Editorial

Editorial: La entereza del Poder Judicial ante un caso sin precedentes

La defensa de Celso Gamboa ha presentado nueve acciones tendientes a deslegitimar la posibilidad de extraditar costarricenses. Hasta el momento, la respuesta institucional ha sido firme, técnica y apegada al derecho

Celso Gamboa permanece recluido en La Reforma, desde su detención para ser extraditado a Estados Unidos.F
Celso Gamboa permanece recluido en La Reforma, desde su detención para ser extraditado a Estados Unidos. Fotomontaje LN

El proceso de extradición de Celso Gamboa Sánchez representa una prueba para la solidez del Poder Judicial y, a la vez, para la reforma al artículo 32 de la Constitución Política que, por primera vez, permitiría la extradición de costarricenses por delitos graves como el narcotráfico internacional o terrorismo.

Es todo un reto, porque el sistema judicial no solo debe interpretar, sino también aplicar un renovado marco legal derivado de esa modificación a la Carta Magna y su articulación con la Ley de Extradición, de 1971, y el Tratado Bilateral de Extradición con Estados Unidos, de 1982. Esto exige a magistrados y jueces actuar con coherencia normativa, respeto la jerarquía constitucional y el control de convencionalidad, a fin de garantizar la legitimidad del proceso.

Este nuevo marco normativo enfrenta el despliegue de una estrategia procesal del exministro de Seguridad, ex fiscal general adjunto y exmagistrado penal orientada a impedir –o al menos ralentizar–, por todos los medios legales, su traslado a Estados Unidos, donde se le acusa de narcotráfico internacional.

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