
El 1.º de enero de 2027, cuando la Banda Cedes Don Bosco avance por las calles de Pasadena y toque frente al mundo como representante de Costa Rica en el Desfile de las Rosas, los muchachos que integran el ensamble se llevarán todos los aplausos.
Entre carrozas, flores y lágrimas de orgullo, el público quizá olvide las historias y esfuerzos que hubo detrás de cada paso, de cada acorde, de cada uniforme perfecto. Pero los chicos no, ellos no. En ese instante, en que el sueño por fin se haga realidad, el corazón de los artistas honrará a quienes, por puro amor, les dieron fuerzas cuando sus cuerpos ya no daban.
Para llegar a lucirse en tierras estadounidenses, los artistas han necesitado mucho más que ensayos, disciplina y talento. Detrás de cada uno hay familias que los han acompañado en el proceso y, especialmente, mamás que han convertido los viajes, las madrugadas, los gastos y las horas de espera en parte de su propia rutina.
En este Día de la Madre, como reconocimiento a la labor de las mamás de los protagonistas, les presentamos tres emotivas historias, que revelan el sentimiento de amor y orgullo maternal que sostiene a los 275 artistas de la Banda Cedes Don Bosco.
Mujeres a toda prueba
El Desfile de las Rosas es, sin duda, una recompensa a años de acompañar los sueños de sus hijos; en eso coinciden Jessica Flores y Rebeca Barboza, quienes viven palmo a palmo y nota a nota el esfuerzo de sus retoños en la agrupación. También lo fue durante 14 años para Evelyn Cruz, quien fue “mamá Cedes” de más de 300 muchachos y que, lamentablemente, no podrá ver el sueño del Desfile de las Rosas en vida, ya que falleció en abril de este año.
Sus historias marchan al ritmo de la música; pero mucho antes de que la banda salga a escena, también hablan del trabajo desinteresado que se hace lejos de los instrumentos y las presentaciones que todos vemos.
Sus historias están en las madrugadas, en los uniformes impecables, en los viajes de fines de semana, en los refrigerios, las rifas y los gastos que aparecen cuando menos se esperan. También se viven durante los largos ensayos, en los mensajes de apoyo cuando los muchachos están cansados y necesitan escuchar que todavía pueden seguir.
Jessica y su hija Monserrat del Castillo son un ejemplo de respaldo y consistencia. La muchacha cursa el octavo año de colegio y desde quinto grado de la escuela es parte de la banda; ella toca el clarinete.
Rebeca, por su parte, es mamá de ‘Cedes’ desde hace una década, pues acompañó a su hija Melany (egresada del colegio y participante de la Color Guard), y ahora lo hace con Sofía y Santiago, estudiantes de octavo y undécimo año, quienes ejecutan marimba, xilófono, bombo y platillos.
Para ambas mujeres, ser mamá de un joven músico no consiste únicamente en llevarlo a un ensayo; es sacrificarse y resolver, a tiempo y a destiempo, cualquier contratiempo.
“Nosotras, detrás de ellos, vivimos, no sé si con más intensidad todo, pero sí con una carga enorme. No solo estamos pendientes de que a ellos les vaya bien, sino de todas las cosas que están alrededor de la participación y todo lo que significa su esfuerzo en la vida personal, porque son muchachos que estudian, que tienen una vida social y son integrantes de una banda”, manifestó Jessica.
“Tiende a ser una carga muy pesada, pero es una que se lleva con amor”, agrega Jessica con tono maternal.

Mamás de músicos siendo mamás
Durante las giras, por ejemplo, las mamás de la banda están pendientes de que los muchachos tengan hidratación y comida. En esa tarea ocurre algo que a simple vista podría ser normal, pero que termina siendo otra muestra de una entrega que no tiene límites: las madres terminan cuidando a hijos que no son los suyos.
“En algún momento uno se vuelve mamá de 275 muchachos. Estamos pendientes de si una chiquilla está muy cansada o un muchacho muy desgastado. Estamos pendientes de qué necesitan”, aseguró Jessica.
Estas palabras no son una exageración para quienes conocen el funcionamiento de la banda. Luis Fernando Solano, director de la agrupación, lo ha visto desde hace varios años.
“Las mamás son un pilar fundamental de cada uno de los músicos. Han jugado un papel muy importante en que nuestra banda haya alcanzado el hito histórico de ser llamados a Pasadena”, manifestó el director.
Para Solano, las madres tienen un rol muy importante en la vida de un artista o un deportista. En el caso de los músicos de Cedes Don Bosco, siempre están pendientes de que los estudiantes tengan todo completo para las presentaciones: que el saco, que los guantes, que el instrumento... en fin, mamás siendo mamás.
Pero el trabajo va mucho más allá de preparar a sus propios hijos. La banda cuenta con el apoyo de un staff de madres que cocinan, organizan ventas, colaboran con actividades, ayudan con la logística y mucho más. “Ellas se olvidan de que tienen un hijo en la banda y pasan a tener 274”, agregó el director.
Rebeca va más allá en su experiencia y reconoce que la banda es un espacio de crecimiento y madurez para los jóvenes. Por lo tanto, el trabajo de soporte maternal no es una carga adicional, sino agradecimiento puro a una herramienta que les ha ayudado a sus hijos a enfrentar la vida.
Por eso, aunque las madres también se cansan, madrugan y dejan de lado actividades familiares, el esfuerzo adquiere otro significado cuando ven los resultados.
“Como mamás, también vivimos las levantadas temprano, incluso los fines de semana. Acompañarlos a los ensayos, trasladarse, recogerlos; pues sí, es demandante, es pesado para uno. Es cansado, pero también es motivante. Vale la pena y se hace con amor”, manifestó Rebeca.

La banda es también una red de apoyo para todos, incluso en el ámbito privado. En el caso de la familia de Rebeca, lo vivieron de primera mano cuando un diagnóstico de salud afectó a su esposo, pues los integrantes de la banda y sus familias les mostraron su apoyo en el momento en que más lo necesitaban.
“Uno siente mucha gratitud por esa mano amiga. Ese apoyo emocional, afectivo y psicológico con mis hijos ha sido muy grande”, afirmó la mamá.
Mientras la preparación física y artística previa al desfile recae en los músicos, las mamás se las ingenian para solventar gastos de la agrupación. Un ejemplo es el de Jessica, quien desde que su hija ingresó a la banda decidió que donaría su trabajo.
Ella tiene un emprendimiento de joyería hecha a mano y los accesorios y aretes que usan las muchachas de la banda son su obra. Además, con su emprendimiento también busca recaudar dinero para la agrupación.
“Además, ando con una alcancía por todos lados contando la historia (de la banda); ya me la sé de memoria. Si todos hacemos eso, poco a poco vamos llenando el saquito, aunque el saquito es muy grande”, agregó Jessica.
En la casa de Rebeca han hecho pan casero para vender y también rifas en las que participan todos los miembros de la familia. “Se terminan involucrando tíos, primos, todos. Es una red de apoyo muy grande”, contó.
Doña Evelyn, una “mamá Cedes” que se quedó para todos
Actualmente, Dereck Valverde es el instructor de percusión de la banda, pero durante todos sus años de colegio fue uno de sus músicos. A su lado, incondicional, siempre estuvo doña Evelyn Cruz, su mamá.

Ella llegó al ensamble como muchas otras madres: siguiendo a su hijo; pero se quedó más allá, y durante 14 años fue un pilar fundamental de la agrupación.
“Se involucró siendo mi fan número uno, ella siempre me lo decía”, recordó Dereck.
Doña Evelyn asistía a los ensayos para acompañar al muchacho, pero poco a poco se fue involucrando hasta convertirse en una pieza clave, incluso después de que Dereck salió del colegio.
“Al final de cuentas, no solo tuvo un hijo en la banda, no solo era yo, eran 300 que tuvo a lo largo de los años, los cuales le demostraron amor y gratitud hasta el último momento. Ella los trató a todos como si fueran de ella. Les ofreció amor y ayuda”, narró Dereck.
Esta es una de las razones por las que la banda dejó de ser simplemente una agrupación musical para convertirse en una familia, la cual acompañó a doña Evelyn durante una enfermedad que la llevó a la muerte.
“Había chicos que le mandaban mensajes por teléfono y también conmigo. En febrero toda la banda grabó un video en el que le expresaron su apoyo”, agregó Dereck.
La señora falleció en abril de este 2026, a los 48 años, tras varios meses de luchar contra el cáncer. El día de la despedida, en la iglesia, la banda en pleno tocó en su honor.
Así, el cariño que había construido durante 14 años brotó incluso después de su partida. Con el tiempo, Dereck empezó a encontrarse con personas que le contaban recuerdos y lindas vivencias en las que su mamá era protagonista.
“Yo me acuerdo que su mamá tal cosa, yo me acuerdo que me ayudó, yo me acuerdo que me ofreció ayuda, yo creo que vacilamos en tal gira”, narró.
Para él, esas historias son parte del legado que Evelyn dejó.
“Yo, como hijo, algunas veces la lloro con alegría, porque eso es el reflejo de la persona que fue y la mamá que tuve”, dijo.
Ahora, aunque físicamente no está, doña Evelyn será parte del gran sueño, el cual se verá materializado en el Desfile de las Rosas.
Solo un deseo, un único deseo...
Con el tiempo, el anhelo de llegar a Pasadena dejó de ser únicamente de los jóvenes, pues desde hace mucho tiempo también es de quienes los llevan, los esperan, los alimentan y los animan.
Jessica lo tiene muy claro y solo espera que ese 1.° de enero las lágrimas de emoción le permitan ver el desfile.
Por su parte, Rebeca tiene un deseo muy sencillo: “Que Dios, finalmente, nos conceda verlos viviendo este sueño, esta etapa tan inolvidable y única”.
Aún falta mucho para llegar al Desfile de las Rosas: así puede ayudar
La exigencia técnica y física es muy grande para los artistas de la Banda Cedes Don Bosco. De cara al desfile, la agrupación tiene programados alrededor de 58 ensayos, entre ellos jornadas completas de sábado y domingo.
En la banda está claro que a Pasadena no van a pasear, que van a trabajar y a representar con orgullo a Costa Rica ante los ojos del mundo; por lo tanto, la responsabilidad se la toman muy a pecho.
Sin embargo, no solo el talento y la disciplina suman para llegar a Pasadena; hace falta dinero, y aún están en el proceso de conseguirlo para pagar los gastos de viaje, alimentación y hospedaje para los muchachos.
En esa línea, el director del ensamble comentó que la banda lanzó una campaña para financiar parte del costo de la gira y que aún están buscando recursos económicos para los integrantes, especialmente para aquellos estudiantes becados que no tienen la posibilidad de pagar los gastos completos.
Al momento de esta entrevista, la campaña había recolectado un 60% de la meta. Además, están invitando a patrocinadores privados para que sean padrinos de algún estudiante.
Los interesados en colaborar tienen varias opciones para hacerlo. En la página web bandacedesdonbosco.com hay información; también hay alternativas mediante Sinpe Móvil al teléfono 7135-4630 (Asociación de Oratorios Salesianos Costa Rica, en el detalle se debe escribir “Rosas”), en Compra Click de BAC Credomatic y la plataforma GoFundMe.

