Quienes lo conocen coinciden en que, si en una mesa se sientan diez personas, y una de ellas es Álvaro Ramos Chaves, él siempre será la persona más inteligente de la mesa. Reconocer esto no es exageración ni propaganda, es una descripción objetiva. La entonces presentadora Pilar Cisneros lo reconoció 2001, cuando entrevistó a un Ramos adolescente y afirmó que “no es un niño como otro cualquiera”.
Pero el indudable intelecto de Ramos no basta por sí solo para ser presidente de la República, y mucho menos para convencer a los 3,7 millones de costarricenses llamados a votar el próximo 1.° de febrero. El economista de 42 años que nunca soñó con el más alto cargo del país ahora intenta convertir incrédulos en creyentes, así como él pasó del agnosticismo a ferviente cristianismo luego de un milagro.
Talento precoz
El hijo de Berta Chaves y Álvaro Ramos Rechnitz nació el 6 de diciembre de 1983 y, con apenas año y medio, su madre notó que el pequeño no respondía cuando lo llamaban. Poco tiempo después, con menos de dos años de edad, le diagnosticaron una discapacidad auditiva que lo obligó a usar audífonos y aprender a leer labios.
“Una estaba llena de incógnitas, para empezar si iba a poder hablar. Pero cuando le pusieron los audífonos y lo llevé a la Escuela Centeno Güell, tenía tres meses de usar los audífonos y parecía un loro. Mis expectativas crecieron. El trabajo posterior fue muy arduo, tenemos que agradecer mucho a sus dos profesoras, Guiselle Smith y Karla Pozuelo", declaró doña Berta Chaves en aquella entrevista con Pilar Cisneros en Teletica.

Con tres años de edad Álvaro ya sabía leer y escribir. Esto fue un aviso de que el pequeño sería un adelantado a su generación. Ramos, ahora adolescente, volvió a ser noticia en 2001, con 17 años de edad, cuando recibió el premio del Ministerio de Educación Pública a Estudiante Distinguido por obtener el promedio más alto del país en las pruebas de bachillerato. Ese mismo año logró la nota máxima de 800 en el examen de admisión a la Universidad de Costa Rica (UCR). Fue en esa ocasión cuando Cisneros lo entrevistó.
En ese espacio, la hoy diputada chavista lo definió como “un gran ejemplo” y “un caso muy motivador”.
Para ese momento el joven Álvaro ya había dado suficientes pruebas de su intelecto superior. Con 14 años empezó a estudiar Informática Administrativa de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), de la que se graduó al mismo tiempo que egresaba del colegio.
Durante sus paso por la UCR fue el mejor promedio y se graduó con honores.
El empresario, presidente del consejo directivo de Incae y recién nombrado presidente del Deportivo Saprissa, Roberto Artavia, conoció a Ramos con apenas 15 años. Aunque Artavia estudió en la Escuela de Negocios de Harvard y estaba habituado a conversar con mentes agudas, percibió en Ramos un talento inigualable desde el primer momento.
“Con 15 años lo invitaron a aplicar por una beca en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, porque iba muy adelantado a su formación secundaria. Su padre me lo llevó por mi experiencia en el mundo académico y conversamos. Me impresionó su capacidad de articular ideas y superar obstáculos”, reconoció Artavia.
En su entrevista con Pilar Cisneros, Ramos reconoció que deseaba estudiar Economía y confesó que no aspiraba a ocupar puestos políticos, prefería el área técnica, aunque sobre todo quería contribuir al país desde un enfoque de economía social.
“Me gustaría trabajar en una organización internacional o un ministerio, pero no aspiro a un puesto político. Quiero colaborar de alguna forma, no aspiro a un puesto alto o de poder, sino simplemente tener la oportunidad de aportar mi granito de arena”, le dijo el novel Ramos a la experimentada periodista que, años después, diría que el economista la defraudó.
Fue Cisneros quien le recomendó al presidente Rodrigo Chaves designar a Ramos como jerarca de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en mayo del 2022, cargo que dejó poco después en claro enfrentamiento con el mandatario.

Una carrera prometedora con conciencia social
El jueves 6 de noviembre del 2025 llegó a la campaña de Álvaro Ramos una persona poco conocida en la política nacional. César Rodríguez Barrantes, oriundo de Hojancha, Guanacaste, fue nombrado jefe de campaña liberacionista. Él dejó su “vida tranquila” como educador en un colegio guanacasteco para cumplir la promesa mutua que se hicieron hace casi 20 años: apoyar con lealtad al que decidiera “servir al país”.
Rodríguez y Ramos son amigos desde que se conocieron en la Universidad de Costa Rica, cuando el primero estudiaba Derecho y el segundo Economía.
“Tengo como ocho amigos doctores en Economía y todos coinciden en que Álvaro era el más inteligente. Hay niveles. Nosotros tenemos un grupo que se llama ‘Los 800′, porque tenemos varios amigos que sacaron la nota máxima en el examen de admisión de la UCR, y todos dicen que Álvaro es el más inteligente”, declaró Rodríguez a Revista Dominical.
“Quiero colaborar de alguna forma, no aspiro a un puesto alto o de poder, sino simplemente tener la oportunidad de aportar mi granito de arena”
— Álvaro Ramos en 2001, con 17 años
Con tono jocoso, el educador sostiene que la personalidad de Álvaro es igual que cuando se conocieron. “Él es muy constante, muy fácil de leer, no sabe mentir, es muy directo, sigue siendo como siempre, ¡nada más está más gordo!”, recordó Rodríguez entre carcajadas.
Ambos eran jóvenes sociables y estudiosos, interesados por conocer gente nueva y “solucionar el mundo”, como lo hacen muchos estudiantes en las aulas. Desde entonces Ramos cultivó un enorme gusto por la literatura clásica británica y japonesa, con énfasis en el autor David Foster Wallace.

Fue también en su época de universidad cuando, en una fiesta de la Facultad de Ciencias Económicas, Ramos conoció a la entonces estudiante de Economía Cristie Castro, quien en 2013 se convertiría en su esposa.
Ambos congeniaron inmediatamente al coincidir en lo que hoy la población llamaría “nerds”. Su primera conversación, en esa fiesta, fue sobre el libro “La teoría de los sentimientos morales”, del economista y filósofo Adam Smith.
Pese a sus coincidencias, el destino los separó, ya que pocos días después de conocerse Ramos partió hacia California, para iniciar su doctorado en la Universidad de Berkeley.
En esa oportunidad, el joven de 22 años volvió a demostrar el nivel de su intelecto. Sacó nota perfecta en los dos exámenes para aplicar a su doctorado en Estados Unidos.
Según explicó César Rodríguez a RD, Álvaro siempre tuvo afinidad por temas de economía social. Prueba de ello es que su tesis de doctorado en Berkeley se basó en analizar la ley de paternidad responsable, que redujo la cantidad de niños sin padre conocido y obligó a los progenitores a responsabilizarse de sus hijos.
“Álvaro siempre nos decía que quería trabajar en la Caja, porque en su modelo mental el tema de protección está muy enraizado, al punto que la escogencia de ir a la Universidad de Berkeley y no a Harvard tiene mucho que ver con la corriente ideológica de Berkeley, que es mucho más socialdemócrata”, rememoró Rodríguez.

Durante su periodo en Estados Unidos, Ramos mantuvo una conexión constante con César y con Cristie por correo electrónico. Con la joven se empezó a forjar una amistad.
La pareja empezó a salir más asiduamente durante las vacaciones de 2008, cuando Álvaro visitó Costa Rica. En ese momento, Cristie le comentó que estaba por graduarse y viajaría a Suiza a realizar una pasantía. El joven Álvaro le prometió visitarla en el país alpino. Así fue.
En junio del 2009 formalizaron lo que había empezado tres años antes, y cuatro años después se casaron. De su relación nació Mariana, de ocho años, la niña que fue foco de la polémica en diciembre, cuando el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) abrió una investigación por un discurso de la menor.

Aunque el Patronato archivó la causa sin explicar los motivos, Álvaro aseguró que el gobierno dejó una herida por lo que consideró persecusión contra su familia.
“Yo agradezco a todas las personas, miles, que se solidarizaron con Mariana y con nuestra familia en esas horas oscuras. Se cerró un expediente, pero quedó una herida en la familia, quedó una herida en Mariana. No es justo. Se sembró el miedo en miles de familias“, dijo Ramos en un video difundido por su campaña.
Personas cercanas a la familia aseguran que Mariana tiene una personalidad idéntica a la de su padre. Es una niña perspicaz, directa y, sobre todo, tremendamente inteligente, tanto que en la escuela va un año adelantada a su edad.
De agnóstico a ministro de la eucaristía
No es coincidencia que la segunda hija de Ramos y Castro, una niña de 5 años, se llame Fátima. Ese nombre fue el pago de una promesa a la Virgen de Fátima quien, en criterio de la familia, hizo un milagro por la salud de su primera hija, Mariana.
Precisamente, ese milagro fue el que cambió la vida y terminó de afianzar la fe de un Álvaro Ramos que en su época universitaria se consideraba agnóstico (quizás influido por la racionalidad y pragmatismo que domina a una persona con su intelecto).
Mariana, hija de padres primerizos, nació con un hueco de 6,6 milímetros en el tabique que separa los ventrículos del corazón. La bebé requería una cirugía inmediata a corazón abierto, pero debía subir de peso para ser intervenida.

Cristie fue siempre una católica ferviente, así que mientras Álvaro leía artículos científicos sobre la enfermedad de su hija, Castro oraba pidiendo un milagro.
Ese milagro llegó el 13 de mayo del 2017, cuando Mariana tenía poco más de dos meses. Mientras la bebé dormía en la cuna, Castro observaba por televisión cómo el papa Francisco hacía una oración por la salud de los niños. Con impotencia, la madre puso una mano en el pecho de la pequeña y se sumó a la súplica dedicada a la Virgen de Fátima. Ramos, con ojos llorozos, la observaba.
Cuatro días después, en una cita en el Hospital Nacional de Niños para darle a Mariana un lugar en la fila del quirófano, recibieron la noticia: “El hoyo entre ventrículos ya no es de 6,6, sino de 3,3 milímetros″.
El cardiólogo de la niña, que 10 días antes le había hecho una ecografía, no lo podía creer. Con el tiempo, el agujero entre ventrículos se cerró completamente y Mariana no requirió la cirugía.
Personas cercanas al hoy candidato presidencial no lo dudan: esta experiencia cambió la vida de Ramos.
“Fui testigo cercano de su conversión, fui testigo de ese proceso que celebro, Álvaro hoy en día es ministro de la comunión, es un hombre de iglesia. Ellos fueron al santuario de Fátima a pagar la promesa que hicieron y van asiduamente a un grupo de matrimonios católicos”, comentó César Rodríguez, quien vio en primera fila esos acontecimientos.
‘Una lealtad impresionante’
Don Roberto Artavia, que conoció a Álvaro con apenas 15 años, cuando al joven le ofrecieron una beca en el MIT de Massachusetts, volvió a poner su ojo clínico sobre el prometedor economista. Tras graduarse de la UCR, antes de irse para California, Ramos pasó brevemente por el Incae.
“Lo contraté como docente e investigador en Incae. Un hijo mío llevó una clase con él de asistente en la UCR y me dijo ‘nunca he tenido un profesor más excepcional que Álvaro Ramos’”, recordó el empresario.
Poco tiempo después Ramos partió hacia Berkeley, pero cuando volvió a Costa Rica, Artavia lo contactó apenas puso un pie en el Aeropuerto Juan Santamaría.
“Lo volví a contratar en Incae y debo decir que su trabajo siempre fue excepcional. Álvaro es una persona absolutamente leal e íntegra, un hombre con una capacidad de comunicación y de articular ideas complejas que pocas veces he visto”, recordó don Roberto.
Ramos dejó nuevamente el Incae para asumir cargos como director general y luego viceministro de Ingresos del Ministerio de Hacienda. En 2015 fue nombrado por Conassif como superintendente de Pensiones. En esa etapa también trabajó de cerca con Artavia.

En noviembre del 2020, el economista fue designado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de Suiza como perito en financiamiento de la protección social, cargo que ocupó hasta mayo del 2022, cuando Rodrigo Chaves lo nombró presidente ejecutivo de la CCSS.
“En la Caja, Álvaro hubiera hecho un trabajo excepcional, porque la Caja es su vocación, la seguridad social, la política social, las pensiones... desafortunadamente cayó en este gobierno que ha querido usar a la Caja hasta como herramienta política”, declaró Artavia a RD.
Personas allegadas a la familia Ramos Castro comentaron a esta revista que durante sus primeros años de estudio y trabajo Álvaro nunca manifestó su intención de ser político, mucho menos presidente de la República. Al contrario, se desmarcó de esa posibilidad.
César Rodríguez lo confirmó: “Uno siempre quiere ver al mejor sirviendo en la primera magistratura, aunque Álvaro nunca dijo que quería ser presidente, él decía que le ilusionaba trabajar en la Caja”.
“Álvaro Ramos es una persona absolutamente leal e íntegra”
— Roberto Artavia, directivo de Incae

Sin embargo, fuentes consultadas por RD comentaron que su turbulenta salida del gobierno de Rodrigo Chaves fue motivación para valorar esa posibilidad, en especial al considerar que su imagen pública se vio deteriorada injustamente.
El empresario Roberto Artavia respaldó la candidatura de Ramos.
“Es una maravilla que sea candidato a la Presidencia, creo que sería un lujo tenerlo en esa silla. Yo conozco mucha gente que es excepcionalmente inteligente, pero lo que es raro en Álvaro es que tenga esa capacidad intelectual, y la habilidad de escuchar y ser empático”, declaró Artavia.
Los amigos de Ramos consideran que su impresionante carrera laboral y académica no es a pesar de su discapacidad, sino con esa característica fue un ingrediente más que ayudó a curtir su personalidad bajo la tutoría de su madre, Berta Chaves. Nadie duda de su intelecto, la verdadera pregunta, que se resolverá en una semana, es si detrás de ese temperamento pacífico y reflexivo está el próximo presidente de Costa Rica.

