Editorial

Editorial: La comunidad que hizo lo que el resto de Costa Rica no

En medio de tantas malas noticias, reconforta saber que la solidaridad aún existe y es una fuerza poderosa. Desde julio, cuáqueros de Monteverde les dan techo, ropa, comida y hasta una mesada a seis familias extranjeras deportadas a Costa Rica por la administración Trump

Migrantes en Monteverde
En medio del abandono que sufren estos migrantes, la comunidad cuáquera de Monteverde les ofreció un lugar desde donde empezar de nuevo. Rafael Pacheco Granados
Migrantes en Monteverde
En medio del abandono que sufren estos migrantes, la comunidad cuáquera de Monteverde les ofreció un lugar desde donde empezar de nuevo. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

En tiempos en que las fronteras se cierran para las personas migrantes, la comunidad cuáquera de Monteverde ofreció una lección de humanidad al abrir sus puertas y tender la mano a seis familias deportadas a Costa Rica por la administración de Donald Trump. Su gesto confirma que la solidaridad, pese al marcado individualismo de nuestra sociedad, todavía existe y es una fuerza poderosa.

Desde julio, los vecinos de Monteverde les dan techo, ropa, comida y hasta una mesada a los 17 miembros de estas familias provenientes de Rusia, Armenia, Azerbaiyán y Afganistán, que llegaron en febrero al país entre dos centenares de personas expulsadas. Pasaron casi cinco meses recluidos en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), en Paso Canoas, cerca de la frontera con Panamá, hasta que la Sala Constitucional ordenó a la Dirección de Migración y Extranjería liberarlas y otorgarles un estatus migratorio.

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