
No importa si es inicio de año, vacaciones o un día cualquiera: las presas se mantienen y el malestar también. Con solo salir a la calle o revisar redes sociales se puede notar el mismo patrón: personas cansadas, tensas y emocionalmente agotadas por el tránsito.
Lo cierto es que el congestionamiento vial no solo retrasa las agendas, sino que también impacta directamente en la salud mental y en la forma en que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás. Por eso, le explicamos estrategias sencillas que usted puede poner en práctica para cuidar su bienestar emocional mientras se encuentra en carretera.
Lo que debe saber:
- El tránsito pesado aumenta el estrés, la irritabilidad y la frustración, incluso antes de salir de casa.
- La falta de planificación y la presión por “llegar primero” favorecen conductas agresivas y riesgos viales.
- Técnicas de respiración, regulación emocional y preparación previa ayudan a reducir el impacto psicológico.
El tránsito como detonante emocional
La psicóloga Anie Zúñiga, del Centro Médico y Estético EIDA (parte de la red médica Medismart), explica que el estrés generado por el tráfico puede provocar enojo, alteración de la respiración e incluso conductas de riesgo.
Y es que, antes de encender el vehículo o tomar el servicio de transporte, muchas personas ya anticipan el caos: presas largas, choques, bocinas y maniobras imprudentes. Esa anticipación activa el sistema de alerta del cuerpo y eleva el cortisol, la hormona del estrés. En ese contexto, cualquier estímulo —el sonido de una bocina o una mirada— puede detonar reacciones violentas.
“La gente conduce a la defensiva, porque todo mundo quiere llegar primero a su lugar de trabajo, y este tema de la compensación inmediata, de que yo estoy primero, nos jala por situaciones muy incómodas, porque entonces hago maniobras donde yo me pongo como mi prioridad y puedo afectar el tránsito”, explica la especialista.
El problema no es solo el tiempo que se pierde en la presa, sino el estado emocional con el que se llega al destino.
1. Planificar
Una de las recomendaciones más importantes es la planificación del tiempo. Salir con mayor anticipación reduce la presión interna y permite aceptar la realidad del tráfico sin entrar en una lucha constante por controlarlo.
“Cuando la persona sale tarde y pretende recuperar minutos con maniobras riesgosas, el estrés se multiplica”, indica Zúñiga.
Si conduce, antes de salir de la casa, consulte el estado de las rutas y calcule márgenes adicionales. Además, prepare el entorno del vehículo: ajuste el asiento, espejos y climatización con calma, ya que un entorno cómodo disminuye el estrés físico y mental.
2. Técnicas simples para regular emociones en la presa
Existen estrategias prácticas como el ejercicio de grounding 5-4-3-2-1, que ayuda a sacar la mente del enojo y llevarla al presente:
- Observar cinco elementos del entorno.
- Identificar cuatro sonidos.
- Percibir tres sensaciones físicas.
- Reconocer dos aromas agradables.
- Repetir una palabra que transmita calma, como “paz” o “tranquilidad”.
A esto se suma escuchar música relajante de su preferencia o un podcast, siempre buscando contenido que genere bienestar.

3. Alimentación, hidratación y el ‘botiquín emocional’
El estado físico influye en la regulación emocional. Zúñiga recomienda no salir sin desayunar y llevar agua o snakcs, ya que el hambre y la deshidratación intensifican la irritabilidad.
Además, sugiere crear un pequeño “botiquín emocional” en el vehículo: aromas como lavanda o menta, frases positivas o un squishy (juguete antiestrés de espuma suave y esponjosa).
Ante condiciones climáticas adversas como lluvia o niebla, la tensión aumenta por la exigencia de concentración. Ajustar la velocidad y mantener distancia extra le devolverá la sensación de control y seguridad.
4. Comunicación y manejo del conflicto
Responder a insultos o provocaciones suele empeorar la situación. La clave está en la inteligencia emocional: responsabilizarse de la propia reacción y no trasladar el enojo acumulado a los demás.
“En estos casos, la mejor respuesta es no responder. Mantén tu ritmo y evita la confrontación: discutir o provocar solo multiplica el peligro”, indicó la psicóloga.
5. Al llegar: soltar antes de seguir
El trayecto no termina al estacionar. Tomarse unos minutos para respirar profundo, agradecer haber llegado con bien o tomar una bebida caliente ayuda a cerrar el episodio de estrés. Lo importante es no llevar el tráfico al trabajo ni a la casa.
“Yo sé que todos andamos corriendo, tenemos una vida de mucho estrés, de mucha carrera, pero también a veces tenemos que pensar que hay personas que otras familias los esperan en su casa, a nosotros nos esperan en nuestra casa todos los días, y más que llegar primero, tengo que conducir con prudencia, con respeto hacia mi vida y la vida de los demás”, concluyó la especialista.
