Ángela Ávalos. 13 enero
Una imagen del ingreso a clases en el curso lectivo del 2020, un mes antes de registrarse los primeros casos confirmados de covid-19 en Costa Rica. Son estudiantes de la Escuela Buenaventura Corrales, en San José. Foto: Archivo/ Alonso Tenorio
Una imagen del ingreso a clases en el curso lectivo del 2020, un mes antes de registrarse los primeros casos confirmados de covid-19 en Costa Rica. Son estudiantes de la Escuela Buenaventura Corrales, en San José. Foto: Archivo/ Alonso Tenorio

Juan José Romero, profesor de la maestría en Epidemiología de la Universidad Nacional (UNA), preparó una guía con cinco temas básicos para garantizar un retorno lo más seguro posible a las aulas, programado para el próximo 8 de febrero.

Las recomendaciones, según dijo, están basadas en un ejercicio de recolección de información de las mejores fuentes posibles, dirigido a las personas responsables de menores de edad que deben ir a clases presenciales.

Romero toca cinco temas o ambientes: preparación en la casa antes de salir al centro educativo; el traslado hacia la escuela o el colegio; el ambiente en el propio centro educativo (ingreso, estancia y salida); la movilización de retorno hacia la casa; y el ambiente en el hogar (ingreso y estancia) tras retornar de clases.

1. Preparación antes de salir a centro educativo

a. Asegúrese de que la persona menor vista con ropa limpia. Recuerde que la mascarilla es, de ahora en adelante, parte de su indumentaria.

b. Desinfecte la mochila y los útiles escolares antes de salir.

c. Prepare una merienda en envases reutilizables que puedan ser lavados y desinfectados constantemente. Evite enviar frutas o alimentos que el niño deba comer teniendo contacto ente sus manos y el alimento en forma directa (bananos, mandarinas, naranjas, por ejemplo). Ojalá que se pueda comer con tenedor o cuchara.

d. Recuerde al menor, constantemente, los protocolos de distancia, lavado de manos y uso correcto de la mascarilla.

2. Traslado a escuela o colegio

a. Idealmente, lleve usted a la persona menor hasta el centro educativo y siga los protocolos de reducción de riesgo de contagios: evite tocar superficies, use la mascarilla cuando la cantidad de transeúntes es alta, salude sin tener contacto físico con las otras personas y no se quede conversando con otros sin guardar distancia.

b. Si debe tomar un transporte público, guarde distancia en las paradas de bus, no toque superficies, desinfecte las manos inmediatamente después de subir al bus, no toque superficies en el bus, desinfecte sus manos inmediatamente después de bajar del bus. En todo momento, use mascarilla.

c. Si debe usar transporte colectivo privado (buseta escolar), siga las instrucciones anteriores. Que el transporte sea privado no lo hace exento de riesgos.

3. Ambiente en escuela o colegio

a. Durante el ingreso a las instalaciones, el menor debe:

- Guardar distancia con las otras personas y respetar el orden de ingreso.

- Lavarse las manos con agua y jabón, en forma correcta, inmediatamente después que ingresa.

- Dirigirse al aula correspondiente y ubicarse en el puesto que le han asignado.

- Seguir las instrucciones de maestros y profesores en todo momento.

b. Durante la estancia en el centro educativo, el menor debe:

- Seguir las instrucciones de los docentes en todo momento.

- Evitar compartir útiles y otras pertenencias con otros compañeros.

- Usar mascarilla todo el tiempo.

- Si debe usar el servicio sanitario, debe lavarse muy bien las manos luego de usarlo y desinfectarlas al entrar al aula.

- Seguir los protocolos de conducta en los recreos evitando contactos cercanos.

c. Durante la salida de la escuela o colegio, el menor debe:

- Seguir las instrucciones de sus docentes.

- Guardar distancia en las filas para tomar el bus, o mientras espera a las personas que vienen por él.

- Desinfectarse las manos antes de tomar las manos de sus encargados.

4. Traslado de la escuela o colegio a casa

El menor y su acompañante deben:

- Seguir las instrucciones indicadas anteriormente para los traslados hacia la escuela según la modalidad:

i. Traslado por personas responsables: a pie o en vehículo propio.

ii. Traslado en transporte público.

iii. Traslado en transporte colectivo privado.

“Si queremos tener el menor riesgo posible para la salud general de nuestras familias, y si queremos que el país se recupere, tendremos que poner cada uno de nuestra parte”.
5. En el hogar, después de clases

a. Al entrar en la casa, el menor y su acompañante deben:

- Idealmente, tener un recipiente con alcohol en gel a la entrada de la vivienda para desinfectarse las manos.

- Pasar directamente al baño a quitarse la ropa que traían de la escuela o el colegio. Deben depositarla en un recipiente grande (tipo balde o palangana), que luego será llevado al cuarto de lavado. Luego, deben tomar una ducha con agua y jabón y vestirse con ropa limpia.

- La ropa que se quiten del centro educativo debe ser lavada, lo antes posible, sin sacudirla al momento de meterla en la lavadora. Si se va a lavar a mano, idealmente utilice delantal de plástico y mascarilla.

b. Durante la estancia en el hogar después de clases:

- Si hay personas de alto riesgo en la casa, sea por edad (mayores de 60 años) o por enfermedades crónicas como presión alta, diabetes, cáncer, obesidad, tabaquismo, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre las más importantes, se sugiere que estas personas utilicen siempre mascarilla aún dentro del ambiente domiciliar y se laven constantemente las manos.

- Se debe procurar que los ambientes internos de la casa sean lo más ventilados posible.

En una imagen del 6 de agosto 2020: Edwin Morales Alvarez, alumno de quinto en la Escuela Marcelino García Flamenco, en San José, llevaba clases virtuales. Foto: Archivo/Eyleen Vargas para LN
En una imagen del 6 de agosto 2020: Edwin Morales Alvarez, alumno de quinto en la Escuela Marcelino García Flamenco, en San José, llevaba clases virtuales. Foto: Archivo/Eyleen Vargas para LN
Consejos con base científica

El epidemiólogo Juan José Romero basa las anteriores recomendaciones en lo publicado hasta ahora en la literatura científica, que demuestra lo siguiente:

1. Que los niños se pueden infectar con el SARS-CoV-2 casi con la misma facilidad que los adultos. Sin embargo, factores diversos hacen que los encuentros con este virus sean un poco menos virulentos (producen menos infecciones) y, notablemente, menos patogénicos (producen menos casos de enfermedad).

2. Que los niños son transmisores eficaces del coronavirus. No obstante, en los países en donde las escuelas y colegios han seguido funcionando a pesar de los cierres sanitarios, se ha reportado que los casos de infección en las personas adultas no son causados, especialmente, por el contacto con las personas menores que están asistiendo a los centros educativos.

De hecho, han sido de los últimos lugares en ser cerrados y hasta que las condiciones epidemiológicas de transmisión comunitaria son extremas.

3. Los niños y las niñas, debido a la cuarentena por la pandemia, se han visto expuestos a una serie de factores patogénicos que han desembocado en múltiples desórdenes de la salud mental, física y de relaciones sociales.

Las agresiones, la violencia intrafamiliar, la angustia, la ansiedad, la depresión, los problemas de sueño, los desórdenes alimenticios y de control del peso, entre muchos otros, se han visto incrementados durante estos meses.

Otra buena dosis han sufrido las personas encargadas, lo que suma y alimenta un círculo pernicioso que afecta, cada vez más, a modo de bola de nieve, la salud general de los convivientes.

4. Diversas agencias o centros de observación, investigación y análisis de la educación han indicado que, a pesar de los enormes esfuerzos realizados por los ministerios de educación y por los centros educativos privados, hubo rezago cognitivo y socioafectivo. En el 2020, en promedio, el aprovechamiento para las personas menores se estimó apenas entre un 30% y un 40%.

Pero los valores en su rango pueden llegar a un preocupante y triste 10% en las escuelas rurales, donde el acceso a la tecnología no permitió las clases en presencialidad remota.

5. Para muchas personas menores, la comida que reciben es su único alimento completo del día. Es así como, para estas personas el no asistir a clases ha significado, aparte del ayuno de una mejor educación, un ayuno alimenticio básico.

Si bien el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha seguido distribuyendo diarios de alimentos para los menores que lo requieren, esta ha pasado a ser la comida de toda la familia y, en algunos casos –no pocos–, la comida de varias familias.

6. Finalmente, el desarrollo socioafectivo, del lenguaje y de otras aptitudes y actitudes propias de la socialización con iguales, se ha visto afectado en forma negativa de forma importante.

Todo lo anterior nos lleva a la necesidad de poner en una balanza los riesgos de contagio de las personas menores con el nuevo coronavirus, y de la posibilidad de que se conviertan en diseminadores del mismo en su ambiente domiciliar, respecto a los beneficios y perjuicios de seguir recibiendo su educación formal a la distancia con la asistencia de medios tecnológicos.

“Seamos vigilantes y garantes de que los protocolos sean cumplidos por propios y por extraños, en especial, en los centros educativos y en los servicios de transporte colectivo. Estas recomendaciones pueden parecer extremas o muy complicadas de seguir. Pero si las ven con detenimiento, son cosas que, con la rutina, se vuelven parte de nuestra forma de ser y de actuar.

“Recordemos que lo que se busca es el mejor balance posible entre el riesgo del contagio y los riesgos de rezago académico, psicosocial, socioafectivo, nutricional y de salud mental. Si queremos tener el menor riesgo posible para la salud general de nuestras familias, y si queremos que el país se recupere, tendremos que poner cada uno de nuestra parte”, exhortó el epidemiólogo.