
Rodrigo Chaves renunció a ejercer su principal función como ministro de la Presidencia en el ajedrez político de Costa Rica: el diálogo y la negociación con las fracciones de oposición para impulsar la agenda del Poder Ejecutivo.
El jerarca, quien además encabeza la cartera de Hacienda, afirmó el lunes que no le han solicitado reuniones y cuestionó el sentido de buscarlas. “No veo cuál es el objetivo de irle a llevar serenata a personas que no están en disposición de escucharme y negociar”, declaró.
En su lugar, delegó esa labor en el jefe de fracción del partido oficialista Pueblo Soberano (PPSO), Nogui Acosta.
Los cuatro partidos de oposición suman en conjunto 26 votos y se han articulado en el autodenominado “bloque democrático”, cuyos apoyos resultan clave para el oficialismo. Con 31 diputados, la bancada de gobierno no alcanza por sí sola las mayorías calificadas −de al menos 38 votos− necesarias para aprobar reformas constitucionales, frenar la reelección automática de magistrados o impulsar cambios en el Poder Judicial, todas ellas promesas de campaña de la ahora presidenta Laura Fernández.
Chaves brindó las declaraciones en momentos en que el oficialismo tiene en curso negociaciones con la oposición para avanzar en el proyecto de ley para autorizar la minería a cielo abierto en Crucitas y para aprobar la colocación de Eurobonos.
Además, estas interacciones han permitido que otras iniciativas avancen o se conviertan en leyes de la República, como el crédito para el tren rápido de pasajeros (TRP), la reforma a la ley de Japdeva para construir la marina de Limón o la Ley Marco de Asociaciones Público Privadas.
Oposición cuestiona continuidad de Chaves en el cargo

Para Abril Gordienko y José María Villalta, jefes de fracción del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el Frente Amplio (FA), respectivamente, una postura como la expresada por Chaves habría derivado, en otros contextos, en una solicitud de renuncia al cargo.
“¿Usted se imagina que en alguna otra democracia del mundo al encargado de las relaciones con el Congreso se le ocurriera decir que no le interesa hablar con las otras fracciones? ¿Qué pasaría?”, cuestionó Gordienko, quien añadió que una declaración de ese tipo llevaría a exigir la remoción del funcionario.
“Es como un abandono del trabajo, porque ese es precisamente el trabajo de un ministro de la Presidencia (...) Si fuera en una empresa privada, hace rato lo habrían llamado a cuentas y le habrían dicho: ‘Usted no pasó la evaluación semestral’”, declaró Villalta.
El diputado frenteamplista agregó que la permanencia de Chaves en un “puesto de relleno” responde al interés de “mantener inmunidad”.
Consultada sobre las críticas a su ministro de la Presidencia, Laura Fernández aseguró que el jerarca estaba trabajando mucho.
“Está haciendo bien las cosas, dando ejemplo de lucha y cumpliendo con todas las metas que habíamos fijado”, afirmó la mandataria.
Por su parte, Chaves indicó −especialmente sobre los comentarios de José María Villalta− que “hay ofensas” que él usa “como medallas de honor” y que recibía las manifestaciones “con beneplácito y orgullo”. Asimismo, cuestionó los conocimientos del frenteamplista en el sector privado.
¿Cambia esto la dinámica del Congreso?

La decisión de Chaves de apartarse de las labores de interlocución no necesariamente implica un cambio en la dinámica de la Asamblea Legislativa. En la práctica, el jerarca ha tenido una participación limitada en la relación con las fracciones: desde su incorporación al gabinete de Laura Fernández, solo ha acudido en dos ocasiones a Cuesta de Moras, ambas para reunirse con la bancada oficialista.
El diálogo político ha estado −y todo apunta a que seguirá− en manos de Nogui Acosta y del viceministro de Asuntos Parlamentarios del Ministerio de la Presidencia, Alejandro Barrantes.
“No sorprende. Una vez que doña Laura Fernández resultó electa, parte de las solicitudes que le hicimos fue que procurara nombrar en el Ministerio de la Presidencia a una persona que quisiera tender puentes y generar un trabajo conjunto entre la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo”, expresó Claudia Dobles, jefa de fracción de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC).
Para la legisladora, el desempeño de Chaves ha sido lo que ya sabían “que iba a hacer”.
“No hay realmente ningún tipo de comunicación con el resto de las fracciones por parte del ministro”, aseveró.
Obstaculización de acuerdos
José María Villalta advirtió de que, en la práctica, acuerdos alcanzados entre la oposición y representantes oficialistas como Acosta o incluso otros diputados se han caído al llegar a Casa Presidencial.
El politólogo Daniel Calvo señaló que la intervención directa de Chaves suele complicar los esfuerzos de acercamiento impulsados por otros actores del Ejecutivo o del oficialismo.
Como ejemplo, mencionó la reunión en Casa Presidencial con la bancada del PLN en mayo, convocada por la presidenta Fernández, de la cual se retiró la diputada Janice Sandí tras un enfrentamiento con el jerarca por declaraciones sobre la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).
Calvo agregó que este patrón no es nuevo. Durante la administración anterior, la entonces ministra de la Presidencia, Natalia Díaz, enfrentó situaciones similares: mientras buscaba construir puentes con la oposición, declaraciones posteriores de Chaves terminaban por deshacer esos avances.
Perfil incompatible con el cargo
Los jefes de fracción coinciden en que el perfil de Rodrigo Chaves no es el más adecuado para las exigencias del Ministerio de la Presidencia. Álvaro Ramírez, jefe de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), expresó preocupación por el nombramiento de “alguien que no quiere dialogar”.
“El rol fundamental del Ministerio de la Presidencia es ser el articulador entre el gabinete y la Asamblea Legislativa. Para eso se necesita a una persona dispuesta a dialogar, a construir y, sobre todo, a tratar con respeto a las contrapartes. Esa es la única forma de cultivar la confianza con la que se construyen acuerdos”, explicó.
Para el verdiblanco, Chaves “no es la persona para este cargo”.
Calvo coincidió en señalar que, desde el inicio, se sabía que el diálogo no era una de las fortalezas del exmandatario y que su nombramiento parece responder más a su capacidad de cohesionar a la bancada oficialista que a un perfil orientado a la negociación política, lo que explicaría por qué se ha enfocado más en Pueblo Soberano que en la oposición.
Gobierno sí necesita a la oposición
La diputada Gordienko calificó de “error gravísimo” que el gobierno de Laura Fernández decida ignorar a la oposición. “Sentir que porque tienen una mayoría ellos pueden dictar las reglas del juego, es generar desconfianza, romper puentes que en el futuro pueden requerir de colaboración, de diálogo y apertura”, advirtió.
Asimismo, calificó de “irrespeto a los costarricenses” el no tomar en cuenta al resto de las agrupaciones, “porque detrás de cada una de estas fracciones con las que el ministro no quiere hablar, hay cientos de miles de votantes”.
Por su parte, Villalta defendió que Chaves no puede alegar una intransigencia de la oposición para construir acuerdos para aprobar proyectos prioritarios para el Ejecutivo.
“El gobierno actual se ha topado con una oposición muy dispuesta al diálogo y más bien les hemos hecho el trabajo de arreglar varios proyectos de ley. Casi que los acuerdos que se han alcanzado han sido por insistencia de la oposición y no por una búsqueda del diálogo del oficialismo”, destacó.
En la misma línea, Dobles señaló que “el argumento y la justificación de que la Asamblea Legislativa no les permite trabajar se acaba” porque el oficialismo cuenta con 31 votos, suficientes para aprobar una variedad de proyectos sin necesidad de la oposición.
Sin embargo, recordó que para otros proyectos “transformadores, estructurales” y sobre los cuales ellos mismos les han expresado tener interés, se requieren 38 votos, lo que necesariamente exige un diálogo con la oposición.
