El diputado José Miguel Villalobos ha comenzado a marcar un espacio propio dentro del Partido Pueblo Soberano (PPSO). En dos votaciones recientes se apartó de la línea de su fracción, un comportamiento que, aunque todavía no permite hablar de una ruptura con el oficialismo, sí revela un margen de autonomía poco común dentro de la bancada de gobierno.
La primera separación ocurrió el 13 de agosto, cuando Villalobos y su compañero de fracción, Antonio Barzuna, votaron a favor de una moción presentada por la oposición para condenar el insulto lanzado por la oficialista Cindy Murillo contra las diputadas Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), y Abril Gordienko, de la Unidad Social Cristiana (PUSC).
El voto de ambos permitió aprobar la propuesta, mediante la cual el plenario rechazó de manera categórica la expresión “damas de compañía” utilizada por Murillo para referirse a las dos legisladoras.
Seis días después, llegó una segunda diferencia. El martes 18 de agosto, Villalobos votó junto con los cuatro partidos de oposición a favor de dispensar de trámites un proyecto del Frente Amplio (FA) que busca prohibir a los diputados el ejercicio liberal de sus profesiones.
Al explicar su voto, el legislador alajuelense aseguró que había recibido esa solicitud directamente de la presidenta de la República, Laura Fernández, la semana anterior. Los demás diputados oficialistas, sin embargo, no siguieron la petición de la mandataria.
En ambos casos, Villalobos defendió las iniciativas pese a que el jefe de fracción, Nogui Acosta, había expresado una posición contraria en nombre de la bancada.
El oficialista y abogado penalista explicó que si bien el formar parte de un partido político supone que las decisiones, en términos generales, están limitadas por las posturas de una fracción y por criterios de estrategia política, “no perdemos nuestra identidad, no perdemos nuestra individualidad”.
“No es posible suponer que todas las personas tengan que votar siempre igual, salvo en temas de políticas de gobierno, programa de gobierno, estrategia política de alto nivel, en lo cual hay que ser absolutamente monolítico”, añadió.
Descartó que dentro de esa línea pudieran incluirse los temas de “coherencia y de conciencia”, categorías en las que ubicó las dos mociones en las que entró en contradicción con su fracción.
Una trayectoria que le da peso propio

Tres politólogos consultados por La Nación consideran que la posición de Villalobos no puede analizarse de la misma manera que la de otros diputados del PPSO. A diferencia de la mayoría de los integrantes de la bancada, que debutaron en la Asamblea Legislativa, Villalobos ya tenía trayectoria política y profesional antes de llegar al Congreso.
Su paso por el Ministerio de Justicia, su participación en distintas fuerzas políticas y su experiencia como abogado le han permitido construir una figura pública propia. A esto se suma su cercanía con Rodrigo Chaves, actual ministro de la Presidencia y de Hacienda y expresidente de la República.
Para el politólogo Sergio Araya, esos antecedentes ayudan a explicar por qué Villalobos puede tener mayor dificultad para ajustarse automáticamente a una posición colectiva. “Villalobos no llega como un diputado más”, señaló el experto.
El politólogo también recordó que la cercanía con Chaves no implica necesariamente coincidencia con todos los sectores y figuras que rodean al exmandatario. Como ejemplo, mencionó las diferencias públicas que Villalobos ha mantenido con Pilar Cisneros, otra figura cercana a Chaves.
Según Araya, una mayoría oficialista no solo debe reunir suficientes votos, sino actuar de manera coordinada con el Poder Ejecutivo, pues se espera que funcione como su principal brazo parlamentario.

En ese esquema, la expectativa para los diputados oficialistas es distinta a la de la oposición. Mientras los opositores utilizan el protagonismo público como una herramienta para diferenciarse del gobierno, de una bancada oficialista mayoritaria se espera, especialmente al inicio del periodo, un perfil más bajo y una actuación que no genere ruido innecesario en las negociaciones de los proyectos de interés del Ejecutivo.
De ahí que la autonomía de Villalobos resulte particularmente visible. No se trata únicamente de que vote distinto en determinadas ocasiones, sino de que es una figura con suficiente peso y exposición pública para que sus decisiones tengan mayor repercusión dentro y fuera de la Asamblea.
Daniel Calvo, analista legislativo, señaló que Villalobos ha expresado que su lealtad y fidelidad recaen en las decisiones tomadas por Chaves. Bajo esa lógica, sus diferencias con la línea de fracción no necesariamente representarían un alejamiento del proyecto político del exmandatario, sino una interpretación propia de cómo debe actuar dentro de ese proyecto.
“Eso explica también por qué Rodrigo Chaves se coloca en este puesto tan importante. Es la única figura que puede amalgamar a los distintos liderazgos y personalidades que coexisten en la fracción oficialista”, afirmó Calvo.
En mayo, cuando fue consultado por La Nación sobre posibles fracturas o pugnas de poder a lo interno de la bancada de 31 diputados, Villalobos señaló que dentro de la agrupación confluyen distintos grupos —como el integrado por quienes han militado en Pueblo Soberano y el bloque de pastores evangélicos— y, en ese contexto, se diferenció del resto al afirmar que “hay alguno que tiene la cercanía directa con el presidente, que soy yo”.
El reto para el PPSO
La analista Kattia Benavides considera que las dos votaciones en las que Villalobos se apartó de la posición de la fracción son una señal que merece atención, aunque todavía no permiten hablar de una ruptura ni de una confrontación deliberada con el oficialismo.
El propio diputado negó que sus votaciones impliquen un distanciamiento del PPSO o que vaya a abandonar la bancada, de la cual dijo sentirse plenamente integrado. “Yo me siento absolutamente cercano. La fracción no se va a fracturar, yo no me voy a retirar de la fracción”, declaró ante una consulta de este medio.
La incógnita, según los análisis, no es si Villalobos ya se convirtió en un diputado independiente. Por ahora, no. La pregunta es si sus diferencias seguirán siendo episodios puntuales o si comenzarán a configurar una posición política propia dentro del PPSO.
Benavides considera que, de momento, Villalobos puede ser entendido como un diputado con criterio propio. El desafío estará en determinar si esas diferencias adquieren mayor peso político y empiezan a incidir en las decisiones de la bancada.
“Por ahora no representa una amenaza para la unidad de la bancada, pero sí constituye una prueba para su capacidad de gestionar las diferencias”, señaló Benavides. A su criterio, será relevante observar cómo responde el oficialismo cuando un diputado decida apartarse de la posición mayoritaria.
Calvo coincide en que no sería esperable una declaración de independencia de Villalobos en el corto plazo. Sin embargo, advierte que las diferencias podrían hacerse más grandes y evidentes cuando lleguen decisiones políticamente más sensibles y, especialmente, conforme se acerquen las elecciones municipales de 2028.
