Sofía Chinchilla Cerdas. 13 julio
Shirley Díaz, jefa socialcristiana, insiste en bajar el gasto del Gobierno a punta de recortes en partidas como gastos de representación, viajes, alquileres, capacitación y protocolo. Foto: Albert Marín.
Shirley Díaz, jefa socialcristiana, insiste en bajar el gasto del Gobierno a punta de recortes en partidas como gastos de representación, viajes, alquileres, capacitación y protocolo. Foto: Albert Marín.

El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) rehúsa aceptar una reducción del gasto en los salarios del sector público como medida para compensar la caída en los ingresos del Estado a causa de la crisis del coronavirus.

La fracción legislativa del PUSC califica dicha propuesta como una salida “fácil” para evitar que el déficit fiscal se dispare por encima del 10% producto interno bruto (PIB), e insiste en que el Gobierno debe evadir ese escenario a través de un recorte en gastos como viajes, transporte, alquileres y capacitación.

Este domingo, La Nación le consultó a Shirley Díaz, subjefa de bancada de la Unidad: “¿De dónde considera la fracción que se puede recortar, entendiendo que se tendrán que cortar áreas gruesas y sustanciales? ¿Mantiene su posición de oponerse a tocar salarios?”

Ella respondió: “Poner de primera y como principal medida el recorte o el impuesto a los salarios, sobre todo pensando en tocar los salarios bajos de la administración pública como lo intentó este Gobierno en un intento fallido por parte del anterior ministro de Hacienda (Rodrigo Chaves), es porque no se quiere hacer bien la tarea que conlleva otras alternativas”.

Luego agregó: “Lo más fácil para un gobierno que no tiene ideas y que no quiere ponerse a trabajar, es proponer el recorte parejo de los salarios del sector público. No comparto, a modo personal, que se proponga el impuesto a los salarios como la única medida, cuando no se tiene una agenda para el manejo eficiente y responsable del gasto público”.

A raíz de la crisis, los ingresos tributarios del Gobierno caerán casi ¢1,2 billones este año. Para poder tapar ese hueco y financiar los gastos previstos a inicios de año, por ¢8,56 billones (sin contar amortizaciones), la cantidad de dinero que el Gobierno tendría que conseguir prestado subiría de ¢2,66 billones a ¢3,44 billones.

Eso implicaría que el déficit fiscal subiría al 12% del PIB, muy por encima del 6,9% del año pasado.

Para evitarlo, el plan del Ejecutivo es bajar el gasto a ¢7,74 billones, lo cual se podría lograr si el Presupuesto Nacional se subejecuta en un 5% y se recortan ¢390.000 millones adicionales. No obstante, para alcanzar esa cifra se requieren recortes en las partidas más grandes y rígidas, como los salarios y las transferencias a instituciones públicas descentralizadas.

Si los diputados bloquean esa opción, la alternativa sería desfinanciar el pago de pensiones, los subsidios a las poblaciones de escasos recursos, los aportes estatales a la CCSS o la construcción de carreteras y otras obras públicas.

Este domingo, el Ejecutivo confirmó que enviará al Congreso un plan para recortar los salarios más altos del sector público en un 15%, lo cual ahorraría unos ¢130.000 millones. Sin embargo, para Díaz, antes de pensar en recortar salarios, el Ejecutivo debería recurrir a otras alternativas.

“Nuestro compañero Pablo Abarca elaboró una ruta para hacer recortes por ¢1,5 billones en servicios especiales, gastos de representación, sumas libres sin asignación presupuestaria, gastos confidenciales, gastos de viaje y transporte, alquileres, capacitación y protocolo, servicios de gestión y apoyo, servicios comerciales y financieros que contratan las instituciones, entre otros”, apuntó la socialcristiana.

En junio, el PUSC impulsó la aprobación en el Congreso de un mecanismo que habría obligado a subejecutar en un 15% todas las partidas presupuestarias, excepto la de salarios y en las que se verifique la imposibilidad de aplicar la medida.

La subjefa del PUSC afirmó que los diputados también deberán empujar planes para reducir la deuda pública, como el proyecto Pagar, el cual, según la legisladora “no está bien elaborado ni liderado por parte del gobierno”.

Por otra parte, según un cálculo hecho por este medio, si se eliminaran por completo las partidas de alimentación, horas extra, viáticos, vehículos, viajes al exterior, capacitación, protocolo y publicidad, se reunirían apenas ¢50.000 millones, pero además, como ya pasó la mitad del año, parte de esas partidas ya pueden haberse ejecutado.

Jefa de PRN anuente a recortar salarios altos

En contraste, Xiomara Rodríguez, jefa del Partido Restauración Nacional, afirmó que podría ver viable buscar un ahorro en los salarios más altos del sector público, si se concluye que el impacto de la medida valdría la pena.

“Tal vez no transferencias ni inversión pública, porque creo que es lo que tiene el país para reactivarse, pero los salarios altos, de qué forma se podrían ajustar para solventar la situación. Pero hay que analizarlo mucho, para ver el impacto que tendría, cuál es el aporte de esto”, afirmó Rodríguez.

La legisladora enfatizó en la urgencia de que el Ejecutivo les exponga a los diputados cuánto dinero se podría ahorrar en cada partida.

“Si no, volvemos al mismo estudio que ustedes hicieron: recortemos la luz, recortemos aquí y esto otro, pero solo representa ¢50.000 millones y eso no es significativo, solo genera una señal que termina siendo populista, para que vean que aquí quisimos tocar eso, pero en realidad no benefició al país”, apuntó la restauracionista.

Rodríguez compara la situación con la que sufren los hogares cuando ya redujeron sus gastos, pero les sigue sin alcanzar el dinero para pagar el alquiler y la comida.

“Tiene que ver qué es lo que hay que tocar para cumplir con esas necesidades tan básicas (...). Por lo difícil que está la situación, uno sabe que todos tienen que dar su aporte, el asunto es de dónde se va a sacar, al ver un compromiso del gobierno en un recorte sustancial, y cuáles son las acciones en las que nosotros podríamos apoyar”, afirmó Rodríguez.