Los Ebáis administrados por las cooperativas de salud son mejores y más baratos. La calidad la testimonian los usuarios en las encuestas de satisfacción hechas por la Caja Costarricense de Seguro Social y los costos fueron acreditados por cálculos internos de la misma institución.
Por eso, las ambiciones de la burocracia de la seguridad social de excluir la contratación de terceros solo prosperaron en el caso de la Universidad de Iberoamérica (Unibe), despojada de sus contratos y sustituida con costos mayores y menor satisfacción de los usuarios. El programa de “institucionalización”, es decir, de reabsorber los Ebáis administrados por universidades y cooperativas sin importar el interés nacional, iba viento en popa, pero tropezó con un estudio del Área de Investigación Económica de la Dirección Actuarial, que estimó el aumento anual de los costos de 117 Ebáis en ¢16.000 millones como mínimo y hasta ¢26.000 millones, equivalentes al 60% del costo actual.
La diferencia era injustificable en plena pandemia, con los ingresos de la Caja por los suelos y los gastos en aumento. La Junta Directiva renunció a la institucionalización y dio luz verde a la renovación de los contratos mediante licitación, pero los Ebáis manejados por las cooperativas son un pésimo ejemplo. Sus costos demuestran los excesos de la Caja, los asegurados aprecian el trato esmerado y algunas cooperativas han tenido la osadía de plantear horarios ampliados para mejorar el acceso al servicio.

