Coma y punto

La Esquina de Buenos Aires que consquistó San José

Es este un restaurante que ha construido su propia destino con constancia, sabor, acogedor ambiente y precios ajustados a la realidad costarricense.

Alberto Gatgens
Espaguetis a la boloñesa en La Esquina de Buenos Aires (Alberto Gatgens)

Las esquinas sirven para encontrarse. Eso lo sé desde que empecé a leer a Borges. Las esquinas son caprichosas, son sitios donde nace y muere la geometría. ¿Qué habrá al doblar la esquina? ¿Nos toparemos con nuestro enemigo, con el amor de la vida o solo será una esquina más en la que nada sucederá? La esquina tiene sus metáforas: “se fue a vivir a alguna esquina del mundo”, como quien dice, en algún rincón alejado; “tenía ese recuerdo guardado en alguna esquina de la memoria”, ahí puesto, un poco olvidado, pero a buen resguardo, como los buenos recuerdos.

Hace unos días volví a una esquina que me gusta: La Esquina de Buenos Aires. Buenos Aires es una ciudad cautivante, viva, llena de matices, cosmopolita y sensual. Argentina, como no pudo ser el imperio que soñaron algunos argentinos, se ha dedicado a colonizar el mundo a punta de tango, fútbol y asado.

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