
La candidata costarricense a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, Rebeca Grynspan, publicó su plan para el crucial puesto diplomático. Titulado Una nueva visión para las Naciones Unidas, el documento expone las mejoras que, en su criterio, debe adoptar el ente global que coordina con la mayoría de Estados del mundo.
La diplomática y exvicepresidenta de Costa Rica comienza subrayando su “fe” en el sistema de las Naciones Unidas y sus miles de trabajadores. “Pero en todo el mundo, la confianza en la ONU está disminuyendo. Les debemos a los gobiernos y a las personas a las que servimos reconocer y responder a esta crisis de confianza. Defender a la ONU implica tener el coraje de cambiarla”, expresa Grynspan.
La candidata nominada por Costa Rica, Rebeca Grynspan, y la chilena Michelle Bachelet se enfrentan por ser la primera mujer en la historia en ostentar el cargo de la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU).
Ambas compiten junto al argentino Rafael Mariano Grossi y al expresidente de Senegal Macky Sall. La argentina Virginia Gamba también estaba en la carrera, con el respaldo de Maldivas, pero ese país le retiró posteriormente el apoyo.
Tres prioridades de Rebeca Grynspan
La candidata publicó su plan en su sitio web oficial, con el título “A New Vision for the United Nations” (“Una nueva visión para las Naciones Unidas”). Allí, resume sus aspiraciones en tres ejes: “Recentrándonos en nuestro propósito: paz y seguridad duraderas”, “Ofrecer resultados” y “Construir el futuro”.
Con respecto al primer propósito, Grynspan propone “revitalizar los buenos oficios del Secretario General como administrador imparcial de la paz: facilitar el diálogo, priorizar la intervención temprana y los canales discretos de comunicación, invertir capital político en la diplomacia preventiva y en una mediación cuidadosa antes de que las posiciones se endurezcan y la violencia escale”.

Aparte de reforzar el rol de la diplomacia y los equipos especializados en la negociación de la paz, Grynspan subraya la imparcialidad del rol de secretaria general. Asimismo, se compromete a “escuchar a todas las partes” con esa neutralidad: “Es una promesa a todos los Estados miembros, grandes y pequeños, de que sus preocupaciones serán escuchadas, sus intereses considerados y su soberanía respetada. La imparcialidad constante es la forma en que el Secretario General se gana el derecho de hablar con todos”.
En cuanto al segundo eje, “Ofrecer resultados”, Grynspan señala que la confianza en la ONU depende de que sus instituciones cumplan con sus objetivos y entreguen resultados concretos.
Para la diplomática, “la disciplina presupuestaria y la asignación responsable de recursos son fundamentales para restaurar la confianza en la cooperación”. Por ello, articula su propuesta en hacer la ONU más útil, más ágil y más responsable.
“Como secretaria general, priorizaré la racionalización de las estructuras de la ONU, alineando mandatos, estructuras presupuestarias e implementación, para que las decisiones sobre la ejecución de los mandatos se basen en la complementariedad y no en la competencia dentro del sistema de las Naciones Unidas”, promete Grynspan.
Asimismo, para agilizar procesos se compromete a reforzar la colaboración. “Necesitamos recompensar, no resistir, las mentalidades operativas y las soluciones que desafían las prácticas habituales. Integrar la inteligencia artificial y el análisis basado en datos en los sistemas operativos de la ONU será un componente fundamental de mi agenda de reformas para respaldar respuestas más focalizadas y eficientes”, explica la diplomática.

Grynspan también reconoce la crisis de legitimidad que sufren algunas partes del sistema de las Naciones Unidas, enumerando causas como la falta de resultados y el hostigamiento sexual. Asimismo, reconoce la crisis financiera que atraviesa el ente global y propugna la “comunicación efectiva” como eje de su gestión.
Finalmente, Grynspan reflexiona sobre el futuro y urge a la ONU a adaptarse a los cambios tecnológicos que están transformando el mundo: inteligencia artificial, biotecnología, ciberseguridad, energía limpia y otros. “La ONU debe ser el espacio donde se encuentren la ciencia y las políticas públicas, y donde la evidencia prevalezca sobre la retórica para impulsar soluciones”, argumenta.
Rebeca Grynspan concluye su documento reforzando la importancia de escuchar, de trabajar en la confianza mutua entre las naciones y de darle espacio a nuevas ideas.
“Mis padres apenas sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Para mí, la Carta (de las Naciones Unidas) es más que un mandato: es una advertencia permanente contra los peligros de la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación”, escribe Grynspan.
“Mis padres llegaron a Costa Rica sin nada. Un pequeño país sin ejército los acogió y, décadas después, confió a su hija el liderazgo nacional. Mi propia vida se sostiene en la decisión de mi país de invertir en su gente y en el sistema multilateral, así como en el valor de mis padres para creer que una vida mejor era posible. Tenían razón. He dedicado mi vida a intentar estar a la altura de ese valor”, explica.
