Por: Esteban Valverde.   10 agosto

Bryan Ruiz se fue en 2006 al balompié europeo, en 2016 cumplió una década de jugar principalmente en estadios de Bélgica, Holanda, Inglaterra y Portugal... Ahora, para el segundo semestre del 2018 regresó a América para actuar en el Santos de Brasil y la realidad a la que se enfrenta es muy distinta a la que estaba acostumbrado.

El capitán de la Selección Nacional pasó de jugar en campos de primer mundo, en el que el césped parecía un paño de billar, a tener que preocuparse por desniveles en el terreno, también dejó de estar en un clima apto para el deporte por temperaturas no tan altas a jugar nuevamente en zonas de 30° centígrados.

Los propios brasileños son claros en dar a conocer que ir a jugar a su país, después de estar en el Viejo Continente, no es sencillo, normalmente se tardan meses en encontrar comodidad.

(Documental) Bryan Ruiz: 10 años lejos del barrio

“La adaptación de un extranjero al fútbol brasileño es casi siempre muy difícil. Primero, Brasil es un país de dimensiones continentales, donde existe una variedad gigantesca de climas diferentes. En un espacio corto de tiempo, por ejemplo, un equipo puede jugar a una temperatura baja en Río Grande del Sur y luego en medio del calor y humedad del litoral en Fortaleza”, explicó Francisco de Laurentis, periodista de ESPN.

Así, por ejemplo, en el primer partido del nacional en la Serie A de Brasil le tocó ir a Fortaleza para enfrentar al Ceará, el martes anterior. En ese partido el calor era notorio. Esta localidad apenas está a 279 metros sobre el nivel del mar.

Por otra parte, el próximo domingo el Santos chocará con el Atlético de Mineiro en la ciudad llamada Minas Gerais, este lugar está a 1.193 metros sobre el nivel del mar, por lo que su temperatura varía bastante del primer sitio que visitó el tico.

Pero, más allá de los bruscos cambios climáticos, el costarricense también debe adecuarse a nuevos terrenos de juego que no necesariamente están en las mejores condiciones.

Así como hay campos de lujo como Morumbi, Maracaná, Allianz Parque, Arena Corinthians, Mineiráo, entre otros, hay otros que muestran irregularidades.

"Algunos pueden ser horribles, te pongo ejemplos como Fonte Nova (en Salvador), Ilha do Retiro (en Recife) y Presidente Vargas (en Fortaleza)", externó De Laurentis.

Precisamente el recinto Presidente Vargas fue en el que Bryan tuvo sus primeros 45 minutos.

Respecto al nivel del certamen, la diferencia se disminuye sobre todo si se compara con la última aventura que tuvo el nacional en el Sporting Lisboa de Portugal.

El comunicador Thiago Arantes, de la Radio Sagres de Brasil, enfatizó en que a nivel de organización hay muchos cambios, no obstante en el campo eso no afecta tanto.

“Hay muchas diferencias, pero si miramos el fútbol portugués ya no son tan marcadas. El brasileño con la Premier, alemana y demás sí tiene mucha diferencia. En Portugal hay menos velocidad y fuerza, entonces tiene mucho similar a Brasil”, dijo.

Arantes finalizó dando a conocer que Bryan en el Santos tiene una afición muy exigente y que deberá destacar en un campeonato caracterizado por dos generaciones de futbolistas muy marcadas.

"Para un jugador como Bryan que es más rápido de pensamiento le puede ir bien, porque es un equipo que sabe hacer el juego alrededor de un volante. Técnicamente puede decir que el fútbol brasileño tiene muchos jugadores de 22 años muy buenos y también mayores de 30 años de un nivel destacable”, concluyó.