Los servicios de Emergencias de los hospitales de la CCSS están saturados. Hay pacientes que esperan más de una semana sentados en una banca, acostados en una camilla o hasta en el piso, para poder pasar a internamiento en un salón.
La crisis ya llegó a un punto tan extremo que amerita la urgente intervención de la presidenta Laura Fernández para exigir cuentas a la cúpula de la institución y, sobre todo, soluciones prontas.
Desentenderse no puede ser la salida del Poder Ejecutivo cuando la Auditoría Interna de la CCSS advirtió, en su informe del 8 de octubre, de que la saturación puede aumentar el riesgo de enfermedades y fallecimientos evitables.
La Nación le puso rostro al informe en un reportaje de Fernanda Matarrita publicado el 28 de octubre. “Los pacientes se están muriendo”, advirtió a este diario la Dirección de un hospital, y ese mismo día Teletica divulgó la denuncia de la familia de Ligia Medina, una mujer con cáncer que, contó su hija Fabiana, murió después de permanecer 14 días en una camilla en un pasillo del Hospital de Liberia.
El país eligió gobernantes para resolver los problemas, no para que declaren imposible atenderlos. En este caso, con alertas de la Auditoría Interna y de directores de hospitales y pacientes, lo menos que se puede esperar de la mandataria, de la presidenta ejecutiva de la CCSS, Mónica Taylor, y de los miembros de la Junta Directiva de la institución, es que reaccionen con sensatez y agilidad.
Cada uno, desde sus competencias, debe explicar qué hará para sacar a los pacientes de esas miserables condiciones que profundizan la desigualdad entre los costarricenses: quienes pueden pagar buscan una alternativa entre las numerosas alternativas de la medicina privada; los demás se ven obligados a seguir esperando.
En el Hospital Calderón Guardia, la Dirección General reconoció niveles de sobreocupación de hasta un 200%; en el México, su director informó de entre 60 y 70 personas pendientes de hospitalización cada día, y el Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia, confirmó que hay una espera promedio de siete días para hospitalización.
En el de Liberia, una fotografía del 13 de octubre habla por sí sola: una mujer acostada en el suelo, cubierta con una cobija, debajo de la tubería de un lavamanos y junto a un basurero. No tenía una camilla asignada, consignó el reportaje titulado “Directores de hospital reportan sobreocupación extrema en Emergencias”.

La espera prolongada en espacios hacinados o inadecuados eleva la exposición a infecciones hospitalarias, especialmente entre pacientes vulnerables, según el informe AD-ASALUD-0084-2026 de la Auditoría. Una Dirección Médica lo resumió: “Tener a una persona con fractura de cadera esperando por días, claro que aumenta la mortalidad”.
Hay tres factores que agravan la saturación: la falta de especialistas, el aumento de los casos de trauma y las limitaciones para realizar jornadas extraordinarias, según dice la Auditoría.
Pero esta congestión en Emergencias también empeora la situación de quienes llevan meses esperando una cirugía programada. A julio, la lista llegaba a 211.650 operaciones pendientes y lo exasperante es que entre el 30% y el 40% de los quirófanos de los hospitales nacionales no se usan, pues carecen de especialistas, sobre todo de anestesiólogos, como lo denunció el director de un hospital en este diario, el 29 de setiembre.
La falta de anestesiólogos puede llevar al equipo médico a tener que decidir a quién operar primero cuando hay varias vidas en riesgo. “En una noche con un solo anestesiólogo, pueden existir más de 10 emergencias quirúrgicas. Hay que tomar decisiones y ver quién tiene más oportunidad de supervivencia. No nos había tocado ver esto: la gente se muere esperando cirugía”, afirmó el director médico.
Reiteradamente, nuestros periodistas han informado sobre el deterioro en los servicios de la CCSS con base en testimonios, documentos y hallazgos de los órganos de fiscalización. También lo hemos abordado en los editoriales “Emergencias sin fin en la CCSS”, del 5 de julio de 2025; “¿Qué más debe colapsar en la CCSS para que se enderece su rumbo?”, del 15 de setiembre de ese año, y “Listas de espera de la CCSS: el síntoma de un problema mucho más profundo”, del pasado 6 de octubre.
Nuestra insistencia responde al martirio que sufren los asegurados. Por eso, reclamamos a la presidenta de la República que visite las unidades de Emergencias de los hospitales nacionales y escuche a quienes llevan días esperando una cama o una intervención quirúrgica.
Sin más demoras, Mónica Taylor y la Junta Directiva de la Caja deben buscar cómo reducir el tiempo que transcurre entre la orden de internamiento de cada paciente y su traslado a salón. Igualmente, es su deber encontrar una solución a la constante dificultad para conformar equipos médicos completos que puedan llevar a cabo las cirugías de todas las personas que se mantienen en lista de espera.
Los pacientes tienen todo el derecho a saber qué harán los jerarcas de la CCSS para resolver el caos diario en los servicios de Emergencias. El compromiso del gobierno con el pueblo debe demostrarse con acciones y con soluciones.
