
¿Qué es lo primero que se imagina cuando escucha la palabra TDAH? Probablemente, usted también piense en una persona distraída, pero no siempre es así.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) también puede hacer que organizar el trabajo, cumplir fechas de entrega, recordar reuniones o mantener la atención en un proyecto resulte mucho más difícil de lo que parece.
Lo que debe saber:
- El TDAH no es sinónimo de distracción.
- Olvidar reuniones o dejar tareas pendientes de forma frecuente no siempre es falta de disciplina.
- Las redes sociales pueden ayudar a conocer el tema, pero no a diagnosticarlo.
No es solo ser distraído
Jerry Castro, neuropsiquiatra del Hospital Metropolitano, explica que uno de los mayores mitos sobre el TDAH es creer que se reduce a ser una persona distraída.
En realidad, el TDAH se trata de un trastorno del neurodesarrollo con una importante base genética y neurobiológica (con un 70% de ser hereditario), cuyos síntomas aparecen desde la infancia y pueden mantenerse en la adultez.
Por otro lado, aclara que hoy ya no se habla de “tipos” de TDAH, sino de predominios.
Esto significa que hay personas en quienes predominan las dificultades de inatención y otras en quienes sobresalen la hiperactividad y la impulsividad. Incluso, esa presentación puede cambiar con el tiempo.
¿Cómo funciona el cerebro de una persona con TDAH?
Según el especialista, el trastorno no consiste en una lesión cerebral.
“No es una lesión cerebral, sino una diferencia de maduración y regulación de redes cerebrales”
Según explica, esas diferencias involucran tres grandes sistemas del cerebro: uno relacionado con la planificación y el control de impulsos, otro con la motivación y la recompensa, y un tercero encargado de sostener la atención para alcanzar una meta.
Cuando estas redes no funcionan de forma coordinada, pueden aparecer dificultades que van mucho más allá de olvidar dónde quedaron las llaves. Castro utiliza una comparación sencilla para explicar qué ocurre:
“Uno podría decir que el cerebro va a funcionar como una orquesta, y en el trastorno de la atención no es que falte un instrumento, sino lo que falta es a veces una coordinación entre la melodía“, detalló.
En cuanto a por qué ocurre, Castro explica que es un trastorno complejo en el que intervienen factores genéticos, diferencias en el desarrollo cerebral y aspectos del entorno.

Así se manifiesta en el trabajo
Una de las situaciones donde el TDAH suele hacerse más evidente es el ámbito laboral. Por ejemplo, un trabajador puede ser responsable, tener interés por hacer bien su trabajo y aun así acumular olvidos que terminan afectando su desempeño.
“Puede ser una persona que es muy responsable, que tiende a ser ordenado, pero que constantemente tiene olvidos, por ejemplo, de presentar un trabajo a tiempo, de presentarse a una reunión, de haber dejado pendientes”, explicó Castro.
Además de los olvidos, también pueden aparecer otras señales:
- Dificultad para priorizar tareas.
- Dificultad para organizar su rutina laboral.
- Dificultad para mantener la concentración en lo realmente importante.
Esto, añade el especialista, hace que el esfuerzo diario sea mucho mayor que el de alguien sin el trastorno.
Otras señales: no es procrastinación
Usualmente se utiliza el término “procrastinación” cuando se dejan tareas para última hora, pero resulta que en alguien con TDAH esto puede ser distinto.
“No es procrastinación, simplemente es que la persona a veces lo olvida o tiene problemas para poder priorizar ese tipo de situaciones", detalló el neuropsiquiatra.
Incluso personas con buen rendimiento académico o profesional pueden experimentar dificultades para terminar una carrera, abandonar cursos con frecuencia o cambiar de proyecto una y otra vez, no porque les falte capacidad, sino porque sostener el esfuerzo durante largos periodos les resulta más complejo.
Algunos reciben el diagnóstico en la adultez
Descubrir el TDAH a los 30, 40 o 50 años no significa que el trastorno haya aparecido en esa etapa de la vida.
Según Castro, muchas personas tuvieron manifestaciones desde la infancia, pero nunca fueron evaluadas o los síntomas pasaron inadvertidos.
Eso sí, aclara que para hablar de TDAH debe existir una historia compatible desde edades tempranas y los síntomas deben presentarse en distintos entornos y generar un impacto real en el desempeño laboral, académico, familiar o personal.
Cuidado con el autodiagnóstico
Castro señala que, antes de confirmar un diagnóstico por lo que ve en redes sociales, es necesario descartar otras causas que también pueden afectar la atención, como la ansiedad, la depresión, la falta de sueño o el consumo de sustancias.
Además, recomienda buscar una valoración profesional cuando los síntomas son persistentes, se presentan desde hace años y afectan el funcionamiento cotidiano.
¿Cómo es el tratamiento?
Según el especialista, no todas las personas con TDAH necesitan medicamentos.
“Muchas veces los aspectos psicopedagógicos, manejos conductuales y mejora en ciertos elementos relacionados con los límites pueden en algunos casos ser suficientes para controlar o atenuar el problema y en otros efectivamente llega a ser necesario utilizar algún medicamento”, explicó.
La decisión dependerá de cada caso y debe tomarse tras una evaluación clínica completa.
