Editorial

Editorial: Trump se doblegó ante Putin en Alaska

El gran ganador, antes y después de su reunión del viernes, fue el dictador moscovita. El mandatario estadounidense depuso la exigencia de un cese de hostilidades y aceptó las pretensiones territoriales de Putin

Donald Trump (der.) estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin en la pista tras su llegada a la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska,
Donald Trump estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin en la pista tras su llegada a la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS
Donald Trump (der.) estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin en la pista tras su llegada a la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska,
Donald Trump estrecha la mano del presidente ruso, Vladimir Putin, en la pista aérea, a su llegada a la Base Conjunta Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska. (ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP)

El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, hablaron por tres horas el viernes en Alaska. Su propósito manifiesto fue abrir el camino para cesar la guerra causada por la invasión a Ucrania, hace tres años y medio. Hasta ahora, son pocos los detalles que se conocen sobre el contenido de las conversaciones y algunos de sus posibles acuerdos tras bambalinas. Sin embargo, por lo que ya se sabe, y por lo ocurrido incluso antes del encuentro, queda claro que el gran ganador de este desafortunado episodio es el dictador moscovita.

A pesar de tantos desplantes sobre su condición de negociador duro y exitoso, Trump no logró (o no quiso) obtener una sola concesión de Putin; más bien, bastaron esas pocas horas para que la exigencia fundamental con la que entró al recinto de diálogo –un cese inmediato del fuego en el conflicto– quedara descartada al salir. A menos que tal postura cambie, su implicación es que la agresión militar contra los ucranianos podrá continuar sin nuevas sanciones estadounidenses, mientras se negocia un supuesto “acuerdo definitivo” que implicaría ceder ante exigencias inaceptables de Rusia.

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