden compartir síntomas parecidos.
Por eso, cuando un paciente consulta por ansiedad, un especialista no confirma el diagnóstico de inmediato. Primero analiza otras posibilidades.
“Cuando si usted viene a mi consulta y presenta un problema de ansiedad, yo tengo que hacer un diagnóstico diferencial si es ansiedad, si es depresión, si hay factores médicos que podrían estar influyendo, si usted tiene hipertiroidismo y una serie de cosas que no aparecen en el TikTok de 45 segundos”, señaló Herrera.
Ese proceso, conocido como diagnóstico diferencial, permite descartar otras condiciones antes de concluir qué está ocurriendo.
Tercera pregunta: ¿Estos síntomas realmente están afectando mi vida?
Según el psiquiatra, esta es la pregunta más importante de todas, ya que muchas personas pueden reconocer algunos síntomas de ansiedad, déficit de atención o trastorno obsesivo compulsivo, y otros, pero eso no significa necesariamente que tengan una enfermedad.
Lo verdaderamente relevante es determinar si esos síntomas están afectando el funcionamiento diario:
- ¿Le mortifican la mayor parte del día?
- ¿Hacen que usted no pueda desempeñarse bien en sus estudios o en el trabajo?
- ¿Interfieren con su vida social?
Si la respuesta es sí, consulte a un profesional.

“Usted puede tener todos los síntomas, pero si su vida funciona perfectamente a nivel laboral, a nivel académico, social, etcétera, ¿qué es la relevancia de tener los síntomas? Ninguna. Es solamente si le afectan en su calidad de vida”, detalló el especialista.
Cuarta pregunta: ¿Quién me está dando esta información?
Cabe recalcar que el problema no es informarse sobre salud mental. De hecho, el especialista considera positivo que hoy exista mayor conocimiento sobre estos temas y que el estigma haya disminuido.
Lo que sí recomienda es prestar atención a quién está brindando la información (si es un profesional y la información está basada en fuentes confiables) y recordar que un video corto no reemplaza una valoración profesional.
Informarse sí, autodiagnosticarse no
La mayor información que usted vea en redes sociales debe ir acompañada de una interpretación adecuada. Por eso, el especialista recomienda utilizar el contenido que circula en internet como una oportunidad para aprender, pero no como una herramienta para emitir un diagnóstico sobre uno mismo.
Si después de informarse, usted considera que sus síntomas son persistentes y afectan su vida diaria, lo recomendable es acudir a un profesional que pueda valorar su caso de manera integral.
