Las puertas de madera tallada del Teatro Nacional, que datan del origen del edificio, viajaron amarradas con una cuerda, sin acolchado u otro tipo de protección, y montadas una sobre otra en un pick-up para su restauración, tal y como denunciaron usuarios de redes sociales en su momento. Ahora, se confirma que regresaron al inmueble patrimonial y símbolo nacional con “daños irreversibles”.
Así lo señaló José Fernando Madrigal Fallas, director de la Dirección de Patrimonio Cultural (DPC), en uno de los informes que realizó la institución ante un recurso de amparo que frenó la intervención de las puertas del teatro: dos del costado norte y dos del costado sur.
“El daño está hecho y como se indica es un daño irreversible, en el sentido que se debe nuevamente lijar todas las puertas y quitar los excedentes pudiendo dañar el tejido histórico de las puertas”, apuntó Madrigal el 20 de diciembre en un informe enviado al despacho del ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, incluido en un expediente al cual tuvo acceso La Nación.
No obstante, en respuesta a la Sala Constitucional, Guillermo Madriz, director del Teatro Nacional, afirmó el 7 de enero de 2026 que “no existe un pronunciamiento técnico documentado que confirme daños irreversibles o futuros. La intervención se mantiene bajo seguimiento institucional, con registros de observaciones, solicitudes de información e informes técnicos, incorporando ajustes cuando corresponde”.

Madriz también reconoció el traslado de un par de puertas del teatro en un pick-up, al tiempo que aseguró que esa modalidad de transporte “no corresponde al procedimiento aprobado y se realizó sin autorización del TNCR” y que “no se observaron daños asociados a dicho traslado” en una revisión posterior. El Teatro Nacional cuenta con su propio departamento de conservación, conformado por dos funcionarios.
Según consta en las imágenes captadas durante tres inspecciones realizadas por la DPC entre noviembre y diciembre de 2025, a las puertas se les aplicó masilla plástica automotriz y un lijado inadecuado, por lo que ahora tienen deformaciones en la moldura y fallas en el cierre.
La Dirección de Patrimonio Cultural es la entidad responsable de velar por el resguardo del patrimonio arquitectónico del país, que incluye el Teatro Nacional (inaugurado en 1897 y nombrado símbolo nacional en 2018). Ambas instituciones son parte del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), responsable máximo de la conservación del patrimonio en Costa Rica.

Ministro estaba al tanto de preocupación ciudadana
Tras reiteradas denuncias en redes sociales, el arquitecto y exdirector de Patrimonio Diego Meléndez interpuso un recurso de amparo el 9 de diciembre de 2025. En el recurso, el arquitecto sostuvo que “cualquier intervención en un edificio patrimonial debe ser mínima y reversible, con el fin de preservar la originalidad del elemento y sus acabados”.
Ante la controversia, y tras un airado intercambio en sus redes sociales personales, el ministro Jorge Rodríguez anunció el 20 de diciembre la apertura de una investigación para determinar eventuales responsabilidades administrativas o legales vinculadas a los procedimientos.
El despacho del ministro estaba al tanto de las posibles implicaciones de una eventual restauración inadecuada desde el 8 de diciembre de 2025, fecha en la que recibió una consulta del ciudadano Emiliano Céspedes sobre el carácter técnico y procedimental de las intervenciones en las piedras de los muros. Dicha gestión recibió respuesta el 19 de diciembre por parte del director del despacho ministerial, Adrián Olivares Agüero, donde se consignó que se consideraban adecuadas las herramientas y técnicas utilizadas.
Posteriormente, Céspedes interpuso otro recurso de amparo por considerar que el MCJ no le respondió con toda la información pertinente, como se puede leer en el expediente N° 26-00197-0007-CO.
Empero, Rodríguez solicitó el 2 de febrero de 2026 a la Sala Constitucional que “se declare sin lugar, en todos sus extremos, el recurso de amparo interpuesto” por considerar que le había respondido en tiempo y forma.
La Nación consultó al MCJ cuándo se enteró el ministro de las denuncias ciudadanas que se realizaban sobre posibles daños y cuándo las conoció la Junta del Teatro (de la que él forma parte). La respuesta fue: “No entró ninguna denuncia formal”.
Por otra parte, el Teatro Nacional comunicó a la Dirección de Patrimonio Cultural el inicio de las obras desde el 5 de noviembre. Al consultársele al MCJ por qué no se ordenó una inspección inmediata desde entonces, respondió que la instrucción de acompañamiento se giró el 7 de noviembre al jefe de la Unidad de Histórico Arquitectónico, Adrián Vindas, para que coordinara las reuniones y le diera seguimiento al plan de trabajo.

Daños notorios en rejas, muros y puertas
Además de cuestionar las condiciones en que se transportaron las puertas y su posterior acabado, el recurrente del primer recurso de amparo, Diego Meléndez, denunció que las rejas del teatro fueron pintadas de negro brillante, en sustitución del gris grafito original, y distante del café chocolate original. A su criterio, el alto nivel de brillo expone y acentúa los defectos de la superficie.
“No hicieron una investigación. Pusieron una foto del tamaño de una estampilla postal de una foto de los años 90, en la que se vio oscura la reja, y asumieron que era negra (...). No hay rigor, no hay investigación y no hay ninguna intención de conservar, sino que lo que quieren es renovar. Al renovar le quitan el valor histórico”, comentó a La Nación.
Una tercera intervención se realizó en las piedras de los muros perimetrales del Teatro Nacional, que datan de 1897. Meléndez expuso que las sisas (espacio que separa las piedras) fueron cortadas y ampliadas con una esmeriladora, para luego ser rellenadas con concreto. Este material, según el arquitecto, resulta incompatible con la piedra original, ya que impide su movimiento natural y provoca fracturas.
Sobre el deterioro de las piedras, constatado en los informes de la DPC, se indica que en el permiso que dio origen a las obras en el teatro “no se explica nada del procedimiento o protocolo de intervención”. Añade que las piedras deben ser “restauradas o rehabilitadas en sus juntas con materiales calinos, para una mejor adaptación química, permitiendo que las piedras respiren”.
En su respuesta al recurso de Meléndez, el 7 de enero, Guillermo Madriz argumenta que “no todas las piedras son originales” y corresponden a “falsos históricos”.
Antes de restaurar se debe conservar, porque el valor del patrimonio es por el tejido histórico que tiene. Si ya no se puede conservar el elemento porque el daño es tan grande y requiere restauración, el segundo paso es hacer un diagnóstico con una descripción detallada. La restauración debe ser la mínima intervención posible (...) aquí están haciendo una cosa sumamente agresiva.
— Diego Meléndez, arquitecto, exdirector de Patrimonio y recurrente del recurso de amparo

Contrato fue de ¢133 millones
Las intervenciones en el Teatro Nacional comenzaron en octubre de 2025, a partir de una resolución firmada el 12 de agosto de ese año por Lynder Sánchez Fallas, entonces director de Patrimonio.
Según consta en la resolución MCJ-DPC-PHA-1244-2025, Sánchez Fallas, antes de su traslado al Viceministerio Administrativo del MCJ en octubre, autorizó reparaciones en el muro y las verjas perimetrales, así como la restauración de puertas y ventanas, entre otras labores.
En el caso de las puertas, la orden se emitió para intervenir las piezas ubicadas en los costados norte, sur y este, debido a que presentaban “deterioro en su acabado” y problemas de putrefacción ocasionados por “factores biológicos y ambientales”.
Con el aval de Patrimonio, el contrato fue adjudicado el 16 de setiembre por ¢133.151.188 a la empresa de construcción Reyco.
Además, en el pliego de condiciones de la licitación número 2025LD-000012-0009900001 se establece que el equipo técnico responsable debe incluir al menos un profesional “con experiencia en al menos un proyecto de intervención de edificios patrimoniales”.
Tres semanas después de la adjudicación, el 15 de octubre de 2025, Lynder Sánchez Fallas saldría de la DCP “por temas personales”.
“No están arreglando un gimnasio, no están arreglando una bodega, no están arreglando un mercado. Están arreglando el Teatro Nacional”, lamentó Meléndez.

Patrimonio advirtió a Teatro Nacional
El 19 de diciembre, tras las denuncias difundidas en redes sociales y el recurso de amparo interpuesto, José Fernando Madrigal Fallas, en su condición de nuevo director del DPC, le envió un correo a Guillermo Madriz, director del Teatro, en que le advirtió sobre los daños ocasionados por las intervenciones en el inmueble.
“Esto nos expone demasiado dado que se ve que el trabajo no es correcto y no tiene calidad, las puertas perdieron el lenguaje de madera y dando una connotación de plástico. Sí debo indicar que se debe proceder con sanciones y me preocupa la supervisión y guía del TN en estos temas, a simple vista esto no se guio a la empresa para evitar esta situación”, reza el correo electrónico.
(...) aunado a esto hay un nuevo miembro del Colegio de Arquitecto que sustituirá a la antigua representante y no sé cómo es y esto nos puede exponer a sanciones con el Colegio de Arquitectos”, continúa el mensaje.
Un día después, Madrigal Fallas remitió un oficio al ministro y la viceministra Carmen Campos en el que detalló la existencia de un presunto incumplimiento “desde el punto de vista de la conservación y la restauración, en distintas etapas de ejecución del proyecto”.
“No se cumplieron los protocolos de trabajo, ni de restauro de las puertas borrando la memoria histórica al cambiar sus acabado por acabados modernos que distan completamente del tejidos histórico original (sic)”, agrega el informe de Patrimonio.
Ese mismo 20 de diciembre, el ministro Jorge Rodríguez anunció la apertura de una investigación y formalizó la suspensión de “los trabajos de restauración y acabado de las puertas, así como de las intervenciones relacionadas con repellos y elementos asociados, hasta tanto no se dé cumplimiento a los acuerdos técnicos adoptados”.
Actualmente, las obras en las rejas y fachada del Teatro siguen en desarrollo, como pudo constatar un equipo de La Nación. Dos pares de puertas del Teatro Nacional se encuentran desmontadas, embaladas y resguardadas, mientras que otros dos pares permanecen en un taller de ebanistería. Entretanto, los transeúntes que visitan o rodean el inmueble solo pueden observar, en su lugar, un cobertor.
El MCJ indicó a La Nación que, como solución ante los daños irreversibles, “se activó el desarrollo de un protocolo para la adecuada restauración de las puertas, alineado con las normativas y buenas prácticas internacionales de restauración de edificios patrimoniales”.
“Esas puertas ya perdieron todo su valor histórico porque las rasparon, las lijaron, las enmerularon y ahora para quitar esa intervención tan agresiva van a causar todavía más daño. Podrán poner unas puertas iguales, una reproducción idéntica a lo que había, pero ya eso no es histórico. El edificio perdió gran parte de su valor patrimonial”.
— Diego Meléndez, arquitecto, exdirector de Patrimonio y recurrente del recurso de amparo
