
Se vienen las vacaciones y, con los días soleados y ventosos, los padres están en modo de búsqueda para que sus hijos se involucren en actividades más provechosas que las que supone pasar horas enchufados frente al televisor con los juegos electrónicos.
Y aunque los niños tienen su descanso merecido tras finalizar el año lectivo, ¿por qué no motivarlos a realizar actividades recreativas y que les sean útiles en su futuro?
Además de clases deportivas o artísticas, los cursos de programación, de principios de ingeniería o de robótica son cada vez más predominantes en la oferta para entretener a los pequeños de una forma más constructiva durante las vacaciones.
No se trata de someter a niños y jóvenes a presiones propias de un curso universitario. La idea es acercarlos a la tecnología y el razonamiento matemático por medio de la filosofía de “aprender haciendo”.
“La idea de nuestros cursos es introducir a los niños y jóvenes a las áreas de conocimiento (de STEM) en un ambiente liviano, recreativo y de ‘aprender jugando’, afirma Grettel Trejos, encargada de la logística de los cursos que ofrece el Tecnológico de Costa Rica (TEC) para escolares y colegiales en estas áreas.
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“La técnica de aprendizaje se basa en el juego y en el desarrollo de objetivos cumpliendo retos”, afirma el ingeniero Josué Gómez, de la empresa ACB Mecatrónica, otra organización en Cartago que en esta época ofrecerá cursos de robótica.
¿Y de qué sirve exponer a personas a este tipo de enseñanza a tan corta edad?Pedagogos y expertos en el área del conocimiento STEM (siglas en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) han indicado que empapar a los niños con estas disciplinas a temprana edad no solo les ayudará en su futuro profesional.
“Las ventajas de la programación van más allá del entorno laboral”, explicó Antolín García, un emprendedor español, pionero de la educación STEM en niños y fundador de Conmasfuturo, un centro para capacitar a escolares.
“La enseñanza de esta disciplina fomenta el pensamiento computacional. Este tipo de razonamiento estructura la mente y ordena las ideas… Te permite dividir un problema grande en problemas más pequeños”, dijo García en una entrevista para el diario español El País.
Grettel Trejos, del TEC, coincide con la visión del español Antolín García y agrega: “En el TEC tratamos de ir un poco más allá y darles a los niños y jóvenes la teoría y los principios físicos y matemáticos que están detrás de, por ejemplo, el funcionamiento de una polea para un robot”.
Trejos agrega que los cursos del TEC ejemplifican la teoría y los conceptos desarrollando robots, o programas computacionales específicos para los cursos. Es inevitable preguntarse si este tipo de clases y talleres sirven para descubrir si los niños tienen habilidades y talento natural para las disciplinas vinculadas a la tecnología.
Al final, es difícil ignorar que el área de tecnologías tiene alta demanda laboral en nuestro país, así que no hay nada de malo en descubrir si su hijo tiene inclinación por la computación o la ingeniería en edades tempranas.
Grettel Trejos detalla que los cursos han tenido muy buena acogida entre la población joven. La encargada de logística agrega que han recibido niños de comunidades como San Vito de Coto Brus, Liberia, Puntarenas, Heredia, Alajuela y San José, en la sede la Escuela de Ingeniería Electrónica de esta universidad en Cartago.
El TEC imparte sus talleres y clases a lo largo del año. Los padres interesados pueden informarse sobre los próximos cursos escribiendo un correo a gtrejos@itcr.ac.cr, llamando al 2550-9247 o visitando la página de Facebook de Fundatec.





