
El presidente Rodrigo Chaves rechazó las versiones que lo señalan como un eventual “poder detrás del trono” en la futura administración encabezada por la presidenta electa Laura Fernández y aseguró que, en ese escenario, no existirán “tronos” dentro del Poder Ejecutivo.
Ante una consulta del periodista del canal ¡OPA!, el mandatario afirmó que no concibe su rol bajo esa lógica y defendió la autonomía política de la mandataria electa. “En esta Casa Presidencial y en el Gobierno de doña Laura Fernández no hay tronos”, sostuvo.
Chaves también desestimó las comparaciones con esquemas de poder en la sombra y añadió que, si no existen “tronos”, tampoco puede haber alguien que ejerza poder detrás de ellos. “Entonces, no hay poder detrás de algo que no existe”, dijo, al tiempo que cuestionó lo que calificó como una narrativa mediática en su contra.
El presidente fue más allá y rechazó que pretenda influir de forma determinante en el rumbo del próximo gobierno. “¿Cuál dictadura, cuál poder detrás del trono? Aquí tenemos a una presidenta electa empoderada, inteligente, brillante”, expresó, insistiendo en que la conducción política recaerá en Fernández.
Sus declaraciones se dan en medio de las especulaciones sobre el papel que podría desempeñar tras dejar la Presidencia, especialmente luego de que Fernández mencionara la posibilidad de que incorpore a su próximo gabinete como eventual ministro de la Presidencia, algo que el mandatario tampoco ha rechazado públicamente.
Según indicó, la conversación sobre una eventual colaboración “todavía está siguiendo”, aunque recalcó que se considera “un servidor de la patria” y que no le interesa ejercer poder desde la sombra.
“No me interesa sentarme detrás de ningún trono, porque aborrezco las monarquías”, añadió, al tiempo que aseguró que, desde su perspectiva, lo que corresponderá será eliminar “tronos” e influencias de poder concentradas dentro del aparato estatal.
El debate sobre la influencia política de Chaves cobró fuerza tras la decisión de Fernández de regresar al Poder Ejecutivo poco después de su triunfo electoral. Tras su amplia victoria en las urnas el 1.º de febrero, la mandataria electa aceptó la invitación del presidente para reintegrarse al Gobierno.
Así, el 4 de febrero volvió a asumir como ministra de la Presidencia, cargo al que había renunciado el 31 de enero de 2025 para participar en el proceso electoral siguiente.
La decisión generó sorpresa en las fracciones de oposición en la Asamblea Legislativa, donde algunos diputados interpretaron el movimiento como una señal de “sometimiento” político de la presidenta electa frente al mandatario saliente.
